El puesto 1.637 de la lista de espera para una vivienda social

Una mujer necesita cambiar de piso por la enfermedad de su hijo, con movilidad reducida desde hace meses

La familia vive en un tercero sin ascensor y ocupa el puesto 1.637 de la lista de espera

Maria Rosa y su hijo Ramón, ayudan a Pedro a subir a su casa.

Maria Rosa y su hijo Ramón, ayudan a Pedro a subir a su casa. / Loyola Pérez de Villegas.

Mónica Ros

Mónica Ros

Solo le queda la vía privada porque la lista de espera para acceder a una vivienda social supera las 13.000 personas y ella ocupa el número 1.637. Se llama Maria Rosa Gil Cruzans, tiene 70 años y el pasado mes de septiembre pedía ayuda en este periódico para su hijo Pedro, de 29 años, con autismo en grado 3 (el más alto) y también en dependencia. La familia vive en un tercero sin ascensor y se "apañaban" mientras Pedro pudo moverse con normalidad. Pero ya casi no se mueve.

Subir y bajar cada día las escaleras se ha convertido en un suplicio y la mujer pide ayuda, sabedora de que su única opción es la vía privada. Tiene demasiada gente por delante en la lista de espera y la mujer no ha presentado en la Conselleria de Servicios Sociales el informe de vulnerabilidad que podría ubicarla en el apartado de casos urgentes. "Si es que yo puedo pagar una vivienda con mi pensión y los ingresos que tenemos. Por esta vivienda pagamos un alquiler de 650 euros al mes. No hemos fallado ni un mes. Pero es un tercero sin ascensor y cada día es un infierno. Bajar, además, le da mucho vértigo. No sé que sensación el dará... pero es evidente que le asusta", explica Maria Rosa, que espera "que alguien se apiade de nosotros y nos ofrezca un alquiler similar en una finca con ascensor o en una planta baja". Y es que Pedro acude cada día a un centro de día, al que va y viene en el autobús que proporciona la entidad que lo gestiona. Esa rutina es clave para él y para la familia. Pero las escaleras, que nunca han sido un problema, ahora son un calvario.

Maria Rosa sujeta a Pedro para subir las escaleras.

Maria Rosa sujeta a Pedro para subir las escaleras. / Loyola Pérez de Villegas.

Desde la Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda han realizado diversas gestiones al respecto y sin informe municipal que acredite la urgencia hay que "respetar" la lista de espera ante una "necesidad real de muchas familias y una falta de vivienda social en la que ya estamos trabajando, pero que no tiene una solución inmediata".

"Conocemos el caso de Maria Rosa Gil. Asesoramos a la familia para que se inscribiera en el registro de solicitantes de vivienda social y le pedimos que presentara el informe de servicios sociales. Mientras no lo haga, la Administración no puede actuar. Ella tiene un expediente en conselleria y hay carencia de vivienda social y muchos casos dramáticos. Ocupa el puesto 1.637 de la lista de espera ordinaria y no podemos saltarnos la lista como queramos porque hay criterios que aplicar mientras trabajamos en ampliar el parque público cuanto antes", afirman fuentes de la Conselleria de Servicios Sociales.

Mientras Pedro pudo moverse la familia no pidió nada. Pero el joven (de 29 años) sufrió un desmayo, lo operaron de urgencia y permaneció 10 meses en el hospital. El pasado mes de marzo, regresó a su casa y subir y bajar a diario para acudir al centro de día hace que la familia alce la voz en busca de ayuda.

Pedro regresa en autobús del centro de día.

Pedro regresa en autobús del centro de día. / Loyola Pérez de Villegas.

"Solo espero que alguien que pueda y quiera alquilar una vivienda con ascensor o planta baja confíe en nosotros porque me dijeron que me darían una vivienda social pero no ha sido así y tengo a más de mil personas por delante. Me veo apurada, de verdad. Mientras Pedro pudo andar nos apañamos pero ahora es todo demasiado difícil. Siempre tiene que estar mi hijo mayor porque yo sola no puedo con Pedro. Cruz Roja me dejó un salvaescaleras pero es manual y yo no tengo fuerza para manejarlo. Que tengo ya 70 años. Uno eléctrico cuesta miles de euros".