Damnificados por la dana: “La mirada de la niña que no pude salvar me acompaña cada noche”
Cuatro personas de la Asociación Damnificados Dana Horta Sud han comparecido este miércoles en el Congreso

Christian Lesaec en la comisión de la dana en el Congreso / GPS

Hubo personas que perdieron familiares, amigos, casas, coches, negocios en la dana. Y luego hubo personas que pudieron mantenerse a salvo, que no perdieron su vivienda, que mantuvieron su trabajo. Pero, en este segundo grupo, también hay quien llora cuando se acuerda de la mujer que le pidió que retirara las joyas del cadáver de su madre ahogada para evitar saqueos, como Álex. Que viaja con un certificado de que sufre estrés postraumático desde hace un año, como Elisabeth. Que ve todas las noches la mirada de la niña de once años a la que no pudo salvar del agua, como Verónica. Verónica no sabía “que no perder nada te pudiera doler tanto”. Pero su dolor lo escucharon este miércoles los diputados presentes en la comisión de la dana en el Congreso de los Diputados, por donde pasaron cuatro representantes -ellos tres y el portavoz, Christian Lesaec- de la Asociación Damnificados Dana Horta Sud. Todos coincidieron en pedir que se asuman responsabilidades y en reclamar medidas de futuro.
El presente de Verónica Vicent está ligado al pasado de la pequeña Hui, de once años, a la que no conocía hasta que intentó rescatarla del bar inundado que regentaba su familia en Benetússer. Esta expolicía, retirada por lesión, relató en la comisión que tenía en su trastero todo tipo de herramientas, y fue a por una escalera de dos metros para que Hui pudiera subir por ella. Ataron una cuerda a los escalones y la niña se agarró a ella, pero la cuerda se rompió. “La corriente era más fuerte que ella, que me hizo caso hasta el último momento para intentar salvarse”, narró. Verónica todavía se culpa de no haber bajado del trastero cuerdas sin estrenar, que quizá habrían resistido. “Su mirada me acompaña cada noche y cada mañana, al despertar”, lamentó. Aunque, quizá fruto de esa culpa, pasó de puntillas por el hecho de que sí salvó otra vida: la del hermano pequeño de Hui, de cuatro años.
Verónica llevaba sin trabajar de policía desde marzo de 2024 pero habló en el Congreso como una agente. De hecho, empezó su intervención recordando a todos los agentes de las diferentes fuerzas de seguridad que salieron a ayudar poniendo en riesgo su vida. “Muchos se despidieron de sus familias con el deber cumplido”, dijo. Sobre las responsabilidades de gestión, lo único que dijo es que recuerda a su padre en la pantanà de Tous. “Salió a las ocho de la mañana con los helicópteros a abrir vías de agua y donde hubo fallecidos entonces fue en el único municipio en el que no se avisó, Carcaixent”, comparó. “Me siento defraudada con ustedes”, dijo a PP y Vox.
Verónica Vicent aprovechó la comisión de la dana en el Congreso para contar su historia de aquella noche, pero también la de otra persona, Juan Retamina, de quien leyó una carta a los diputados. Juan es el marido de María Dolores y el yerno de Lola y las perdió en la dana. “Mi hijo y mi hija perdieron a su madre, a su abuela, nos quedamos mudos, heridos en el alma”, proseguía la misiva. La intención de Juan es “que no vuelva a suceder”, porque sabe que “quien tenía la responsabilidad de velar por la emergencia, y la cosa está perfectamente reglada en el Estado autonómico, no lo hizo”.

Verónica Vicent en la comisión de la dana del Congreso / Redacción Levante-EMV
La noche horrible de Álex
“Vimos una ola”. No había otra forma de definir lo que bajaba por la calle donde Alejandro Carabal, Álex, vive en Massanassa. Su mujer gritó. Su hija, presagiando algo malo, se tapó los oídos. Vio los coches que no podían avanzar, vio las oleadas de agua y pensó que se había producido algún tipo de salida de agua en su calle. No podía imaginarse la magnitud de la catástrofe. Se dio cuenta solo cuando bajó a echar una mano a los coches. Lo hizo en pijama, pantalón corto y zapatillas, porque pensó que sería un momento. Estuvo toda la noche intentando hacer rescates.
Álex es bombero municipal en València pero nunca había visto algo parecido. “Tenemos todos lagunas de esos días en cuanto a horarios, a hechos”, reconoció. Pero hay cosas que Álex no ha podido olvidar, como las imágenes de los rescates de personas que estaban a punto de ahogarse desde las ventanas. “Es imposible que se sepa cuánta gente se ha podido rescatar de esta manera, pero esa cifra tiene que ser grande”, aseguró. Muchos se salvaron por su propia pericia: quedarse en un árbol, atarse con un cinturón a una farola, todas las formas de “resistir y luchar” ayudaron a que la cifra de víctimas no haya sido, finalmente, mucho mayor.
Otros intentaron que se priorizara a quienes tenían una vida más larga por delante. “Una señora mayor atrapada nos dijo que nos olvidáramos de ella y fuéramos a por los jóvenes”, relató. A otra mujer mayor solo pudo acceder cuando ya había muerto ahogada en su planta baja. Una familiar, que no podía soportar la visión del cuerpo, le pidió un favor: “Entra y mira si lleva oro, por favor”. Se vio obligada a dejar a la fallecida en una casa con las puertas y paredes reventadas y temía que los saqueos que vinieron en las horas siguientes se cebaran con los recuerdos familiares.
Aunque pidió que en el Congreso se trabajara “codo con codo”, como en la reconstrucción en los primeros días, Álex no es un iluso. A las buenas palabras del diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro, respondió recordando que su compañero de partido, José María Llanos, dijo que las primeras asociaciones en constituirse eran los verdaderos interesados. “Nos escupió en la cara a nosotros y a las víctimas. Con el año que llevamos y encima escuchar eso…”, reprochó.

La noche horrible de Álex el 29-O: “Una señora mayor atrapada nos dijo que nos olvidáramos de ella y fuéramos a por los jóvenes” / Redacción Levante-EMV
Elisabeth: del pánico al trauma
La devastación fue tal que, la noche del 29 de octubre de 2024, Elisabeth González llegó a preguntarse si estaba pagando alguna pena. Lo pensó mientras caminaba con el agua por la cintura, casi flotando, por una V-30 arrasada, camino a València. “¿Qué he hecho mal?, ¿por qué esta inacción?”. Pero también se hizo otra pregunta: “¿hoy voy a morir?”. Lo reconoció durante su comparecencia.
El 29 de octubre de 2024, Elisabeth iba conduciendo por la V-30 de regreso a casa cuando se dio cuenta de que a 200 metros de la salida hacia Paiporta estaba “todo colapsado”. “Bajamos de los coches y vimos a gente que chillaba: viene agua, hay que salir de aquí”, rememoró. “La V-30 se convirtió en una ratonera”, describió González. Su coche se quedó parado y ella ”en shock”. Solo pudo salir cuando le llegaba el agua por las rodillas y se refugió durante horas en un camión, con la incertidumbre de si las oleadas desbocadas terminarían volcándolo. Sus llamadas al 112 y la Guardia Civil fueron infructuosas. Aun hoy arrastra estrés postraumático.
“En un país desarrollado, la obligación de proteger es de las instituciones y los ciudadanos tenemos el derecho”, recordó. De vuelta en Paiporta, mientras la gente quitaba barro con sus propios medios y los voluntarios, “aquí se hablaba de presuntos casos de corrupción, de Aldama, del novio de Ayuso, mientras algunos individuos indeseables venían a saquearnos”, censuró. Más de un año después, cree que todo ese dolor no puede quedar impune. “No ha sido una catástrofe natural, ha sido una catástrofe política; hay una responsabilidad que se debe asumir y no puede pasar por aforamientos”, reprochó. “Que los culpables paguen por su negligencia caiga quien caiga”, zanjó.

Elisabeth González en la comisión de la dana en el Congreso / Redacción Levante-EMV
"Un cabreo monumental" contra Mazón y Sánchez
“Me atrevería a decir, y quizá ya me la estoy jugando, que pediría una especie de pacto de estado”. Con esa propuesta acabó, por su parte, el portavoz de la Asociación Damnificados Dana Horta Sud, Christian Lesaec, su intervención en la comisión de investigación. “Yo soy profesor y les acabo de poner deberes, les pido que cumplan”, reclamó. Es urgente, porque, reconoció, en Valencia hay "un cabreo monumental, sobre todo contra Mazón y Sánchez".
Ese pacto de Estado debería, desgranó Lesaec, acelerar las obras necesarias para proteger a la población. Incidió, sobre todo, en los barrancos. “La sensación que se nos queda a nosotros es que esto es un poco un cachondeo, teniendo en cuenta que los barrancos son las arterias de este territorio”, denunció. Se mostró también muy crítico con el gobierno valenciano en su gestión previa a la tragedia, sobre todo en cuanto a la derogación de la Unidad Valenciana de Emergencias, “según dijo, para ahorrar 38 millones de euros”. “Me pregunto si ha valido la pena, si esos 38 millones eran realmente necesarios, y cuánto han costado y cuánto van a costar todos los daños que ha costado esta riada”, incidió Lesaec.

Christian Lesaec en la comisión de la dana en el Congreso / GPS
La zona cero, dijo, tuvo al frente a “Salomé Pradas, que se ha declarado incompetente en sede judicial”, además de a “un president desaparecido” y “una serie de administraciones incapaces de ponerse de acuerdo”. “Olvidemos las siglas y pensemos en las personas a las que estamos representando, a ver si todos juntos somos capaces de conseguir algo, porque las familias de las 237 personas que fallecieron se lo merecen”, concluyó.
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