Exhibición de unidad de PP y Vox con la Ley de Concordia en un ambiente de ruptura

Los socios del Consell se cruzan elogios y aprueban la ley de Concordia a la espera de que Abascal decida el futuro del Ejecutivo autonómico

Morant acude al pleno para visibilizar el rechazo del Gobierno de España a la norma que deroga la Memoria democrática

Barrera y Mazón hablan durante el pleno.

Barrera y Mazón hablan durante el pleno. / Germán Caballero

Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

El revestimiento de madera de las Corts ha servido de aislante frente al ruido, cada vez más fuerte, de una ruptura entre PP y Vox. La decisión llegará desde Madrid, una orden que contrasta con la exhibición de unidad que los socios del Consell han hecho este jueves en la última sesión de control del curso y que podría ser, a su vez, la última de algunos de sus miembros. La posible separación ha formado parte del ambiente, pero no ha impedido a populares y voxistas sacar adelante dos leyes, Transparencia y Concordia, entre cruce de elogios y gestos de cariño.

Porque pese a que la continuidad del Consell de coalición esté en el filo, PP y Vox han hecho del debate parlamentario una cápsula a la crisis abierta por la acogida de menores extranjeros no acompañados. El sonido de las votaciones y los aplausos se han sobrepuesto al del seísmo que se avecina, sin menciones directas del president de la Generalitat, Carlos Mazón, al respecto, que en cambio sí que se ha mostrado próximo a su vicepresidente, Vicente Barrera, visiblemente nervioso, y ha dado la "enhorabuena" uno a uno a sus consellers, repasando alguna de sus medidas, desde la tribuna.

La "enhorabuena" de Mazón ha llegado tras el "suspenso" que el síndic de Compromís, Joan Baldoví, ha dado a cada uno de los miembros del ejecutivo quien ha apuntado a la ruptura. "Se acaba el curso y quizás la legislatura, dependerá de lo que diga Abascal", ha señalado el portavoz valencianista. "Si yo fuera usted, rezaría para que no hubiera nuevas elecciones", ha respondido Mazón. Ha sido su única mención a colación de la marcha de sus compañeros de gobierno mientras que la bancada de Compromís cantaba: "Despedida, despedida".

Las Corts aprueba la ley de Concordia entre protestas de los diputados socialistas.

Las Corts aprueba la ley de Concordia entre protestas de los diputados socialistas. / Germán Caballero

Minutos antes, el síndic del PSPV, José Muñoz, ha apuntado hacia el tema que ha provocado la división: la acogida de adolescentes extranjeros no acompañados. "¿Qué va a preferir salvar: a jóvenes y niños no acompañados o su sillón como president de la Generalitat?", le ha preguntado Muñoz. "No tengo que pasar ningún examen de solidaridad", ha contestado Mazón quien no ha respondido si acogerá o no a los menores sino que ha vuelto a cargar contra el "abandono" del Gobierno de España en la materia.

Pero más allá de las palabras, la principal acción de unidad está en la aprobación de la norma que deroga la Memoria democrática del Botànic, con 52 votos a favor y 46 en contra, una de las que más turbulencias ha provocado. El resultado en las pantallas ha provocado el aplauso de populares y voxistas, con estos primeros levantándose en pie (mostrando la importancia para este grupo de la norma), a lo que se han sumado después los diputados del PP mientras los de PSPV y Compromís, también en pie, han exhibido carteles con el lema 'Veritat, justícia i reparació' y libros sobre historia y memoria.

"Atropella derechos"

La norma terminará en el Tribunal Constitucional recurrida por el Gobierno de España, como ha anunciado la ministra de Ciencia y líder del PSPV, Diana Morant, quien ha acudido a seguir en directo la sesión plenaria. No es casual. La formación y el Ejecutivo central han hecho de la oposición a esta norma uno de los arietes contra el Consell. "Vamos a emprender el recurso al Constitucional igual que en Aragón", ha indicado la dirigente socialista quien ha señalado que la norma "atropella" los derechos de las víctimas del franquismo.

Sus declaraciones han llegado después del debate en el parlamento donde también ha habido reproches sobre la ley. "Va a aprobar una ley indigna, infame, que iguala a víctimas con verdugos y utiliza a las víctimas del terrorismo", ha señalado el síndic socialista, José Muñoz, en su debate con Carlos Mazón. "Si Miguel Ángel Blanco en lugar de haber nacido en Hermua hubiera nacido en Castellón, con su ley, no sería víctima de violencia política, pero con la mía sí", ha respondido el jefe del Consell asumiendo como propia la norma. 

Eso sí, nada comparado con la calificación de "día histórico" que el síndic de Vox, José María Llanos, ha dado a la aprobación de la ley. El debate sobre política sanitaria entre el portavoz voxista y Mazón ha evidenciado ese objetivo de aislarse del ruido de la posible ruptura, sin menciones a la crisis por parte de ninguno de los dos, aunque con aviso de Llanos al jefe del Consell sobre los partidos de izquierdas: "No son de fiar". Quién sabe si esa advertencia toma más sentido a partir de ahora, si finalmente Vox sale del Consell y su relación, un año después, se convierte en un amor imposible para los dictámenes de Madrid.