Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Solo tres de cada diez médicos apoyan el uso de la inteligencia artificial en Atención Primaria

El Hospital La Fe de València, en una imagen de archivo.

El Hospital La Fe de València, en una imagen de archivo.

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Su nombre es Lola y tiene voz de mujer. Pero no es una persona, sino un asistente virtual, una locución, una especie de robot, que conversa telefónicamente con los pacientes de Atención Primaria. No les ofrece un diagnóstico, ni sustituye médicos, pero se está utilizando para realizar el seguimiento de los pacientes crónicos con llamadas automatizadas o para dar citas a la población por teléfono. Hace preguntas, responde y criba la prioridad de la dolencia de la gente. Es el primer atisbo de la inteligencia artificial en la sanidad pública valenciana y la primera piedra de la estrategia digital de salud de la Conselleria de Sanidad, presentada el fatídico 29 de octubre.

Según las pruebas realizadas en otras comunidades autónomas y países, puede contribuir a reducir la carga burocrática de los facultativos a casi la mitad y agiliza las citas médicas. "Hay evidencias científicas de su alto grado de eficiencia y su aceptación", reconoce María Ángeles Medina, presidenta de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria (Sovamfic), quien está elaborando una tesis doctoral sobre la aplicación de la inteligencia artificial (IA) en los centros de salud.

Pese su efectividad contrastada, sigue habiendo un alto desconocimiento entre el personal sanitario sobre su funcionamiento y sus usos; y, en consuencia, cierto rechazo a su uso. Según los datos recopilados por Medina a través de un millar de encuestas a profesionales sanitarios de toda España, solo tres de cada 10 médicos apoyan por completo su uso; el resto se muestra reticente a su implantación. Medina apunta a la necesidad de la "formación de los profesionales, para que sea mejor aceptada".

Tampoco convence al Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Valencia. Su presidenta, Mercedes Hurtado, se muestra "escéptica" porque el desarrollo de la inteligencia artificial "está en pañales" y, por contra, se habla de ella "como si fuese la solución para todo". En el trato con el paciente, la médica considera que la IA "no te va a dar el calor humano" que un facultativo, aunque sí que valora su utilidad en el terreno del big data y el análisis de datos.

Un acelerón por la dana

La prueba piloto en los departamentos de salud estaba prevista para el último trimestre del año. Pero, como en todo, la dana cambió los planes del departamento de Marciano Gómez. Pese a ello, su implantación se ha acelerado porque Lola estuvo funcionando en el centro telefónico habilitado en el hospital la Fe de València para atender a los pacientes de la zona cero y, también, para comunicarse con los pacientes vulnerables. Según el balance ofrecido por Sanidad, Lola contactó y realizó seguimiento a 5.026 pacientes crónicos y detectó 2.281 llamadas urgentes, que derivó inmediatamente a los sanitarios especializados. Además, también reenvía la llamada al personal sanitario en caso de detectar alteraciones en el paciente.

Tanto Sanidad, como Mediana, insisten en señalar que Lola es un soporte, una ayuda. "No nos va a sustituir, nos va a hacer más eficientes", señala la presidenta de Sovamfic. En este sentido, su implantación contribuye a reducir la carga de trabajo no asistencial de los médicos porque Lola determina quién es el profesional más idóneo para tratar a cada paciente. Ese era el espíritu del decreto de Atención Primaria, defendido por el Consell, que se ha quedado congelado para "priorizar la gestión de la dana", según explicó el conseller Marciano Gómez en rueda de prensa, pero que no contaba con el respaldo de la mayoría de sindicatos.

Un asistente en autoaprendizaje

El algoritmo de esa inteligencia artificial no es perfecto aún, pero mejora con cada llamada atendida porque, como explica Medina, aprende de manera automatizada a través del deep learning al analizar el lenguaje utilizado con el paciente, su nivel de entendimiento o la fluidez de la conversación. Pero, además, también analiza la resolución de cada llamada, es decir, si la cita dada era la acertada o no. "Hay manera de comprobar su eficiencia y efectividad", señala Medina.

La necesidad de aprender sobre la inteligencia artificial se extiende a la ciudadanía valenciana, especialmente entre la población de mayor edad, la que encuentra habitualmente más dificultades para adaptarse a los cambios e innovaciones tecnológicas. Es cuestión de tiempo y de adaptarse, pero "como ocurre con todos los cambios", indica la doctora. De hecho, el reparto de citas se seguirá ofreciendo también desde la aplicación de Sanidad y desde el mostrador de cada centro de salud.

Por el momento, las pruebas están siendo satisfactorias y, también, lo refrendan desde los sindicatos. Desde CSIF, explican que "está siendo muy útil; sobre todo, para la gente mayor". Y, por su parte, en CCOO tienen constancia de su uso satisfactorio en atención especializada, donde se ha extendido más, aunque son conscientes del seguimiento a los pacientes crónicos en la zona cero de la dana.

Tracking Pixel Contents