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Migraciones

El Gobierno derivó como adultos a 80 menores extranjeros de Canarias, uno de ellos de 15 años

Igualdad denuncia que el Ministerio no realizó pruebas de la edad a muchos de los migrantes que derivó a la C.Valenciana

"Es una barbaridad que hubiera niños conviviendo con adultos en los centros hasta que los identificamos", denuncia Susana Camarero

Migrantes de Canarias alojados en hoteles de la playa de Gandia

Migrantes de Canarias alojados en hoteles de la playa de Gandia / Agustín Perales Iborra

Gonzalo Sánchez

Gonzalo Sánchez

València

El Gobierno derivó como adultos a 80 menores extranjeros llegados a Canarias, uno de ellos de 15 años. Así lo ha confirmado la vicepresidenta y consellera de Igualdad, Susana Camarero, que critica que el Ministerio incumplió su obligación de realizar pruebas de la edad a los posibles menores que llegan a la costa.  

En su lugar, fue Fiscalía de menores la que hizo las pruebas de la edad a los migrantes tras darse cuenta Igualdad de que algunas de las personas que llegaban no parecían ser mayores de edad. “Había menores de 15 años. Es una barbaridad que hubiera niños conviviendo con adultos en los centros de acogida, y tratados como mayores de edad”, explica Camarero. 

El Ministerio de Migraciones asegura que "solo se traslada a la península a los migrantes que son mayores de edad, bien porque lo han acreditado con su documentación o porque lo han asegurado y la Policía Nacional así lo considera" Lo que ocurre -continúan- es que, llegados a la península "algunos de estos afirman ser menores. En estos casos, el Ministerio traslada a Fiscalía y esta decide si se hace la prueba de la edad", explican.

Igualdad ya ha habilitado una partida de 6 millones de euros para concertar plazas y tutelar a estos 80 nuevos menores extranjeros, una inversión que piensa reclamar a la administración central. “Nosotros somos responsables y solidarios. Un menor de edad no puede estar en la calle y se le tiene que acoger, eso no se discute. Pero tampoco lo podemos hacer sin que nos paguen un euro. El Gobierno de España no se está tomando en serio la política migratoria”, critica Susana Camarero

Un menor migrante espera a las puertas de un centro de acogida.

Un menor migrante espera a las puertas de un centro de acogida. / Fernando Bustamante.

“Cuando un migrante llega a tierra se le tienen que hacer ciertas pruebas. Hay menores de 16 a los que tratan como mayores, viajan como mayores y conviven durante semanas con adultos. Y de repente llegan a la Comunitat y las entidades que los acogen nos avisan de que tienen dudas, los enviamos a la Fiscalía y resulta que son niños a los que no les habían hecho la prueba. Están derivando menores a los que no les han hecho ni la prueba, es un tema muy serio”, denuncia la consellera. 

Sistema desbordado

La Generalitat Valenciana tiene acogidos en centros a 481 menores migrantes no acompañados, pese a un sistema de acogida que (solo en centros de menores) tiene 317 plazas. Es la situación a día de hoy, según los datos que aporta la Generalitat.

Así, habría 170 menores más que plazas permanentes en el sistema, lo que implicado un esfuerzo presupuestario adicional por parte de Igualdad para ampliar la red de acogida. En sus últimas declaraciones sobre el tema, la consellera Susana Camarero remarcó que la obligación de la Generalitat es dar cobijo a estos menores, y que no iban a quedar desamparados. Según los últimos datos disponibles, en todo el sistema hay más de mil menores, pues muchos de ellos son españoles.

Acoger un adulto no es nada comparable a hacer lo propio con un menor de edad. En el caso de los adultos se suele facilitar un alojamiento durante 6 meses, pero los menores pasan, obligatoriamente, a ser tutelados por la administración pública. En ese tiempo en el que residen en un centro deben tener garantizado su derecho a la educación y la administración tiene que dar papeles para que tenga documentación al salir del centro a los 18, algo que no sucede en muchos casos. En cualquier caso, la inversión es muchísimo mayor y la actuación más complicada en el caso de ser menor de edad.

Muchos migrantes son conscientes de esto y deciden hacerse pasar por mayores de edad, o bien para poder trabajar lo más pronto posible, o bien porque no desean quedarse en España, sino continuar su migración hasta Francia u otros países.

Datos contra los bulos

En los últimos años estos adolescentes se han convertido en pieza clave de la estrategia ultra, llegando Vox a romper varios gobiernos autonómicos por no querer acoger a estos menores extranjeros sin referentes familiares, acusándoles de cometer delitos cuando llegan a nuestro país.

¿Y qué dicen los datos? Según las últimas estadísticas del Consejo General del Poder Judicial el número de menores extranjeros condenados no ha parado de bajar en una década. En 2013 fueron 468 (un 20 % del total) y en 2022 fueron 315 (un 17 % del total). La población extranjera representa un 16 % del total de la C.Valenciana.

En delitos sexuales sucede lo mismo. En 2017 (primer año con registros) los extranjeros perpetraban un 27 por ciento de delitos sexuales cometidos por menores, y en 2022 fueron un 20 %. No solo baja el número de delitos con los años, sino también el peso de la población migrante en ellos.

El destino en una radiografía

A su llegada a las costas, las entidades que se encargan de recibir a los migrantes como Cruz Roja, junto con la Guardia Civil, revisan la documentación que llevan encima los recién llegados para identificarlos. Si hay sospechas de que sean menores se da paso a la Fiscalía para que les haga la conocida como "prueba de la muñeca" para determinar su edad.

El método conocido como Greulich y Pyle es una prueba basada en un libro publicado en los años 50, elaborado a partir de 990 chicos de Ohio, Estados Unidos. Esta es, actualmente, la prueba de determinación de la edad más utilizada para menores migrantes, aunque en algunos casos se combina con otras: la de mandíbula, la de clavícula.

Varias asociaciones de abogados extranjeristas y de defensa de los derechos de los migrantes llevan años criticando la poca fiabilidad de esta prueba en la población africana, que tiene un margen de error de año y medio en función del desarrollo físico del adolescente. Esto ha provocado casos de menores de edad internados durante semanas en el CIE de Valencia, que han acabado saliendo por decisión judicial.

También se han visto casos contrarios a los que indica esta noticia, en los que jóvenes con papeles de su país que indican que son menores de edad han sido internados en un centro al determinar esta prueba que eran mayores de 18. Se han dado casos en los que un pasaporte y un documento de identidad de otro país no se han dado como pruebas válidas para la determinación de la edad.

Huir de la muerte

Es muy común que lleguen menores migrantes con papeles falsificados de adulto a por vía irregular. Hay que tener en cuenta que el objetivo de estas personas es trabajar nada más llegar a España, para poder mejorar su vida y mandar remesas a sus familias en muchos casos, así que buscan entrar en el país como adultos, mintiendo sobre su edad.

Cuando llega una persona adulta lo más común es que sea deportado de vuelta si ha entrado de manera irregular. Para ello se suelen emplear los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) lugares similares a cárceles donde se encierra a estas personas un máximo de 40 días para deportarlas. En el caso del CIE de València, suelen ser marroquíes o argelinos que llegan a las costas y son devueltos en ferry.

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