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Estrés térmico

El inicio del verano registra tantas muertes por calor como la suma de los cinco años anteriores

La autonomía valenciana es la tercera comunidad autónoma con más decesos (141) solo por detrás de Cataluña (302) y Galicia (163)

València vivió este miércoles otra jornada con valores superando los 35 grados.

València vivió este miércoles otra jornada con valores superando los 35 grados. / Germán Caballero

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

La Comunitat Valenciana suma un exceso de mortalidad de 141 personas, cuya causa atribuible es el calor, según las estadísticas del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. Las altas temperaturas de junio, ola de calor incluida, y el estrés térmico acumulado han disparado las estadísticas en la primera quincena de julio con 107 casos; la cifra es cuatro veces a la registrada en todo el mes anterior, como publicaba ayer Levante-EMV. Sin embargo, la dimensión real se observa al compararla con la de los ejercicios precedentes. El dato es demoledor: el inicio de este verano -incluye los datos desde el 15 de mayo hasta hoy, según los criterios del MoMo- acumula tantas muertes por altas temperaturas como en los cinco años precedentes; 141 en 2025 frente a las 140 de la suma del periodo 2020-2024.

El dato actual contrasta con las 17 muertes registradas en 2024, la cifra se ha multiplicado por ocho; pero, también, con las de todo el periodo anteriormente citado. En 2020, la estadística incluye 15 casos; en 2021, 38, el año más mortífero del lustro hasta el actual; en 2022, 36; y en 2023, 24. Para encontrar un dato superior al de este año, hay que remontarse a 2015, hace una década, cuando el MoMo recoge 175 muertes en el mismo periodo, un centenar de ellas en la primera quincena de julio, en valores muy similares a los de este verano.

Tercera autonomía con más muertes

La autonomía valenciana es la tercera comunidad autónoma en números absolutos, solo por detrás de Cataluña, que lidera el exceso de mortalidad con 302 decesos, y Galicia, que acumula 163 hasta el momento. En el lado contrario, se sitúan Baleares y Canarias donde no se ha registrado ninguna muerte atribuible al calor según el MoMo. A nivel nacional, el exceso de mortalidad asciende a 1.191 casos; es la suma de cuatro de los cinco ejercicios anteriores (2020, 2021, 2023 y 2024). Sin embargo, en 2022, la estimación del Carlos III fue, incluso, mayor a la actual con un exceso de mortalidad de 1.271 personas atribuibles a las altas temperaturas.

Más calor que antaño

El crecimiento exacerbado de las muertes está directamente relacionado con el bochorno persistente registrado este año, especialmente durante el mes de junio que se cerró con una ola de calor. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), los 25 grados de media lo convierten en el junio más caluroso de la serie histórica -los datos se remontan a mediados del siglo XIX- con una anomalía térmica de 3,6 grados superior respecto al promedio de los últimos 25 años. En comparativa con el periodo 2020-2024, el balance mensual recoge unas medias de 21,1 grados en 2020 y 2021, 23,9 en 2022, 22,1 en 2023 y 21,5 en 2024; por lo que se aprecia que la mortalidad se ha disparado cuando la temperatura media ha sido de entre dos y cuatro grados superior. Habrá que vigilar la evolución durante las próximas semanas porque la Aemet prevé máximas superiores a los 36 grados.

El calor persistente provoca un aumento de las muertes por estrés térmico, sobre todo entre las personas mayores y los pacientes con patologías previas. El pico de estos decesos suele producirse entre una y tres semanas después de un pico de calor como el de finales de junio, como explica a este periódico la médica de Atención Primaria y presidenta de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria (Sovamfic)Mª Ángeles Medina. El fenómeno se conoce como descompensación, una alteración del sistema de homeostasis del cuerpo, que regula la temperatura interna del organismo y que, en caso de acumulación de estrés, no se reajusta y afecta a la operatividad de las funciones vitales. Inicialmente, puede afectar a "los riñones, a la función cardiaca y a la neuronal" hasta que, finalmente, se produce "un fallo multiorgánico".

Otro de los motivos detrás de este exceso de mortalidad es el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población. Un estudio publicado recientemente por el Imperial College London estima que "las personas de 65 años o más representaron el 88 % de las muertes" por calor, lo que constata que "aquellos con problemas de salud subyacentes corren mayor riesgo de muerte prematura durante las olas de calor". Este mismo estudio -centrado en 12 ciudades europeas- ha determinado que, durante la anomalía cálida entre el 23 de junio y el 2 de julio, las muertes por altas temperaturas como consecuencia del cambio climático se incrementaron un 65 %.

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