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Los errores meteorológicos del relato de Carlos Mazón en su dimisión

Carlos Mazon durante el anuncio de su dimision el lunes 3 de noviembre de 2025

Carlos Mazon durante el anuncio de su dimision el lunes 3 de noviembre de 2025 / Huffingtonpost.es

Juanjo Villena

Este lunes el president de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, ha comparecido para comunicar algo parecido a una dimisión, que se ha consumado horas más tarde. En su relato se han podido detectar, de nuevo, errores de bulto en la parte meteorológica. Desde hace un año, Mazón esgrime razones para justificar la inacción en el Cecopi, aquel 29 de octubre, que no tienen base alguna. Vamos a revisar algunas citas.

"Fue un tsunami inimaginable, con proporciones que aún hoy somos incapaces de asimilar"

Esta es una verdad a medias. Es cierto que la entidad de la avalancha de agua y lodo fue difícil de prever, pero las lluvias que habían caído en la cabecera de los ríos y barrancos hacían presagiar lo peor.

Desde el mes de octubre del año 1957 no se había vivido nada similar en el Poyo y los barrancos que vertebran su cuenca. Contrastar aquel caso específico con lo que estaba sucediendo, siendo conscientes del escaso registro de datos meteorológicos e hidrológicos que había a mediados del siglo XX, puede resultar complicado, pero sí se podía hacer con otros más recientes, como el episodio del otoño del año 2000. Si entonces un caudal de 538 m3/s en el Poyo resultó en un 60% de la localidad de Aldaia inundada, otro de 2282 m3/s, como el que llegó a registrar el sensor de Riba-roja, solo podía derivar en una catástrofe cerca de 3 veces mayor.

Y eso sin añadir las aportaciones de Gallego y Horteta, que se podían presuponer extremas dada la distribución y la cuantía de las precipitaciones, cuyo acceso era público en las webs de la AEMET y de la Asociación Valenciana de Meteorología (AVAMET), por ejemplo.

La parte imprevisible de esto viene a raíz de la gran urbanización e impermeabilización del terreno que se ha hecho en las últimas décadas desde Bunyol hasta Valencia, poniendo en áreas inundables multitud de carreteras, polígonos industriales y zonas residenciales.

"No estamos acostumbrados a la furia de la naturaleza que vivimos el 29 de octubre del pasado año"

Ahí Mazón ha estado más acertado. No es muy habitual que se produzcan este tipo de tormentas, aunque cada cierto tiempo aparecen. Son los casos de la Riada del Turia, la Pantanada de Tous y el episodio de 1987 en La Safor, que dejó la mayor cantidad de lluvia registrada en un día en Oliva. Este récord sigue vigente con sus 817 litros por metro cuadrado (l/m2).

El sistema convectivo del pasado otoño alcanzó cotas de intensidad nunca vistas en períodos más cortos. El total diario de Turís fue de 772 l/m2, inferior a aquel de los años ochenta, pero en una hora dejó 185 l/m2, en seis 621 l/m2 y 720 l/m2 en doce, lo que supone récords para esos umbrales.

[...] con el barranco del Poyo seco al mediodía, como dijo la CHJ”

Tras un primer pico matinal de 264 m3/s, es cierto que el caudal del barranco del Poyo descendió de forma transitoria por el mediodía, al quedar la lluvia de la tormenta más hacia el interior y el sur. A las tres de la tarde el caudal casi desapareció en el sensor de Riba-roja, marcando apenas 28 m3/s. Sin embargo, poco después el diluvio volvió a la cuenca con más furia que antes, derivando en una avenida que llegó a marcar 1686 m3/s a las 18:43 horas y 2282 m3/s a las 18:55, cuando se recabó el último dato válido.

Ese descenso del flujo de agua no tranquilizó a casi nadie, porque la tormenta seguía activa y los modelos meteorológicos de mayor definición preveían que iba a seguir estancada, kilómetros arriba o abajo, hasta bien adentrada la noche.

[...] y la tormenta desplazándose hacia Cuenca a las seis, según AEMET”

Se han filtrado algunos audios donde unos técnicos parecen comentar algo parecido a eso poco antes del mediodía. La AEMET siempre ha declarado no tener constancia de tal afirmación, al menos no a nivel oficial, a través de alguno de sus portavoces.

Es verdad que los modelos trasladaban las lluvias más fuertes durante la noche a Castilla-La Mancha y Aragón, pero la situación nunca dejó de ser delicada en Valencia. El primer aviso rojo de la agencia se activó a las 07:36 horas en el interior norte y algo después, antes de las 10 horas, toda la provincia ya tenía este nivel decretado, advirtiendo de un riesgo extremo para la población. Hasta las 22 horas los avisos rojos nunca llegaron a expirar.

Esos avisos se podrían haber activado antes a la vista de los modelos meteorológicos. Esto no se ha reconocido explícitamente desde la agencia, pero sí se viene evidenciado en los últimos episodios, donde por bastante menos los expertos han puesto en marcha las advertencias de riesgo extremo con horas de antelación. En cualquier caso, a eso de las 10, su activación debería haber supuesto una cascada de acciones para preservar la seguridad de los ciudadanos.

"Nadie había previsto la magnitud de las lluvias”

Este es uno de los bulos que más molesta al ámbito meteorológico, porque el riesgo de registrar un episodio histórico se venía avisando desde muchas jornadas atrás. El día 24 ya se podían ver mapas con una disposición de la dana y de los centros de presión muy similar a los de 1957 y 1982. Esto encendió las alarmas. En Meteored, por ejemplo, se publicaron hasta 10 noticias al respecto con información detallada.

El 27 de octubre los modelos de mayor definición, los llamados mesoescalares, comenzaron a ‘pintar’ la Comunidad Valenciana de rojo en los mapas de precipitación, mostrando posibles acumulados de entre 300 y 400 l/m2 en cuestión de unas pocas horas. Hasta que se produjo la tormenta no cambiaron mucho su predicción, moviendo al sistema convectivo unas decenas de kilómetros al norte o al sur, pero persistiendo mucho, como pocas veces se observa.

Es cierto que los acumulados de muchos mapas se quedaron cortos, como también es que los expertos del ámbito veían muchísimo potencial a la situación, superior al que se apreciaba en ellos. Por eso José Ángel Núñez, jefe de Climatología de la delegación valenciana de la AEMET, y Victòria Rosselló, jefa de Meteorología en À Punt -pretenden que deje de serlo por decir verdades como puños-, avisaron desde buena mañana en sus canales habituales de que la gente no debía salir de sus casas.

Aún así, en caso de haberse producido esas lluvias previstas la situación habría sido de extrema gravedad. Esto no puede eximir de nada.

Los medidores no funcionaban"

Es otra de las falsedades que más se repiten. Ese día las estaciones meteorológicas de la AEMET y de la AVAMET registraron las lluvias en tiempo real. Algunas de ellas dejaron de funcionar al quedarse sin señal pero, todavía así, la muestra seguía siendo lo suficientemente representativa como para alarmarse y tomar las decisiones pertinentes.

Esos observatorios automáticos transmiten la intensidad de las precipitaciones cada pocos minutos y el acumulado total del día, entre otros datos de gran valor. Y son muy fiables. El acceso a ellos es público, cualquiera pudo seguir la evolución de la tormenta sin tregua.

En cuanto a la parte hidrológica de la catástrofe, había sensores repartidos por el río Magro y el Poyo tuvo funcionando el sensor de Riba-roja hasta poco antes de las siete de la tarde, cuando fue arrastrado por la propia crecida. Antes de los múltiples desbordamientos, las cifras que arrojaban eran espeluznantes. El Cecopi tenía referencias, por tanto, pero a este nivel la vigilancia fue mejorable, faltaron sensores y gente mirando los cauces para completar los reportes. También interpretando los datos y trasladando los riesgos derivados de estos.

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