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La bandera fiscal a la que Mazón se aferra en medio de la tormenta

En un contexto de infrafinanciación y acorralado por la dana, el Consell mantiene las rebajas que convierten a la autonomía en la que más impuestos redujo en 2024

La izquierda carga contra los «regalos» a las rentas altas.

El president de la Generalitat, Carlos Mazón, durante la presentación de la campaña del IRPF de 2023.

El president de la Generalitat, Carlos Mazón, durante la presentación de la campaña del IRPF de 2023. / Levante-EMV

València

La trayectoria convulsa de estos dos años (pacto y ruptura con Vox, la devastadora dana, las controvertidas concesiones a Vox de Carlos Mazón en los presupuestos) ha complicado el presente del jefe del Consell. Sin embargo, el ‘president’ trata de mantenerse aferrado a su gran bandera, con la que llegó a la presidencia el 28 de mayo de 2023: las rebajas fiscales.

Entre las medidas que tomó el primer pleno del nuevo Consell, pronto hará dos años, destacaba la bonificación del 99 % en el impuesto de sucesiones y donaciones para progenitores, descendientes y cónyuges. Allá donde otros gobiernos utilizan ese primer gesto para alguna medida que toca fibras emocionales (el Botànic, por ejemplo, decidió recibir a las víctimas del metro), Mazón apostó por una cuestión de gestión, dirigida al bolsillo de los ciudadanos. Una medida criticada por la izquierda, por su beneficio a las rentas más altas, las que más se benefician de los traspasos de propiedad. Por este impuesto se preveía recaudar casi 400 millones en 2023; en 2024 la caída fue de más de 120 millones. El que grava las herencias es el segundo gravamen que más aporta a las sedientas arcas autonómicas.

Mazón no ha dudado en dar la batalla ideológica con un tributo que, hasta hace pocas décadas, generaba consenso en todo el espectro ideológico y tenía fuertes anclajes en la tradición liberal como mecanismo redistributivo.

"Impuesto a la muerte"

«Impuesto a la muerte», insistía el president en campaña. «Impuesto inmoral», repetía este miércoles, tras reivindicar los cambios fiscales de los presupuestos para 2025 aprobados en las Corts, con nuevas bonificaciones a las herencias entre tíos y sobrinos. PP y Vox también acaban de sacar adelante otra modificación fiscal que beneficia a clases altas. Se eleva de 500.000 a un millón de euros el mínimo exento para pagar impuesto de Patrimonio, lo que beneficia a unos 10.000 valencianos.

Las rebajas de impuestos han llegado a otros ámbitos. «Somos la comunidad con más desgravaciones de España», decía Mazón este jueves desde Alicante. En la campaña de la Renta 2024 que está en marcha, se prevén 256 millones en ahorro. Además de desgravaciones en el IRPF (por ejemplo por hijo, aumentando por primero, segundo y tercero), en materia de vivienda ha bajado un punto al tipo general del impuesto de transmisiones patrimoniales, del 10 % al 9 %. También se rebajó para los jóvenes del 8 % al 6 %, medidas de nuevo criticadas por la izquierda al entender que no apuntan al verdadero problema de la vivienda para los jóvenes, dados los elevados precios de compra, sino que benefician a una minoría.

Según datos de Airef, las medidas fiscales tuvieron en 2024 un impacto en la recaudación de 495 millones, el mayor descenso de España. Especialmente, una reducción de 270 millones en IRPF y de 212 en Sucesiones y Donaciones.

Ciclo económico, a favor

Lo cierto es que el Consell ha podido mantener esta bandera con el viento a favor de un ciclo económico de crecimiento, impulsado sobre todo por el recalentado mercado de la vivienda. Con estos números, Mazón ha reproducido el mantra de que bajar impuestos activa la economía y, a la postre, aumenta la recaudación. Si en 2022 la recaudación fue de 2.506 y en 2023 de 2.406 millones, este pasado año, el primero completo de Mazón al frente del Consell, los ingresos de la Generalitat alcanzaron los 2.593,3 millones, un 7,8 % más (186,4 millones). Viendo los números, es el tirón inmobiliario el que compensa la reducción de ingresos, ya que, con los precios de compraventa disparados, los gravámenes al ladrillo aumentaron casi 300 millones.

Rebajas con las arcas vacías

Ligado con este asunto (la renuncia de ingresos), hay un último ángulo de análisis de la política fiscal de Mazón estos dos años: el contexto de infrafinanciación y las mermadas arcas autonómicas que ya amenazan la estabilidad de los servicios públicos. Mazón, de hecho, ha iniciado una campaña para presionar al Gobierno a que active el Fondo de Liquidez Extraordinario (FLA), bajo la amenaza de impagos a proveedores o problemas en la atención de servicios públicos. La oposición critica la incoherencia de reclamar más fondos al Gobierno mientras se rebajan impuestos como el de Patrimonio. O se perdona una ecotasa de 14 millones a Iberdrola por la central nuclear de Cofrentes.

A pesar de las dificultades (dana e infrafinaciación), la autonomía financiera es el campo donde este Consell ejerce de manera más evidente el autogobierno de la Generalitat. Mazón mantiene su bandera electoral, aun a riesgo de ser penalizado por una merma en la calidad de los servicios.

Y el contexto es complejo, porque nada cambia. El Gobierno no ha activado la reforma del modelo de financiación. Además, al no haber Presupuestos Generales del Estado, no se han actualizado las entregas a cuenta del año 2025, y se está recibiendo en la Generalitat lo presupuestado para 2023. Según el Consell, ese diferencial son unos 800 millones menos en los cinco primeros del año, a razón de unos 160 millones de merma al mes. El Gobierno planteó actualizar esas entregas en un decreto ómnibus en el Congreso, pero el PP nacional lo tumbó. Con todo, es un dinero que, en teoría, debería acabar llegando, como ocurrió el pasado año. n

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