Medicina rural

Ir al médico en el entorno rural: 316 pueblos pasan por los consultorios

Algunos abren a diario, como el de Jalance y otros lo hacen solo una vez a la semana

La ciudadanía se siente «mejor atendida» que en la gran ciudad por la rapidez para pedir cita

El médico y la enfermera rural de Jalance conversan con los vecinos a la puerta del consultorio auxiliar.

El médico y la enfermera rural de Jalance conversan con los vecinos a la puerta del consultorio auxiliar. / Miguel Angel Montesinos

Lluís Pérez

Lluís Pérez

A la puerta del consultorio auxiliar de Jalance, municipio de la Vall d'Ayora enmarcado entre montañas, Ricardo Poveda conversa con su médico Wilmer Sánchez, y la enfermera Ana Rabadan, tras la consulta, cuando otro vecino, octogenario y con bastón en mano, pasa por delante de la puerta del centro. Se detiene brevemente, saluda y prosigue con su camino, bajo la lluvia. En el pueblo, se conocen sus 810 vecinos y, aunque el médico y la enfermera viven en Requena y Alzira, respectivamente, son uno más de la familia.

Es lo que ocurre allí y en otros 315 municipios de la Comunitat Valenciana. Son 129 en la provincia de Valencia; 102 en Alicante; y 85 en Castellón. En ellos, su centro sanitario de referencia no es ni un ambulatorio ni un hospital. Es una pequeña consulta, un consultorio auxiliar, en el que el médico de familia atiende a los vecinos, les escucha y comparte sus preocupaciones con ellos. En algunos, como en Jalance, atiendo consulta todos los días y dispone del servicio de Enfermería diario. Pero, en muchos otros, sobre todo aquellos con apenas centenares o decenas de vecinos, el médico abre la consulta una vez a la semana.

Wilmer es el médico de Jalance desde el año 2019, poco antes de la pandemia. Cuando llegó, las citas se cogían cada mañana con una hoja colgada en la puerta del consultorio. Los vecinos acudían a las siete a apuntarse, pero ahora lo hacen a través de la app o por teléfono, aunque sigue habiendo algún paciente de edad avanzada que se presenta sin cita. "Saben que, a partir de las 12 de la mañana, pueden hacerlo y serán atendidos", explica. Y si necesitan que acuda a sus domicilios, coge el maletín y visita a los enfermos. "Tengo un paciente de 104 años de edad".

La cercanía y el trato directo con los pacientes es lo que le llevó a convertirse en médico rural. También haber nacido en un pueblo pequeño de Ecuador. Hace poco ha inaugurado un consultorio nuevo, totalmente reformado en la planta baja de la "casa del médico", y dispone de equipos para realizar analíticas, electrocardiogramas, espirometrías y, en breve, esperan contar con un ecógrafo. "Mi trabajo es el mismo que en una gran ciudad, con las mismas limitaciones".

Cita en el mismo día

Sus pacientes creen que tiene una asistencia mejor que en las grandes urbes. "Te dan hora enseguida, el mismo día - explica Elisabeth Pérez, nacida en Jarafuel, pero residente actual de Jalance-. En València te dan cita para tres semanas después". Pero, ¿qué ocurre cuando tienen una Urgencia médica? "A partir de las tres, vamos a Cofrentes, que está a 10 minutos -, cuenta Ricardo-. Y para casos más graves a Requena, a 30 minutos en coche". Ahora, además, pueden elegir entre el hospital requenense o el de Almansa, después del acuerdo de atención en zonas limítrofes firmado entre la Comunitat Valenciana y Castilla-La Mancha.

La enfermera de Jalance atiende a Toñi Moreno en el consultorio.

La enfermera de Jalance atiende a Toñi Moreno en el consultorio. / Miguel Angel Montesinos

Se siente bien atendidos, tranquilos respecto a la cobertura sanitaria. Pero, además, viven inmersos en la tranquilidad del mundo rural. Otra vecina, Toñi Moreno, estuvo viviendo un año en Madrid y, en cuanto pudo, se volvió al pueblo con sus hijos recién nacidos. El consultorio cuenta con una Unidad de Pediatría, aunque la atención no es diaria.

Un médico para siete pueblos

Como explica Wilmer a Levante-EMV, la medicina de rural de Jalance es "la ideal"; por población y recursos asistenciales. Tienen algún problema en verano, cuando la población se incrementa, y les cuesta cubrir las vacaciones, pero suelen cubrirse entre los médicos destinados a la zona.

Javier Sanz con un compañero de medicina rural en l'Orxa.

Javier Sanz con un compañero de medicina rural en l'Orxa. / ED

En otras zonas, no ocurre así. Por ejemplo, el ambulatorio de Muro de Alcoy coordina la atención de 17 consultorios auxiliares; entre ellos, el de Benialfaquí, municipio de apenas 20 habitantes. "Hay cinco médicos para cubrir estos pueblos -, relata Javier Sanz, coordinador del servicio-. Algunos médicos tienen que atender a seis municipios diferentes". Por eso, en los más pequeños, el médico solo pasa una vez por semana, aunque vuelve si hay alguna Urgencia. "Si no los vecinos ya saben en qué pueblo está localizable cada día y acuden para ser atendidos", cuenta.

Nuria Pascual y la enfermera preparan el coche para una atención domiciliaria.

Nuria Pascual y la enfermera preparan el coche para una atención domiciliaria. / ED

No solo hay médicos rurales en las zonas de montaña; también ejercen en zonas de costa con menor población. Nuria Pascual es la médica de cabecera en los centros auxiliares de Almenara y Xilxes. Cada día atiende unas horas en cada playa. Cada centro está a 20 minutos en bicicleta y suele atender entre 10 y 15 pacientes diarios en cada uno de ellos. En verano, con la afluencia turística, Sanidad envía un médico de refuerzo y los consultorios abren diariamente durante toda la mañana; atienden a más de 40 personas. En ocasiones, la proximidad con los pacientes se torna en un "exceso de confianza" porque la asaltan en el bar o en la panadería. "Mi número personal lo tiene muy poca gente, porque si no me pasaría atendiendo casi 24 horas", bromea.

Además de la consulta, trabaja para fomentar la salud y el bienestar mediante el yoga, mindfulness y charlas sobre alimentación. También se dedica a la investigación -es una de las razones por las que se decantó por la ruralidad, para tener tiempo a y recibe a médicos residentes para tratar de transmitirles lo "bonito de la medicina rural". "Este entorno te da una gran autonomía; hay que saberlo vender y promocionar", asegura.

Pasó por los pueblos de montaña, antes de recabar en la playa. Allí lagente no abusa tanto de la consulta: «La gente es más dura física y mentalmente -, cuenta-. Hay gente que espera seis meses para ir al médico». A pesar de ello, y de infinitas horas al volante para visitar dos pueblos diarios, reconoce que es cuando «fui más feliz a nivel personal y profesional» porque se llega a «socializar con el pueblo».

"Me hago 240 kilómetros al día porque estoy enamorado de la medicina rural"

Javier Sanz coordina a los médicos rurales del centro de salud de Muro de Alcoy. Es médico de vocación, su abuelo es el doctor García Donato con calle en València. Vive en Bétera, pero cada día conduce 240 kilómetros porque confiesa estar "enamorado de la medicina rural". Cree que es la "medicina auténtica" porque "estás solo ante el peligro" y, además, explica que es la única en la que se mantiene una condición esencial: "escuchar a la gente"; a veces, incluso, por problemas no relacionados con la medicina. "Hay pacientes que te invitan a comer a su casa", cuenta con una sonrisa. En estos pueblos, el facultativo sigue siendo una personalidad relevante.

En realidad, es un rara avis porque la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria resulta poco atractiva para las nuevas generaciones por "falta de incentivos". Uno de ellos es el vehículo. Sanidad no dispone de coches para los médicos rurales, sino que recurren al suyo propio. "Si se quiere evitar que estas plazas se queden sin cubrir en el futuro, deberían cambiar algunas cosas", argumenta.

Después de años de experiencia, apuesta por una mayor flexibilidad de horarios, que permitan conciliar con la vida familiar. "¿Por qué no se puede hacer más horas el lunes, descansar el martes y volver el miércoles?", se pregunta. Y concluye: "No todo son incentivos económicos".

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