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Toñi García: “Cada día pienso en cómo sufrió mi marido ahogándose y sin poder auxiliar a su hija de solo 24 años”

Esta vecina de Benetússer que perdió marido e hija en la riada concita el primer aplauso unánime de los grupos -también de PP y Vox- tras pedirlo para que demostraran su apoyo

Toñi García en la comisión del Congreso de la dana

Toñi García en la comisión del Congreso de la dana / Redacción Levante-EMV

Marta Rojo

Marta Rojo

València

Poco antes del 29 de octubre de 2024, un piso se puso en venta en el edificio en el que vivía Toñi Garcíajunto con su marido, Miguel Carpio, y su hija de 24 años, Sara Carpio. Sara tenía una pareja y una estabilidad laboral como enfermera en la UCI de La Fe, así que le pidió ayuda a sus padres. Si le ayudaban económicamente con la entrada, planteó, la pareja podría trasladarse a solo unos pasillos de distancia de Miguel y Toñi. “Os podré cuidar cuando seáis mayores y vosotros me ayudaréis cuando tenga hijos”, dijo Sara para convencerlos. Pero ese plan no llegó a materializarse porque Sara y su padre, Miguel, fueron dos de las 229 víctimas de la dana del pasado 29 de octubre. Murieron ahogados en el garaje del edificio donde planeaban una vida larga y tranquila, dejando a Toñi sin lo más importante de su vida. 

Es inevitable que las imágenes le vuelvan constantemente a la cabeza. Las vividas y las imaginadas. “Estaban juntos y fuera del coche, es lo único que me dijeron cuando los encontraron”, ha relatado en la comisión de investigación de la dana en el Congreso de los Diputados, donde este jueves han relatado su experiencia el día de la barrancada cuatro representantes de la Associació Víctimes Dana 29 d’octubre de 2024.

"Mi hija a oscuras, llena de barro y sin poder respirar"

No hay día en que no se imagine el sufrimiento de sus seres queridos. “No hay día que no piense lo que tuvo que sufrir mi marido cuando supo que se estaba ahogando, él y su hija de tan solo 24 años y sin poder hacer nada para auxiliarla”, ha asegurado, entre lágrimas. Tampoco puede dejar de imaginarse el miedo que pasaría Sara “a oscuras, con frío, llena de barro y sin poder respirar”. Daría la vida, dice Toñi, por haber sido ella la que bajara a por el coche con su marido. “Yo me hubiera querido ir con mi querido marido y dejar a nuestra princesa con su derecho a la vida que tenía por delante con su novio”, ha prometido.

Después de la noticia que nunca quiso recibir, Toñi supo que tenía dos opciones: “Morir junto a ellos o luchar por su dignidad, porque en todo momento supe que habían muerto injustamente”. Optó por la segunda. Y por eso no ha dejado de denunciar la “mala gestión del gobierno valenciano”. “Nuestra sed de verdad, justicia, reparación y memoria ha sido más fuerte que cualquier obstrucción que ha puesto en nuestro camino”, ha asegurado García ante los diputados. 

Toñi García en la comisión de investigación de la dana

Toñi García en la comisión de investigación de la dana / Redacción Levante

Una de las preguntas que más se repite estos días por parte de los diputados es qué esperan las víctimas de la comisión. Toñi ha respondido: “que esta comisión de investigación sea ante todo un acto de amor, una promesa de memoria y una manera de decirles a las víctimas dondequiera que estén que siguen caminando con nosotros”. Ha reclamado, en definitiva, “que se dedique en cuerpo y alma para que un episodio tan dantesco no vuelva a repetirse”. Y ha lanzado una petición directa a sus representantes: “hagan cuanto esté en sus manos para castigar al que ha omitido su deber provocando tanta desgracia”.

"Me preguntó si Benetússer se podía inundar"

La responsabilidad, ha considerado Toñi García, es de quien no alertó. El 29-O, su hija les había preparado a su marido y a ella la mesa con la comida y comieron juntos. “Pero hacia las 18.30 empezó a mostrarse nerviosa y me preguntó si Benetússer se podía inundar”, relata. Salieron, madre e hija, al balcón, abrazadas, y contemplaron las calles secas, el cielo negro pero sn una gota de agua. La madre dijo a la hija que en sesenta años de vida jamás había visto su pueblo inundado. Además, apostilló, si eso llegara a ocurrir, el ayuntamiento o la Generalitat avisarían antes para que los vecinos pudieran protegerse. Y Sara se quedó un poco más tranquila.

Así que durante la siguiente hora, la vida siguió su curso habitual. Miguel llamó a su madre para quedar para ir al cementerio por Todos los Santos. Toñi llamó a su hermana para ver cómo le habían ido unas pruebas médicas. Ven algo de agua en la calle. “Pensé que se trataba de una tubería rota, de la acequia de Favara o de un campo regado en exceso”, explica Toñi. Y, a las 19.26, Miguel y Sara deciden bajar al garaje para sacar los coches a la calle. No llegaron a poder hacerlo. El agua alcanzó en ese punto 2,30 metros de altura y el marido y la hija de Toñi se ahogaron en el garaje.

"El amor no desaparece, cambia de forma"

El 29 de octubre, Toñi perdió a Miguel, “una persona alegre, dicharachera, de los que siempre veía la botella medio llena”. Un hombre que contaba los días para jubilarse, para poder pasar más tiempo con sus amigos de la infancia de Llíria, para poder ir de esmorzar con ellos con tranquilidad. “Íbamos a todas partes unidos, compartíamos libros, series paseos, nuestros viajes tan maravillosos, no hubo un día sin un te quiero, un beso o un achuchón, como él decía”, ha narrado. Qué más podría decir quien se ha quedado sin el amor de su vida, su mejor amigo, su mejor compañero, se ha preguntado Toñi.

Miguel, además, le regaló a Sara. “Nuestra princesa”, la llamaban. Esta enfermera de la UCI de La Fe tenía vocación y expandía, en casa, en el trabajo, con su pareja y con sus amigos su “luz discreta pero inolvidable” , una “bondad que no buscaba reconocimientos”. Amaba la naturaleza, como su padre. Ahora, Toñi sigue dando largos paseos por los senderos que más les gustaban. “Cuando veo algún animalito siento que son Miguel y Sara, que me acompañan en mi paseo, porque me gusta pensar que el amor no desaparece, solo cambia de forma”, reconoce.

Su “infierno real de destrucción de muerte y finalmente de oscuridad” no fueron el final del dolor. Les siguió un “silencio institucional como si del tercer mundo se tratara”. Casi hasta hoy. Un año después de la dana, los compañeros de trabajo de su marido en la Conselleria de Justicia pretendían organizar un minuto de silencio por él y el resto de víctimas, pero se les denegó cualquier permiso. Pero lo hicieron: “Pidieron permiso a la Delegación del Gobierno, lo hicieron en su tiempo de descanso con la mitad de funcionarios en sus puestos de trabajo para que no pudieran decirles nada”.

El único aplauso unánime

Momento del aplauso en la comisión

Momento del aplauso en la comisión / Redacción Levante-EMV

Toñi García ha acabado pidiendo un aplauso. Puede parecer una petición algo extraña, pero tiene sentido, porque la negación a aplaudir a las víctimas y damnificados ha sido una constante estos tres días de comparecencias desde las bancadas del PP y Vox en la comisión. A ellos se ha dirigido Toñi. “Si de verdad quieren aunar esfuerzos me encantaría que desde aquí todos ustedes aplaudieran, que me fuera con el calor y el apoyo de todos ustedes hacia los familiares de 229 personas fallecidas”, ha reclamado. Su turno ha acabado, finalmente, con aplausos. El diputado Ignacio Gil Lázaro, de Vox, se ha sumado a ellos cuando lo ha pedido García. Los representantes del PP, después de miradas de confirmación entre ellos, también lo han hecho unos segundos más tarde.

Josep Carpio: "Para los niños, cuando llueve es el color fang"

El siguiente en comparecer ha sido Josep Carpio, hermano de Miguel y tío de Sara y, por lo tanto, cuñado de Toñi. Aunque se ha emocionado recordando cómo iba a conciertos con su hermano y cómo era su inspiración a todos los niveles, sobre todo ha utilizado su tiempo de intervención para dar voz a otros familiares de fallecidos que, durante este año, se han puesto en contacto con él, que es uno de los fundadores de la asociación, para contarle su historia.

Ha recordado el trauma que supone el agua desde el pasado 29 de octubre para los más pequeños. "Para muchos niños, cuando lleve el color marrón es el color fang", ha destacado. Ha hablado de "padres muertos en vida" porque perdieron a sus hijos a la ida o vuelta de sus colegios, porque "ese día todos los centros estaban abiertos excepto en Utiel, porque su alcalde Ricardo Gabaldón, del PP, así lo decidió". Ha hablado, también, de Carlos, que fue a casa de su hija en Catarroja y mandó un audio a otros familiares para decirles "no llueve ni una gota, tranquilos, ni que tuviera que necesitar una canoa para ir a casa", y no volvió. También de José Martínez director de un centro educativo de Cheste que murió por quedarse organizando la salida de clase porque cuando intentó volver a su casa ya era tarde. "No solo Mazón desatendió su deber para dedicarse a lo que se dedicó, el conseller de Educación, José Antonio Rovira, pidió a su chófer que lo llevara a su casa; al parecer tenía cosas que hacer allí", ha denunciado Josep.

Josep Carpio en la comisión de la dana en el Congreso

Josep Carpio en la comisión de la dana en el Congreso / Redacción Levante-EMV

También ha hablado de Rubén Lima, muerto cuando intentaba rescatar a vecinos en su garaje en La Torre y de cómo "las pedanías fueron las grandes olvidadas de la alcaldesa María José Catalá, a ella no le estaba interesando lo que estaba pasando en estos barrios". De la madre de Carlos, que al saber que su hijo había muerto "se desplomó, no ha podido volver a andar y tiene visiones". "Antes era una mujer activa y ahora, prácticamente, un vegetal", ha resumido. A su propia madre le ocurrió algo similar. Cuando fueron a verla el 1 de noviembre para decirle que Miguel y Sara ya no estaban, la mujer tardó en entender. "Pensó que los habían encontrado vivos", relata. Tuvieron que contarle lo inasumible.

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