La ultraderecha crece con Telegram

Los nuevos eurodiputados «influencers» como Alvise o Fidias Panayiotou han dominado las redes sociales para convencer a los electores más jóvenes e impulsar carreras políticas por los márgenes del sistema 

Alvise Pérez en València.

Alvise Pérez en València. / Germán Caballero

Voro Contreras

Voro Contreras

En las pasadas elecciones europeas el exasesor de Toni Cantó (Ciudadanos) en las Corts e influencer de ultraderecha Alvise Pérez logró el apoyo de más de 800.000 votantes sin apenas pisar la calle para hacer campaña ni casi aparecer en los medios de comunicación ni mostrar un programa electoral o apoyarse en una estructura de partido. Lo mismo que Fidias Panayiotou, un influencer chipriota que ha conseguido dos eurodiputados con prácticamente el mismo número de votos que seguidores tiene en su cuenta de Youtube.

Como ellos, otros políticos europeos, normalmente de corte ultraderechista como el presidente del partido de Marine Le Pen, Jordan Bardella, han sabido aprovechar las posibilidades de las redes sociales más o menos alternativas -especialmente el servicio de mensajería instantánea Telegram-, para impulsar a través de los márgenes del sistema sus carreras políticas.

Una base de seguidores

«Alvise ha conseguido vertebrar toda una base de seguidores a través de Telegram, con todas las ventajas que esto implica -apunta David Sabater, consultor de asuntos públicos de Atrevia-. Por un lado, ningún tipo de control o verificación externa, lo cual te permite lanzar una serie de información, o más bien desinformación, sin necesidad de contraste o de comparación con la realidad. Por otro, su relación con los medios burbuja que actúan como cámaras de eco reproduciendo información solo para quien la quiera oír y cuya razón de ser no es informar sino hacer comunicación política a favor de un determinado candidato».

El planteamiento, añade el consultor político y sociólogo Joan Gonçales, es que «sin las redes sociales, nuevas fuerzas políticas o personajes como Alvise no tendrían ninguna oportunidad. El grado de notoriedad o conocimiento que se necesita para estar en una situación óptima en unas elecciones antes se tardaba años en lograrlo y ahora semanas si se trabaja bien». 

Fidias Panayiotou Youtuber. Ha atraído 2,6 millones de votos con la única ayuda de las redes sociales.

Fidias Panayiotou Youtuber. Ha atraído 2,6 millones de votos con la única ayuda de las redes sociales. / P.K./A.P.

¿Qué hay detrás?

«¿Pero qué hay detrás? ¿Quién lleva las redes? ¿Él personalmente? ¿Hay algún equipo? ¿Hay aceleradores de los mensajes? -se pregunta el sociólogo y exvicerrector de Cultura, Antonio Ariño-. A estas alturas, no creo que podamos imaginar que un sujeto sin más que su carisma hace funcionar la maquinaria. Llevamos un tiempo en que las redes se muestran decisivas: Cambridge Analytica en el Brexit, Telegram, los rusos… Resulta sorprendente que esto nos sorprenda en 2024 y que al parecer no haya investigaciones serias sobre el asunto». 

«No podemos obviar -apunta la abogada y politóloga Susi Boix- que estos partidos de corte populista emergen a través de las brechas que se ocasionan en los sistemas políticos como consecuencia de una crisis, y es ahí donde cobran sentido los mensajes de “todo mal”, que es, desde mi punto de vista, el ingrediente principal».

Los expertos indican precisamente a que, en tiempos de crisis, el uso de redes como Telegram o Whatsapp para colocar mensajes directos en posibles votantes es especialmente eficaz por el sentimiento que generan de comunidad e incluso de cercanía con el líder. «Una palabra clave en política es la de ‘comunidad’, el sentimiento de pertenencia e identidad compartida. Y, efectivamente, las redes sociales en general y Telegram en particular son la herramienta que Alvise ha utilizado para generar esa sensación entre las personas que le siguen», confirma Gonçales.

Boix apoya esta posición y añade la importancia del origen presuntamente anónimo de los mensajes: «el destinatario final desconoce cuál es la matriz, solamente que el mensaje le ha llegado desde un contacto conocido, bien directamente o a través de un grupo de amigos, dándole esa aura de fiabilidad».

La impunidad

Otro aspecto clave del uso de Telegram en estos fenómenos políticos es la «impunidad» que ofrecen para colar ciertos mensajes dificilmente difundibles en medios tradicionales obligados a contrastar las informaciones. «Que no haya ningún tipo de moderación y uno se pueda expresar –“yo soy así, digo las cosas como las siento, a la cara”- sin contemplación hacia los demás», describe Aliño. «Alvise -advierte el sociólogo- no ha podido ser más franco y descarado en su objetivo confesado: poder ser impune ante la legislación española para promover la destrucción de las instituciones democráticas. No conozco sus propuestas en positivo para el mundo en que vivimos y para la mayoría de la gente. No parece que eso -el coste social y humano de lo que propone-, como a Milei y los demás, le interese mucho».

Jordan Bardella Político. Su mezcla de discursos y videos casuales cautiva a la ultraderecha francesa.

Jordan Bardella Político. Su mezcla de discursos y videos casuales cautiva a la ultraderecha francesa. / M.E./A.P.

Ambivalencia moral

Los expertos coinciden en que los partidos más tradicionales ya son permeables a estas nuevas formas de difundir la política, aunque con menos pericia que los «influencers» de ultraderecha. «No tienen la agilidad de un personaje que hace y dice lo que quiere en cada momento. Pero a pesar de su rigidez, las cosas cambian a una velocidad de vértigo y se están añadiendo redes y contenidos, productos y medios, para optimizar la expresión política», señala Gonçales.

Los partidos políticos, dice Sabater, ya mezclan comunicación tradicional, dirigida a los mayores de 50 años (su principal granero de votos), con su presencia en nuevas plataformas con mensajes que cada vez están más adaptados y mejor segmentados. «Pero quien de manera más eficaz está usando estas plataformas son opciones como Alvise o partidos de

ultraderecha. La mayoría de los primeros electores son votantes de Vox y no es casualidad porque está sabiendo llegar a ellos dándoles el tipo de información en el tono y formato que mejor consumen y más valoran». 

«El futuro está abierto y es difícil afirmar que tipos de equilibrios se producirán entre las formas que nos han llegado desde el XIX de organizar la política democrática y las que puedan desarrollarse en condiciones de globalización digital», señala Ariño. «Ignorar el mundo digital -añade el sociólogo- no tiene sentido porque va a ir desarrollándose a gran velocidad y, desde una perspectiva ética y democrática, va a predominar la ambivalencia moral».

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