La paciencia se agota en l’Albufera tras una nueva oleada de mortandad de peces
Pescadores y arroceros reclaman medidas urgentes como retrasar la perellonà hasta que haya acabado la quema de la paja o nuevos aportes de agua limpia para sacar la estancada al mar

Germán Caballero

Es un círculo vicioso que empieza cuando las lluvias mojan la paja del arroz, dispuesta en los campos una vez se ha segado. La paja mojada no se puede quemar, porque no prende, y la opción de retirarla con maquinaria es inviable cuando el acceso de las máquinas a los campos no es posible, así que tampoco se puede sacar de este modo. Se queda, pues, apilada en los campos de arroz y comienza a pudrirse en contacto con el agua. En este agua, la putrefacción genera falta de oxígeno, conocida como anoxia. Cuando la población de peces no puede obtener el oxígeno necesario para sobrevivir, en algunas zonas del parque natural se empieza a detectar mortandad de algunas especies. Es un círculo vicioso, sí, pero no es nuevo, sino un problema crónico de l’Albufera, agravado y más frecuente a consecuencia del cambio climático, ante el que a pescadores, arroceros y científicos empieza a agotárseles la paciencia. “Con las aguas negras, esto no parece un parque natural, parece un vertedero”, lamentan.
El problema comenzó, como habitualmente, en octubre. La Conselleria de Medio Ambiente había determinado que los arroceros no podían comenzar a quemar la paja hasta el día 10, pero las lluvias llegaron antes, bajo la forma de la dana Alice, como detalla Miguel Jover, catedrático de Ciencia Animal de la Universitat Politècnica de València y experto de la Comisión Científica del Parc Natural. En los campos encharcados y con agua estancada, la paja comenzó a pudrirse el mes pasado, provocando una primera oleada de mortandad de peces. Ahora, vuelven a verse ejemplares muertos en acequias y tancats.

Peces y cangrejos muertos, mal olor y agua negra o marron oscura tanto en los canales del Palmar como en los campos cercanos en l'Albufera a la poblacion / Germán Caballero
Sobre todo cerca de El Palmar
Jover explica que el número total es difícil de calcular, porque las brigadas de la Conselleria recogen los peces de las acequias pero no de los tancats de propiedad privada. Los datos de la primera semana de octubre mostraban que habían muerto hasta casi 4.000 peces sobre todo en el Perelló y Sueca, en la red de conductos y acequias que llegan a la laguna. Ahora, la situación ha mejorado en las zonas próximas al Perelló y Mareny de Barraquetes, pero es complicada cerca de El Palmar, sobre todo en el Tancat de Malta, con centenares de carpas muertas, pero también en los tancats de l’Establiment, Rates, Fangar, del Rei, Barraca y Xato.
Mueren sobre todo especies exóticas como la carpa, el lucio o la perca, porque son las predominantes en el lago, explica el biólogo Javier Jiménez. Son especies que toleran bastante bien las aguas con escasa calidad ambiental, pero no pueden resistir los episodios de falta de oxígeno. También hay mortandad de anguilas y otros peces autóctonos. El biólogo señala, además, que este año han muerto "más peces de lo habitual, y ya es habitual que en ciertos momentos del año haya mortandades de peces". "L'Albufera necesita mayor aporte de agua limpia del Júcar; sin la cantidad suficiente es imposible mantener un humedal sano", destaca Jiménez.
El boletín ambiental de la Conselleria de Medio Ambiente con datos de hasta el 3 de noviembre detecta “aguas anóxicas con profundidades elevadas, entre 25 y 70 centímetros” en esas zonas. El informe refleja que incluso llegan a provocar molestias a la población local por la producción de malos olores derivados de la putrefacción. Pero desde la Conselleria aseguran que este lunes se han tomado muestras nuevas que indican una ligera mejora, sobre todo fruto de la bajada de las temperaturas y el viento, que oxigena el agua. La zona más afectada sigue siendo el sur, y es precisamente a la marjal sur y su red de acequias y tancats donde se hará en los próximos días una suelta sectorizada de agua a través de la Acequia Real del Júcar, procedente de Tous. La cantidad está pendiente de ser acordada con la Confederación Hidrográfica del Júcar y los regantes pero la cifra estará decidida este martes o miércoles.

Puntos donde se detecta anoxia según el último boletín ambiental de l'Albufera / Redacción Levante-EMV
Por el bloqueo en la quema de la paja
“Se observa una gestión de los restos de la paja de arroz tardía”, continúa el boletín ambiental de l’Albufera. Es precisamente esta gestión lo que está, de nuevo, detrás de la mortandad de peces. La Conselleria preveía dos opciones: o bien la quema a partir del día 10 de octubre, que se bloqueó por las lluvias, o bien la retirada. “La retirada en los tancats es muy complicada por la maquinaria que se usa”, asegura Jover. Cuando, como ahora, el plan A y el plan B quedan abortados, son necesarias medidas alternativas que, de momento, no están llegando.
Una vez la paja está amontonada en los campos y es imposible su quema o retirada, una de las opciones que quedan es ‘fanguejarla’, es decir, reintegrarla a la tierra o enterrarla. Es un proceso que se hace todos los años, habitualmente, y que prepara la tierra para la cosecha, pero que en estos casos incorpora también la paja.
Pero hay otras alternativas. El agua anóxica, por ejemplo, podría ser bombeada hacia las acequias y desaguada al mar por nuevos aportes extraordinarios de agua limpia, que renovaran la lámina de agua en los tancats y el resto de zonas. “Pero eso tiene un coste adicional y muchas veces no se está por la labor”, explica el catedrático. Ya se ha pedido por parte de la Junta Rectora ese aporte extra a la Confederación Hidrográfica del Júcar.

Imagen de peces muertos en una acequia fruto de la anoxia en l'Albufera / Redacción Levante-EMV
Por su parte, Pepe Caballer, presidente de la Comunidad de Pescadores de El Palmar, propone que no se haga la perellonà (la inundación de los campos de arroz) hasta que no se haya retirado la paja para evitar las aguas negras, o que se vaya sacando, poco a poco, la paja de las diferentes áreas a medida que se haga la siega.
Desde Medio Ambiente explican que el episodio de este año, y la experiencia de años anteriores, han hecho que se esté estudiando “dar una vuelta a la normativa” para flexibilizar, en la medida de lo posible, las fechas de autorización de la quema. No es tarea sencilla, porque adelantarlas mucho las haría coincidir con la temporada de riesgo alto de incendios forestales. De momento, todas las opciones están sobre la mesa: desde permitir que se queme -con supervisión- siempre que no haya riesgo alto de incendios hasta comenzar a permitir la quema cuando acabe el verano.

Peces y cangrejos muertos, mal olor y agua negra o marron oscura tanto en los canales del Palmar como en los campos cercanos en l'Albufera a la poblacion / Germán Caballero
Arroceros y pescadores
“El turismo luego viene y dice: esto no es un parque natural, es más un vertedero”, lamenta Caballer. Desde los puestos de pesca que la comunidad tiene por los alrededores de la laguna han sido testigos de la gran mortandad de peces y anguilas. “El mal ya está hecho y es la administración la que tiene que intentar solucionarlo”, denuncia. Es un problema cíclico en l’Albufera, pero ahora es más frecuente. El cambio climático hace que llueva más torrencial y frecuentemente en otoño, coincidiendo con el momento en que la paja del arroz ya está en los campos. “El año que viene va a hacer cuarenta años de la declaración de Parque Natural, creo que han tenido tiempo de tomar todas las medidas y aún no se ha resuelto”, ha denunciado.
Entre los arroceros, también, la paciencia se agota. “El problema es muy simple y complejo a la vez”, asegura Enric Bellido, de la sectorial arrocera de la Unió Llauradora, que añade que algunos de los posibles planes B no son más que “una entelequia”, como la retirada de la paja con maquinaria, algo que no se hace en ninguna otra zona arrocera fuera de València. “Llevamos 20 años con la retirada y no se ha llegado a nada, porque no hay maquinaria para zonas de marjal, inestables”, afirma.

Peces y cangrejos muertos, mal olor y agua negra o marron oscura tanto en los canales del Palmar como en los campos cercanos en l'Albufera a la poblacion / Germán Caballero
Bellido conoce la gestión del agua en el frágil entorno del Parc Natural desde la cuna: su padre ya estaba en la Junta de Desagüe. “Antes, el ciclo del arroz era muy simple: bajaba gran cantidad de agua por el río, las golas estaban siempre abiertas en l’Albufera y ese agua que entraba siempre salía al mar, es decir, que había gran renovación de agua”, detalla. Ahora, la falta de lluvias hace que haya menos agua en todas las estructuras que vierten a l’Albufera, como el Túria, gran parte del canal Júcar-Túria o la Acequia Real del Júcar. Sobre esta última canalización, apunta a los efectos de la modernización de regadíos. “Se anunció a bombo y platillo que se ahorraría agua pero lo que ha pasado es que ahora no hay agua sobrante que enviar al lago”, ha concluido.
Suscríbete para seguir leyendo
- Todos los municipios de Valencia que han cancelado las clases del lunes por las lluvias
- Alerta roja: Últimas noticias sobre la alerta roja por lluvias torrenciales en Valencia
- Alerta roja en el litoral de Valencia por la borrasca Emilia
- Por qué no ha llovido en Valencia tanto como se esperaba: ¿Se ha equivocado la Aemet con la alerta roja?
- Valencia en alerta roja: lo peor a partir del mediodía y amenaza las comarcas del 29-O con hasta 250 l/m2
- Alerta roja en Valencia: Estos son los municipios donde ha llovido más en las últimas horas
- Alerta naranja por fuertes precipitaciones en Valencia: La Aemet dice cuándo lloverá más tras la llegada de la borrasca Emilia
- La Aemet emite una advertencia especial ante la llegada de una borrasca de gran impacto a la C. Valenciana: esto es lo que nos espera