El cupo catalán complicaría la vía pragmática del Consell en financiación

La propuesta valenciana de priorizar el fondo de nivelación al cambio de criterios del modelo sería más compleja por la reducción de fondos globales

El primer secretario del PSC, Salvador Illa.

El primer secretario del PSC, Salvador Illa. / EP

C. Camps

El tablero político se mueve en Cataluña un mes después de las elecciones al Parlament. Y con él, el debate de la financiación autonómica. Tras el acuerdo entre Junts y ERC para hacer presidente de la cámara al postconvergente Josep Rull, ahora el foco está en la investidura. El candidato más votado, el socialista Salvador Illa, necesita a ERC y ayer se evidenció que la financiación va a jugar un papel importante en esas negociaciones. Los republicanos insistieron este sábado en obtener un tratamiento «singular», una exigencia a la que se abrió, con matices, el líder del PSC, que prometió «dar respuesta» a esa excepcionalidad, aunque sin concretar.

Desde la distancia, la Comunitat Valenciana mira con atención este cruce de declaraciones, en ocasiones confusas. La ministra María Jesús Montero inició la secuencia al abrirse a atender las «singularidades» de Cataluña y de otras autonomías, pero en un contexto de negociación multilateral. Óscar Puente dijo después que la revisión del sistema abarcaría a «todas». Y ahora Illa se abre a «responder» a ese factor diferencial, dando aire a las teorías de un posible pacto para que Cataluña pase a gestionar sus propios recursos al margen del sistema común.

Un cupo catalán, en definitiva, que desató las críticas de los dirigentes del PP y de algún barón socialista. También del president Carlos Mazón el pasado jueves.

No en vano, el futuro de Cataluña en el sistema de financiación es fundamental para la estrategia que se prioriza ahora en la Generalitat. Como publicó ayer este diario, el Consell da por imposible la reforma del modelo vigente en las condiciones actuales, donde la brecha entre autonomías alcanza los 30 puntos. Por eso, centra sus esfuerzos en activar un fondo de nivelación que achique esas distancias entre comunidades y facilite el acuerdo político. Es decir, añadir dinero al sistema para dárselo a las de abajo y que las de arriba no pierdan recursos. Y con esas distancias reducidas, hablar luego de los nuevos criterios de reparto.

Según los cálculos de la Generalitat, con unos 3.000 millones de euros sería suficiente para llevar a las agraviadas a converger con la media. Pero sin Cataluña, esta vía pragmática se complica mucho.

De momento son todo especulaciones, pero si finalmente se implantara ese cupo catalán y el Govern pasara a recaudar y gestionar todos los impuestos, se generaría un agujero en el sistema que haría muy difícil esa reforma ‘blanda’ que ahora prioriza el Consell.

Es lo que sostiene el profesor en la Universidad Pablo de Olavide e investigador en Fedea, Diego Martínez, que considera que el plan del Consell es «sensato» y «no muy costoso», si bien alerta de que este «no es compatible con concesiones políticas» al estilo del cupo catalán. El experto indica que dejar de contar con los recursos de Cataluña, aportadora neta al sistema, invalidaría esos cálculos de nivelación realizados por el comité de expertos y recogidos por el Consell.

Según cálculos del director de Fedea, Ángel de la Fuente, dotar a Cataluña de una capacidad plena de recaudación tributaria detraería al conjunto del sistema de financiación casi 26.000 millones de euros, haciendo imposible el reequilibrio entre autonomías.

Pero puede haber grises. Es lo que apunta el investigador del Ivie Juan Pérez, que señala que Cataluña podría gestionar sus impuestos y a la vez seguir aportando lo que le corresponde a través del fondo de solidaridad interterritorial. «Si el cupo catalán incluye el aporte a la solidaridad de Cataluña con el resto de autonomías, es lo mismo. Pero debe incluirlo, no como sucede en el cupo vasco», defiende. En 2021, este aporte fue de 1.522 millones.

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