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Tres bombas desaguan 1.600 m3 a la hora para vaciar el parking de Bonaire

Los primeros vehículos, ubicados al pie de la rampa de salida, no tienen cuerpos en el interior

Bomberos y UME trabajan sin descanso achicando agua

Tres bombas desaguan 1.600 m3 a la hora para vaciar el parking de Bonaire

Levante-EMV

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

Los bulos se obstinan en convertir el parking subterráneo del centro comercial Bonaire, en Aldaia, en un cementerio de clientes y trabajadores, pero, por fortuna, las primeras inspecciones tras el desagüe contrarreloj del recinto permiten albergar esperanzas de que la realidad sea muy diferente. Y que, de haber cuerpos sin vida de víctimas mortales de la DANA, sean un número bajo. De momento, de todas maneras, la incógnita continúa, ya que, a última hora de la tarde de este domingo, todavía no era posible ver siguiera cuántos coches se quedaron dentro del aparcamiento.

El centro comercial dispone de 5.700 aparcamientos, de los que alrededor de 1.500 se encuentran a cubierto, en el sótano. Se trata de una única planta, pero compartimentada en dos espacios por muros de separación. De momento, nadie ha podido estimar cuántos vehículos están atrapados en su interior. Eso sí, el personal de seguridad conminó a los trabajadores a las 19.15 horas a cerrar de inmediato los establecimientos de la planta baja, a pie de calle, y subir a la primera planta. En ese momento, cuando aún faltaba una hora para que sonase la ya tristemente alerta tardía de la Generalitat Valenciana a través del sistema AlertaEsy el agua les llegaba ya «por las rodillas» por el desbordamiento del barranco de la Saleta. Todos los empleados, alrededor de 70, se pusieron a salvo en el primer piso, según explicó María José, trabajadora de una de las tiendas del centro, a Levante-EMV el pasado miércoles, un día después de las riadas ocasionadas en barrancos y ríos del este y el sur de la provincia de València por la mortífera DANA del pasado 29 de octubre.

El agua arrasó todo

La fuerza del agua arrasó todo a su paso:cristales de las tiendas, maceteros de gran tamaño, bancos, papeleras, el hipermercado, los carros... El aparcamiento en superficie y las rotondas aledañas son un campo de basuras y productos de todo tipo desguazados. Un reguero de destrucción que, a estas alturas, huele a podredumbre. Lo que estaba bien y lo que seguía dentro de los establecimientos ni está, porque fue pasto del pillaje el mismo miércoles.

Y anegó por completo el sótano, un recinto de 2,5 metros de altura, de media, en el que caben cerca de 1.500 vehículos. La prioridad era vaciarlo para constatar si había alguna víctima mortal, alguien que, en su afán por salvar el coche, se hubiese quedado atrapado dentro sin poder salir por los accesos peatonales que dan al corredor interior del centro comercial.

Pero ha habido que esperar, como en otros lugares, a disponer de bombas de achique. La operación de evacuación de las aguas acumuladas en el parking de Bonaire, que los bulos lanzados con afán de sembrar el caos, diciendo que en su interior había decenas y hasta cientos de fallecidos, ha atraído a la prensa internacional y convertido en lamentable tendencia en las redes, no comenzó hasta la mañana del sábado.

Labores de desagüe en el parking de Bonaire

Primero, fueron las bombas de achique de la UME, que antes que en el centro comercial de Aldaia tuvo que vaciar varios en Chiva –hay que recordar que el president Carlos Mazón solo decretó inicialmente el nivel 2 de alerta, que aún atesora, y pidió efectivos de la UME para ese municipio, no para el resto–. Solo a partir del miércoles, cuando incluyó al Gobierno central en el centro de coordinación Cecopi y pidió más ayuda estatal, fue posible empezar a traer efectivos militares de todas partes, pero también de bomberos, de Policía Local, voluntariado...

Entre unas cosas y otras, el achique en Bonaire no empezó en serio hasta la mañana del sábado, ya que antes hubo que habilitar accesos y despejar carreteras. O esa es la explicación, no válida, sin embargo, para las hordas de saqueadores, que ya ‘limpiaron’ buena parte del centro el mismo miércoles por la mañana, ajenos a los coches acumulados, el barro y el mobiliario urbano que obstaculizaba las vías de entrada y circulación por el área comercial.

Así, la UME, desde la mañana del sábado, y los Bomberos de la Diputación de Salamanca, desde las siete de la tarde de ese día, empezaron a sacar agua con sus bombas.

Las bombas de TST

En 24 horas, apenas habían logrado achicar un metro. Lo suficiente para que la Policía Nacional realizase una primera inspección con el más pequeño de sus drones, el único capaz de volar con garantías en un espacio tan estrecho y azotado por las turbulencias generadas por las cinco entradas para vehículos y dos para peatones del sótano. La operación tuvo que ser suspendida y sustituida, más tarde, por las lanchas neumáticas de la UME, que tampoco aportaron demasiada información.

Desde la mañana, se habían incorporado técnicos de la empresa barcelonesa TST, especializada en achiques de grandes espacios. La operación empezó a acelerarse con sus dos bombas, capaz cada una de ellas de desaguar 600 m3 por minuto, lo que, unido a los 400 m3 de la de la UME, permitió rebajar lo suficiente el nivel de agua como para que entrasen, por segunda vez, los buzos de la UME y de los Bomberos de Salamanca. Buenas noticias: los primeros vehículos inspeccionados, apilados a pie de rampa, no contenían cuerpos. Pero aún falta mucho para echar las campanas al vuelo. Eso sí, el hecho de que ninguna de las sucesivas inspecciones haya detectado la presencia de cadáveres permite mantener la esperanza.

Todo apunta a que esta mañana los equipos puedan entrar de lleno a abrir todos los coches, no solo los más cercanos a las salidas, y confirmar si hay o no víctimas mortales.

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