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Efectos del terremoto en Rusia

Valencianos en Japón: "Una hora antes del tsunami ya nos estaban evacuando"

La alerta de maremoto en las costas niponas por es algo muy habitual, y el país cuenta con protocolos y zonas de evacuación muy trabajadas

Martín junto a su familia en el parque acuático de Tsukuba.

Martín junto a su familia en el parque acuático de Tsukuba. / Levante-EMV

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Gonzalo Sánchez

Gonzalo Sánchez

València

Martín es de València, pero vive en Tsukuba (al norte de Tokyo) desde 2007. Desde hace 3 días estaba con su familia en un parque acuático en Kamogawa, en un hotel en primera línea de playa. Mientras sus hijos jugaban en la piscina, a él y a su mujer les llegó un mensaje al móvil: alerta por tsunami.

Mensaje de emergencia en Japón

Mensaje de emergencia en Japón / Levante-EMV

Inmediatamente los empleados del hotel los evacuaron. Tenían más de una hora de margen, en la que le dio tiempo incluso a hacer el check out porque dejaban su habitación ese día. "Al final el mar sólo ha subido un metro, pero los protocolos de evacuación han funcionado rápido y muy bien", explica Martín ya desde su casa en Tsukuba. La alerta por tsunami viene derivada del terremoto de 8,8 grados registrado en la región de Kamchatka (Rusia) en el extremo oriental del país, y que se teme que pueda tener consecuencias devastadoras en algunas zonas del pacífico, razón por la cual Japón ha evacuado a millones de personas.

Aún así, Martín insiste en que se siente seguro. Se sintió seguro incluso en el devastador terremoto de 2011, y eso que su ciudad está solo a 150 km de Fukushima. "Creía que la casa se me iba a caer encima, pero cuando pasó todo salías a la calle y las tiendas estaban abiertas. Sin electricidad y con caja registradora manual, pero abiertas y podías comprar lo necesario", recuerda.

La palabra "tsunami" viene del japonés. Sirve para hacerse una idea del tiempo que llevan los ciudadanos nipones conviviendo con esta realidad. "Todos los años hay uno o dos en las costas, es algo relativamente habitual porque el país está en el anillo de fuego del Pacífico. Tienen zonas de evacuación y hacen simulacros habitualmente para estar bien preparados y que a la hora de la verdad no haya daños mayores", explica.

Al fondo, la torre donde Martín y su familia estaban alojados en la planta 15

Al fondo, la torre donde Martín y su familia estaban alojados en la planta 15 / Levante-EMV

Una botella de agua por persona

La frecuencia de este tipo de catástrofes también ha servido -explica Martín- para que la mentalidad japonesa sea más de grupo que individual. "El terremoto de 2011 fue devastador. Las tiendas colgaron un cartel que decía 'solo una botella de agua por persona', y veías filas de gente con su botella en la mano. A nadie se le pasaba por la cabeza coger agua de más, porque la mentalidad es de supervivencia del grupo y de pensar ¿Por qué tengo yo más derecho que nadie? En España cuando desgraciadamente vivimos una situación de este tipo las reacciones son muy distintas", cuenta.

Carmen Grau también es valenciana y es investigadora sobre prevención y gestión de desastres naturales en la universidad de Waseda (Japón), y ahora miembro del Observatorio Valenciano de Resiliencia Climática y Gestión de la Dana. Japón es un país con una gran memoria colectiva de las catástrofes, por eso cuenta con este centro de investigación. 

En una entrevista para este diario, Grau defendía la recuperación de esa memoria colectiva también para Valencia. "De pequeños hemos escuchado en casa historias de las riadas, pero nunca nos han contado nada en el colegio ni hemos hecho un simulacro para saber cómo actuar. En Valencia vivimos de espaldas a la naturaleza y al territorio. Eso debe cambiar. En Japón se realizan simulacros de tsunami constantemente, especialmente para los niños pequeños", cuenta.

Última foto que sacó Martín antes de ser evacuados del hotel en el que estaban.

Última foto que sacó Martín antes de ser evacuados del hotel en el que estaban. / Levante-EMV

Piedras centenarias

Esa memoria colectiva se puede ver físicamente en las costas japonesas donde -explica Martín- "hay grandes piedras con grabados de hace cientos de años que delimitan que, a partir de ahí, ya no se puede construir porque se lo llevará el agua".

A partir de ahí, el país ha desarrollado planes y zonas de evacuación muy pulidos, con edificaciones en altura y megáfonos en las costas para poder avisar lo más rápido posible y poner a salvo a la gente en caso de catástrofe, además del propio entrenamiento y concienciación a la población.

De hecho, la investigación en torno a las catástrofes está muy extendida y los expertos auguran la llegada del "Big One", un "megaterremoto" de magnitud 8 o 9 que ocurrirá en los próximos 30 años y para el cual Japón y los japoneses tratan de prepararse lo mejor posible. "Es algo que se sabe que ocurrirá, y que cada año que pasa va descontando y hay más posibilidades. Lo único que sé es que, si eso llega, estaremos bien preparados", explica Martín ya seguro desde su casa.

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