La memoria de un pueblo de ocho siglos

La Diputación de Valencia está consolidando la versión digital de su enorme Archivo General y Fotográfico para acercarlo a los investigadores y la ciudadanía. Son 150.000 documentos, con materiales desde el siglo XIII a la actualidad.

Trabajos de clasificación en un almacén de naranjas de Carcaixent, en 1925.

Trabajos de clasificación en un almacén de naranjas de Carcaixent, en 1925. / AGFDV.Colección Sarthou

José Luis García Nieves

José Luis García Nieves

Hay una historia aséptica basada en datos y fechas. Esa está en los libros. Hay otra, más emocional, basada en victorias y derrotas colectivas, la que se alimenta de banderas y agravios y amalgama ese material inflamable que llamamos memoria colectiva. Esa está en la política, en los parlamentos y en las manifestaciones.

Pero hay una última historia que se conforma a partir de lo cotidiano y está en las calles: la fiesta que une generaciones, el monumento en el que nos reconocemos, la tradición que nos singulariza, el oficio que ha dado nombre e identidad a un pueblo o los artistas que emocionan a una sociedad.

Todo ese acervo compartido es el que la Diputación de Valencia custodia en su enorme Archivo General y Fotográfico. Se trata de un departamento poco conocido de la institución, que está consolidando un potente archivo electrónico, con valiosos documentos que abarcan ocho siglos de historia de los valencianos, para darlos a conocer y acercarlos a las nuevas generaciones.

Las cifras que maneja May Gil, directora del Archivo, dan cuenta de la magnitud del proyecto. El documento más antiguo de los fondos de la diputación data del año 1206, antes incluso de la Conquesta. Se trata de un pergamino que pertenece al fondo del Hospital General, y se refiere a un castillo de Lleida, ya bajo dominio cristiano. En concreto, es una renuncia en favor de otro beneficiario. El documento más antiguo que trata sobre València data de 1215 y no tiene precio: es la escritura de venta de Arnaldo de Guardiola y su mujer, Guillerma, a favor del carnicero Guillermo Grazet, de varias casas en la Xerea de València por 300 sueldos que confesaron haber quitado.

Rocío Jurado, fallera de honor del doctor Collado, en 1982.

Rocío Jurado, fallera de honor del doctor Collado, en 1982. / AGFDV. Colección Estudio Sanchis

Manuscrito del Tirant

El Archivo, ubicado en el antiguo Manicomio de Jesús, está formado por 150.000 documentos, aproximadamente, la mayoría fotografías, pero también pergaminos, planos o carteles taurinos y de otros espectáculos. El volumen lineal de los archivos -los metros de estanterias ocupados por cajas y por libros- se acerca a los diez kilómetros. «Con ellos podemos recorrer y entender los últimos siglos de la historia de Valencia y sus pueblos», señala el diputado provincial de Administración General, Ricardo Gabaldón.

El proyecto en el que se ha embarcado el departamento es la consolidación de un potente archivo electrónico, con el objetivo de ampliar al máximo el conjunto de documentos a través del portal digital Pandora, abierto a los investigadores y al conjunto de la ciudadanía.

El archivo está repleto de joyas de gran valor histórico y documental. Hace unas semanas, sin ir más lejos, han revelado que custodian el único fragmento manuscrito conocido que se conserva del Tirant lo Blanch, la gran novela de la literatura valenciana.

Pero quizá lo más sorprendente es su carácter etnográfico, con documentos que retratan el día a día de los pueblos. A mediados del siglo XX, por ejemplo, el mestre Palau recorrió los pueblos recuperando la música y la tradición oral. Aquel proyecto se registró en cintas magnéticas, pero también en una colección de imágenes con los cantantes que custodia el archivo, explica May Gil.

Algo similar ocurre con las imágenes de proyectos de la corriente higienista que llegó a España hace más de un siglo vinculados a la diputación, como la Casa de Beneficiencia, o las escuelas, cementerios o mataderos. Obviamente, el vínculo histórico de la diputación con los municipios desde hace ya dos siglos hace que cada pueblo tenga un mapa, un plano, una foto, una referencia a sus personajes ilustres o documentos de su vida cotidiana y tradiciones, comenta la responsable.

El Archivo de la diputación está vivo y se nutre de varios afluentes. Por un lado están los de las instituciones benéfico-asistenciales, como los archivos del Hospital General (creado en 1512), la Casa de Misericordia para pobres y niños (1673), o la de Beneficiencia, también para el socorro de los pobres (1820); además de fondos privados, como el archivo familiar de la Duquesa de Almodóvar, o el canal de la Albufera. La institución tiene su propio fondo ligado a su actividad, desde la segunda mitad del siglo XIX, con imágenes sobre obra civil, arquitectura, paisajes, obras de arte o temas populares.

Destacan también las colecciones fotográficas, que tienen su origen en un acuerdo del pleno en 1942, para constituir un Inventario iconográfico de monumentos del Reino de Valencia, por el que se adquirió el archivo fotográfico del cronista de Xàtiva Carlos Sarthous Carreres; un fondo fotográfico que se ha ido ampliando a lo largo de las décadas con colecciones como las de Juan Chafer, Juan Andrés Santiago Ponce, Ferran Belda, Ernesto Gamón, Boldún, José Luis Corbín, Gloria Roglá, Thais Llobregat, Estudio Sanchis o Arquitectos Antonio Gómez.

Internos de la Casa de Beneficencia, 1919.

Internos de la Casa de Beneficencia, 1919. / AGFDV

Siglo y medio en imágenes

Según apuntan desde el equipo de técnicos del archivo, la foto más antigua conservada data de 1891, y es una imagen de la plaza de toros recién construida, que se integra en la Memoria sobre la plaza de toros de Valencia, considerado el primer libro ilustrado con fotografías originales en la España del siglo XIX. También destacan series históricas, como la llegada de los restos de Blasco Ibáñez, el proyecto de ampliación del Palau de la Generalitat (del que era titular la diputación) en los años 50, o el paso de los artistas por el Teatro Principal, cuentan desde la diputación. Una de las fotos más curiosas, de hecho, es de la cantante Rocío Jurado, fallera de honor de la comisión de Doctor Collado en 1982. Esa dimensión festiva y cotidiana, de hecho, es uno de los pilares del fondo fotográfico, con desfiles, conmemoraciones, procesiones, retratos de toreros, cantantes, escritorios, políticos, etc., fiestas populares o actos de inauguración de festividades como las Fallas, la Semana Santa Marinera, el Corpus, la Feria de Julio, o la Exposición de 1909. También hay reproducciones de obras de arte, incluyendo las obras de Sorolla en la Hispanic Society.

Dos siglos de archivo itinerante hasta llegar al Manicomio de Jesús

La misma historia del archivo, su espacio físico, ya es un asunto curioso. Se trata de un edificio rehabilitado en 1992 para albergar el archivo, a partir de uno de los pabellones del desaparecido manicomio de Jesús, en la ciudad de València. En concreto, se rehabilitó el Pabellón de Privados del Sanatorio Psiquiátrico Padre Jofré, instalado en el antiguo Convento de Religiosos Franciscanos de Santa María de Jesús, con una superficie de algo más de 2700 metros cuadrados.

Con todo, han sido dos siglos de vicisitudes desde el surgimiento de las diputaciones, a principios del XIX. Primero, se instaló en el Saló de Corts del Palau de la Generalitat, en el año 1813.

El archivo, en las primeras décadas de la corporación, también pasó por el antiguo Palacio del Temple. En el siglo XX, el archivo se repartió por varios espacios, como de nuevo el Palau de la Generalitat, el Temple o los sótanos del Colegio de Sordomudos, señalan desde el propio departamento.

«En el año 1976, debido a que los fondos estaban dispersos y en inadecuadas condiciones», se decidió centralizar todo el material en un nuevo espacio: unos locales en el Convento de la Trinidad. Este convento, que fue fundado por la Reina Doña María de Castilla, esposa de Alfonso V de Aragón en 1446, está constituido por un conjunto de edificaciones que comprende una Iglesia y un claustro góticos además de numerosas dependencias.

Cambio en 1978

Así, en el año 1978 se procedió a arrendar a las monjas que habitan el Convento de Religiosas Franciscanas Clarisas unas dependencias que se acondicionaron como oficinas y depósitos documentales (éstos en una nave gótica, contigua al claustro), con entrada independiente por la calle Alboraia. Allí estuvo desde 1980 hasta que hace ya tres décadas se decide su traslado definivo al actual espacio.

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