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Tiempo en Valencia

¿Por qué la brisa marina está desapareciendo del litoral de Valencia?

La corriente venida del mar es cada vez más tenue; este junio es apenas perceptible, más propia del mes de agosto

Llenazo en la playa de la Malvarrosa el pasado domingo de calor asfixiante

Llenazo en la playa de la Malvarrosa el pasado domingo de calor asfixiante / Eduardo Ripoll

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Convivir con el caloren el litoral suele ser más llevadero por la presencia de la brisa marina, que sirve como atenuante de las altas temperaturas del verano. Es lo que ocurre en la costa de la Comunitat Valenciana; o, al menos, lo que solía ocurrir tradicionalmente en verano. Y es que, en los últimos años, se está detectando una caída en la intensidad de la brisa marina; está presente, pero no es tan refrescante como antaño. Para ejemplo, este mes de junio. En la playa, hay una ligera brisa; los turistas y residentes lo están comprobando estos días en sus sesiones de playa. Pero esta es mucho menos perceptible y, por tanto, refresca menos que antes. Y, en consecuencia, el bochorno es mucho más intenso.

Vista de la playa del Port de Sagunt este fin de semana.

Vista de la playa del Port de Sagunt este fin de semana. / Levante-EMV

"Las brisas están siendo muy flojas -, explicaba ayer el jefe de Climatología de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunitat Valenciana, José Ángel Núñez, en rueda de prensa tras la presentación del balance de la primavera y la presentación de los pronósticos para el verano-. Junio es el mes típico de la brisa, pero este año están siendo más débiles, con una intensidad propia del mes de agosto".

Bochorno persistente

Esta situación, unida a la estabilidad atmosférica, está provocando que este mes de junio va camino de convertirse en el "más caluroso de la serie histórica"; los registros se iniciaron en 1950. Una de las características, aumentada por la brisa débil, es la de una sensación térmica de bochorno "persistente", aunque sin grandes picos de calor, es decir, con las máximas por encima de los 40 grados. En 2023, se alcanzó el récord de 47 grados en el aeropuerto de València.

Este bochorno se traslada a las noches, con mínimas entre 22 y 23 grados, casi cinco grados por encima de lo que es lo habitual para mediados de junio. La Comunitat Valenciana ya está viviendo noches tropicales sin descanso, por encima de los 20 grados, en prácticamente todos los municipios valencianos. La media de noches así de calurosos ha pasado de 30 en un año a 90 en medio siglo, en 2023 hubo más de 100 en València ciudad. E, incluso, se están registrando varias noches tórridas, con mínimas por encima de los 25 grados.

La debilidad de las brisas solo hace que intensificar este fenómeno de bochorno persistente y mantener las temperaturas en valores elevados incluso cuando cae el sol.

El mar, responsable

Detrás de la desaparición de la brisa está el mar; en concreto, la temperatura de su superficie, cada vez más elevada. De hecho, este mes de junio, la boya de València ya ha superado los 25 grados y la temperatura del mar balear -comprende todo el litoral mediterráneo español- está tres grados más caliente de lo que debería para principios del verano. De hecho, el mar está tan caliente como en 2022, cuando la boya del golfo valenciano alcanzó los 29,97 grados; su máximo registro histórico. Según Núñez, este año se "podría igualar o superar" esa marca. Así lo pronostica desde la Aemet.

La diferencia de temperatura entre el mar y el área continental está detrás de la aparición de la brisa. Un mar más templado provoca su aparición, la cual funciona como un autorregulador del calor en las comarcas valencianas. Por eso, con un mar más cálido, este se convierte en una "fuente de calor y energía" y, además, provoca que las brisas sean más débiles porque la brecha entre la calidez del agua y la superficie terrestre es menor.

Anomalía de la temperatura de la superficie del mar en el Mediterráneo.

Anomalía de la temperatura de la superficie del mar en el Mediterráneo. / Aemet

¿Por qué era junio el més de brisas más intensas? Justamente, por este motivo. Porque la temperatura de la superficie del mar rondaba los 20 grados y, por tanto, el efecto de contraste era mayor y se generaba una brisa más intensa y más fresca. A medida que el agua se calentaba, la corriente de viento desde el mar iba descendiendo de intensidad hasta convertirse en algo apenas imperceptible a mediados de agosto. Ahora, el cambio climático y el mercurio disparado de junio, con valores inusualmente altos, están provocando que la brisa marina esté desapareciendo del litoral valenciano y, por tanto, la brisa cada ve refresca menos y el bochorno es más persistente.

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