Lo que el Ventorro se llevó
La huida hacia adelante de Mazón tras su polémica sobremesa no solo ha terminado con su carrera: ha tenido otras consecuencias personales, políticas e institucionales

Protesta el pasado 29-O contra Mazón, a las puertas del restaurante. / Biel Aliño/Efe
Han pasado muchas cosas en el último año y diez días, pero podría decirse que la política y la sociedad valencianas se quedaron atrapadas en el reservado de un restaurante. Hasta los primeros días de noviembre de 2024, El Ventorro era un reducto de clase, un lugar casi desconocido donde el grupo social formado por políticos, empresarios y periodistas acudía a ver y ser visto, a negociar información e intereses. Desde entonces, ya no es un restaurante, es un elemento más de la cultura popular del ruedo ibérico, combustible per a falles.
La controvertida ausencia de Carlos Mazón en las horas críticas de la dana ha marcado el último año político. La falta de explicaciones todavía hoy del president, entre omisiones, cambios de versión y algunas falsedades, ha terminado por costarle el cargo en medio de una enorme presión política y social. Sin embargo, la huida hacia adelante ha tenido consecuencias más allá del Palau de la Generalitat y de su gabinete, cuyos colaboradores más cercanos van a pasar por el juzgado de Catarroja a declarar en los próximos días.
En el primer perímetro de ‘abrasados’ por aquella larga sobremesa está la misma acompañante, Maribel Vilaplana. La empresaria de la comunicación ha terminado en el hospital en varias ocasiones. En su carta pública de hace unas semanas calificó de “brutales” las consecuencias sobre su familia, su vida laboral y sobre su estado psicológico.
Como Vilaplana, Alfredo Romero, propietario del restaurante, ha sido citado a declarar ante la jueza para ser preguntado por lo que vio y escuchó aquella tarde. Para un hostelero que vende discreción de puertas hacia afuera, el exceso de publicidad, y más este tipo de publicidad, se ha convertido en la peor crítica. Tanto que tuvo que quitar el cartel de la puerta, que se había convertido en parada de una indeseada ruta turística. No son pocos los clientes habituales, patricios de la ciudad, que han dejado de frecuentar un espacio donde hoy puedes encontrarte fácilmente con una cámara en la puerta.
Las consecuencias de aquella comida, en realidad, han desbordado las paredes del establecimiento. La dinámica de confrontación y resistencia en que entró la política valenciana desde el 29 de octubre de 2024 ha provocado múltiples réplicas del terremoto. No son pocos los que atribuyen la caída de Salvador Navarro del trono de los empresarios, al margen de tensiones internas en la patronal, al choque con Presidència de la Generalitat. Las relaciones de Navarro con Mazón distaban mucho de la complicidad que mantenía con el socialista Ximo Puig. Cuando estalló el escándalo del Ventorro, alguien dio el nombre del presidente de la patronal CEV como supuesto acompañante en la comida, extremo que éste tardó un suspiro en negar. Aquello terminó de fracturar unas relaciones ya poco cordiales. Navarro, además de otros frentes internos, estaba enfrentado al dirigente empresarial alicantino Carlos Baño, íntimo de Mazón.
En el ámbito político, la crisis de la dana tuvo unas cuantas consecuencias no exactamente atribuibles a la comida del Ventorro, pero sí vinculadas a las trágicas consecuencias de la dana. Las conselleras Salomé Pradas, responsable ese día, y la de Turismo, Nuria Montes, que tuvo un desafortunado encontronazo con los familiares de las víctimas, fueron rápidamente sacrificadas. También lo fue Ruth Merino en su faceta de portavoz, sustituida por una Susana Camarero más versada para defender la batalla dialéctica que se avecinaba en cada rueda de prensa tras el pleno del Consell.
Esa misma guerra de relatos agitada por una Presidència acorralada ha dejado otros ‘heridos’ colaterales. El funcionario de Aemet José Angel Núñez, con tres décadas de trayectoria, acabó cogiéndose una baja y denunciando ante el juzgado la campaña de hostigamente que sufrió tras verse señalado en redes y las Corts, por el propio president y otros miembros del Consell.
Otra de las derivadas institucionales que ha tenido este año donde el relato ha sido el centro de una guerra sin prisioneros se encuentra en el ámbito periodístico. La justicia está investigando la filtración de una llamada manipulada entre una operadora de Aemet y otra del 112, material al que muy poca gente tenía acceso. Muchos medios publicaron un material que horas después se reveló incompleto.
Con todo, donde más se ha denunciado un intervencionismo ha sido en la radiotelevisión pública. Mazón no escondía su descontento con el tratamiento de À Punt ya antes de la dana: “A ver si no me dejáis para después de los anuncios como siempre”, reprochaba al equipo de televisión en febrero de 2024, durante la feria de turismo de Madrid.
Denuncia de presiones en À Punt
Meses después de la dana, a principios de 2025, comenzaban los cambios en À Punt en cascada. Desde la cúpula, con nueva dirección, hacia abajo, concretándose en relevos en la dirección de informativos, que habían recibido un amplio reconocimiento por la cobertura de la dana, en máximos de audiencia; dimisiones de jefes de sección y cambios en puestos sensibles, como los periodistas que siguen al president. También se han producido varias salidas (cuatro hasta la fecha) apelando a la cláusula de conciencia, un mecanismo que permite dar por extinguida la relación laboral por parte de la persona empleada que recibe una indemnización equivalente al despido improcedente. También ha habido problemas de salud y bajas entre algunos profesionales cercanos a la cobertura política.
La cobertura política en las últimas semanas ha provocado varios ‘incendios’ dentro de la casa: sobre todo la decisión de no enviar al juzgado las imágenes de que se disponía de la reunión del Cecopi; o la no cobertura en directo de una manifestación masiva contra el president. “Denunciamos la manipulación y el partidismo de la información, el dictado de noticias y la imposición de líneas informativas alejadas de la pluralidad, con las pretensiones de imponer un criterio favorable a los intereses del Gobierno valenciano y contrarios a los del Gobierno de España con una finalidad partidista”, denuncia el nuevo Consell d’Informatius d’À Punt.
Por último, y aunque sin una relación de causa-efecto con la comida del 29 de octubre, lo cierto es que la debilidad extrema en que quedó Mazón tras la tragedia le obligó a transigir con todas las exigencias de Vox para poder aprobar los presupuestos de la reconstrucción. En ese nuevo marco de dependencia se pueden ubicar políticas que han inflamado el panorama político el último año, como el hostigamiento presupuestario a la AVL, a la que se ha dejado casi sin recursos. En el ámbito orgánico, el PP también decidió cancelar todo el proceso de congresos ante las dudas sobre el futuro de Mazón. Y un último efecto de la mala digestión de aquella larga sobremesa: las relaciones entre el PPCV y Génova, sede de la dirección nacional, están marcadas ahora por la desconfianza.
Suscríbete para seguir leyendo
- El Poder Judicial tramita la petición de amparo de la jueza de la dana ante los ataques de dos abogados
- Pradas avisó de un fallecido en Utiel a las 16.28 horas y Mazón respondió desde El Ventorro: 'Igual a las 19 horas vamos al 112
- Un funcionario de Emergencias declara que evitó el borrado de los vídeos de la llegada de Mazón a l'Eliana el 29-O
- Un alto cargo de Mazón desaconsejó a Pradas el confinamiento por Forata por ser un “lío jurídico”
- Pradas asegura que el día de la dana le ordenaron no molestar a Mazón sobre las 14 horas
- Así es el nuevo Consell de la Generalitat Valenciana: las nuevas incorporaciones y las caras que siguen con Pérez Llorca
- La AVL firma un convenio para promocionar el valenciano como realidad lingüística diferenciada en el Congreso
- Llorca diseña un gobierno con tres vicepresidencias, dos conselleries más y da la portavocía a Barrachina