Llegan al puerto de València los 350 pasajeros de un ferri tras incendiarse su sala de máquinas cerca de Ibiza

El ‘Tenacia’ cubría la línea entre Valencia y Palma cuando a las 2.18 horas se detuvo a unas 26 millas al norte de Eivissa

El comandante decidió la evacuación tras comprobar que el barco se había escorado

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Germán Caballero

L. M. Expósito / J.M.L. Romero

El ferri ‘Tenacia’, de la naviera GNV, paró máquinas a las 2.18 horas la madrugada de este lunes tras ser detectado un incendio en una de sus salas técnicas, cuyo humo llegó hasta la cubierta 3. Una brigada contraincendios del propio buque trabajó toda la noche para extinguirlo, mientras el pasaje era trasladado a la cubierta de botes.

El barco realizaba la travesía entre Valencia y Palma y quedó detenido justo a medio camino, a unas 26 millas de la costa del norte de Eivissa y a unas 60 del puerto de salida y del de llegada. Ya a mediodía, casi a las 14 horas, y cuando incluso los bomberos que habían intervenido daban por extinguido el fuego, el comandante de la nave ordenó, a través de la megafonía, la evacuación, que se efectuó a bordo de tres lanchas de salvamento de la propia nave y de la embarcación ‘Salvamar Libertas’, apostada allí desde la madrugada.

Los 350 pasajeros y 31 tripulantes (del total de 61) fueron trasladados al portacontenedores ‘MSC Arica’, próximo al ferri de GNV, y al ‘Bridge’, de la misma naviera, que cubría la línea entre Palma y Valencia, una operación que concluyó sobre las 18.15 horas. Según Salvamento Marítimo, el comandante del ‘Tenacia’ solicitó la evacuación tras constatar que el buque se escoró durante las labores de extinción y para evitar que los viajeros, atrapados en alta mar desde madrugada, pasaran más horas a bordo, lo cual confirmaron desde la naviera. En las cercanías se encontraba a la espera otro portacontenedores de MSC, de la misma matriz que GNV, el ‘Rosella III’. En el barco han quedado 30 tripulantes.

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Remolcado a Valencia

Mientras se procedía a la evacuación del pasaje, sobre las 17 horas llegó a la zona el remolcador ‘Xerea’, de 31 metros de eslora y 11 de manga, que procedió posteriomente a trasladar al ‘Tenacia’ hasta el puerto de Valencia.

A bordo del ‘Tenacia’, que salió de la capital levantina a las 21 horas del 7 de julio y tendría que haber llegado a su destino, Palma, a las 5 horas de la mañana del 8 de julio, había un total de 350 pasajeros y 61 tripulantes, así como numerosos automóviles y camiones, cuyo número y características no pudo especificar la compañía. En principio, esta nave, de 199 metros de eslora y casi 27 de manga, puede albergar unos 120 vehículos de todo tipo o 256 automóviles.

«La incidencia fue inmediatamente gestionada por la tripulación y el equipo de bomberos del buque con la ayuda del equipamiento con que cuenta la nave y según los procedimientos de seguridad», señalan desde la naviera. Los 350 pasajeros que había a bordo fueron alertados de inmediato (incluso se advirtió de que no se trataba de un simulacro, según contó a este periódico el ibicenco Iván Ros, que estaba a bordo) y reunidos en los puntos de encuentro, donde les repartieron chalecos salvavidas, entre otros procedimientos de seguridad previstos. Ninguna de las zonas accesibles para los pasajeros se vio afectada por el incendio, recalcan desde GNV, por lo que «no hubo afectados ni entre los pasajeros ni entre los miembros de la tripulación», añaden. Los pasajeros, eso sí, pudieron fotografiar y grabar cómo se rociaba con mangueras la zona afectada, junto a una de las chimeneas, además de ver el humo que producía el incendio.

«Momentos críticos»

En toda la jornada, y desde primeras horas de la mañana, el SAR (Save and Rescue) ‘Mesana’ y el ‘Salvamar Libertas’ no perdieron de vista al ‘Tenacia’. Desde Eivissa, la Capitanía Marítima envió al ‘Salvamar Acrux’, que poco después tuvo que virar rumbo al sur para ir al rescate de una patera con emigrantes detectada cerca de Formentera. También fueron movilizados el ‘SAR Marta Mata’ y los helicópteros Helimer 221, 207 y 203, en los que fueron trasladados tres bomberos de la Generalitat de Catalunya para evaluar la situación, así como otros seis más para participar en su extinción.

«La tripulación y el pasaje estuvieron a salvo, no ha habido heridos, pero sí hubo momentos especialmente críticos, cuando no se sabía si el fuego podría ser controlado», señaló Jaume Crespí, jefe del centro de coordinación de Salvamento Marítimo de Palma, a Radio Nacional. El propio sistema de extinción de CO2 del barco consiguió «contener el incendio» en un primer momento. También explicó que se vio afectada por el fuego la bodega número 3, donde hay carga rodada, por lo que la tripulación procedió a activar el sistema contraincendios.

Sin luz ni aire acondicionado

Además, la Autoridad de Coordinación Marítima, responsable territorialmente de la gestión de las actividades de rescate, determinó que un ferri de Baleària, el ‘Abel Matutes’, que realizaba el trayecto Barcelona-Palma, permaneciera a primeras horas de la mañana en las cercanías por si se requería su asistencia. Este barco reemprendió su marcha sobre las 10 horas.

El comandante de la nave contó con el apoyo del Emergency Group Ashore, que se reunió inmediatamente en la torre de control de la compañía, y de las autoridades marítimas pertinentes, con las que permaneció constantemente en contacto y con las que coordinó los protocolos de seguridad a bordo.

«Esto es como una sauna, a pesar de que desde el principio abrieron las puertas para que entrara el aire, pero eso es insuficiente. Aquí dentro hay mucha gente»

Siguiendo los protocolos de seguridad, la embarcación se quedó sin suministro eléctrico, por lo que los pasajeros no pudieron recargar sus móviles. Por esa misma razón, la cocina no estuvo operativa, de manera que no se pudo servir platos calientes a los pasajeros, y las salas se mantuvieron iluminadas sólo por las luces de emergencia. Además, no funcionaba el aire acondicionado: «Esto es como una sauna, a pesar de que desde el principio abrieron las puertas para que entrara el aire, pero eso es insuficiente. Aquí dentro hay mucha gente», explicó Ros, que fue el único pasajero que, para evitar problemas debido a una dolencia cardíaca, fue evacuado en helicóptero hasta el aeropuerto de Reus (Tarragona).

Familiares ibicencos de algunos pasajeros expresaban a este diario su preocupación porque no sabían nada de ellos desde que partieron de Valencia, en buena medida debido a las dificultades para establecer comunicación telefónica o a través de Internet.