Las 90 horas del diputado de Compromís Juan Bordera "secuestrado" en Israel: "Nos han tratado como animales"
Integrante en la Flotilla que pretendía llevar a Gaza material de primera necesidad explica que les han dado comida caducada y agua no potable
Además de sufrir violencia física y psicológica Bordera muestra su preocupación por los que aún están detenidos

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Diego Aitor San José

A Juan Bordera los más de tres días "secuestrado" en Israel se le notan en el cuerpo. No solo es el cansancio acumulado, las poco más de tres horas que ha podido dormir desde su llegada a Madrid en la noche del domingo, con viaje incluido a València, su casa. Son los seis kilos menos que remarcan la delgadez en su metro ochenta y que suponen una representación física a la "pesadilla" vivida en las últimas 90 horas, desde que su barco, el Sirius, fue interceptado en aguas internacionales hasta que se subió a un vuelo de deportación este domingo.
"Ha sido una pesadilla", expone el diputado de Compromís en las Corts ante los medios de comunicación en los Jardines de Viveros de València. No pisaba la ciudad desde hacía más de un mes, cuando a finales de agosto se enroló en la Flotilla Global Sumud con el objetivo de llevar vía marítima ayuda para la Franja de Gaza. Se quedaron a 70 millas de la costa de Palestina, bloqueados por el Ejército israelí para ser llevado, junto al resto de miembros de la misión humanitaria, al centro de detención Ktzi'ot, donde cuenta sus sensaciones "contradictorias".
El parlamentario admite su "felicidad de estar en casa", pero también "preocupación por los que todavía siguen allí" y describe algunas de las situaciones vividas: acoso, violencia física, rifles "apuntándonos", "perros a punto lanzarse contra nosotros", "condiciones inhumanas", agua no potable, privación de sueño, alimentos caducados o negación de la medicación necesaria. Las condiciones de la celda sirven de ejemplo: apenas un espacio de 20 metros cuadrados con ocho camas, cuatro colchones en el suelo, un baño y una pequeña pila de agua para 14 personas.

Bordera y la diputada de Compromís, Isaura Navarro, este lunes en los Jardines de Viveros. / Biel Aliño / EFE
"Nos han tratado como animales porque nos decían que éramos animales", explica con cierta sorpresa. "Si a nosotros, europeos y diputados nos tratan así, ¿qué no harán con los palestinos?", se pregunta. Estas agresiones llegaron por parte de la Policía israelí una vez pasó la interceptación del barco. Pese a que admite que temió por su vida, considera que las cámaras que llevaban a bordo hicieron que el ejército les diera un trato "digno", algo que cambió en el momento en el que dejaron de grabar en tierra.
A él en particular le dieron un puñetazo en las costillas que todavía le duele y por lo que aún ha de pasar revisión médica. Les impedían el sueño más de dos horas seguidas. O les daban comida en mal estado, podrida, con olor o con la fecha de caducidad borrada obligándole a una "semihuelga de hambre" por miedo a injerir esos alimentos. Tampoco tuvo derecho a realizar ninguna llamada ni recibió asistencia por parte del consulado (que ha calificado de "digna, pero insuficiente"), aunque sí jurídica.
De hecho, su puesta en libertad le pilló al propio Bordera por sorpresa. Cuenta que sí que firmó la orden de deportación inmediata, admitiendo entrar de manera ilegal en el país, por recomendación de los abogados de la organización para poder "amplificar el mensaje" desde España y denunciar la situación que viven otras compañeras de misión como los valencianos Simón Vidal, que se ha declarado en huelga de hambre, o Sofía Buchó que viajaban en el mismo barco que Bordera y que todavía siguen allí. "No sé nada, no he podido hablar con ellos", lamenta.
Respuesta "insuficiente"
Bordera salió de su celda pensando que le tocaba hablar con el cónsul de España en Israel, sin embargo, en el momento en que puso un pie fuera de esta le comunicaron que ya no volvería a entrar. Suponía el fin a cerca de 90 horas bajo custodia del Estado de Israel en una detención que considera "ilegal" ya que fue en aguas internacionales. Desconoce si tiene algún tipo de recorrido cualquier tipo de denuncia al respecto (la Fiscalía ha pedido investigarlo), pero no duda en dar la batalla legal que corresponda.

El diputado de Compromís en las Corts Juan Bordera, uno de los 21 activistas españoles de la Flotilla Global Sumud liberados. / Biel Aliño / EFE
El diputado valencianista regresó a España junto a otra veintena de cargos públicos españoles retenidos días después de que lo hicieran representantes de otros países como Italia, cuyo gobierno, el de la ultraderechista Giorgia Meloni, ha sido un "aliado" de Benjamin Netanyahu acelerando esta salida, cuestión distinta a la del Ejecutivo español al que le reconoce haber "hecho algo", aunque "insuficiente", a diferencia "del resto de Europa" que se ha mantenido "cómplice" con el Estado sionista.
Pese a todo lo sufrido y a que la ayuda humanitaria que se quería llevar no pudo alcanzar las costas de Gaza, Bordera asegura que volvería "mañana mismo" a una misión del mismo estilo al considerar que se ha logrado avanzar algo y que la sociedad está abriendo los ojos ante la situación que se está viviendo en Palestina. "No podemos permitir este descenso de la espiral de la legalidad que se está saltando Israel, es un peligro para toda la humanidad", sentencia.
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