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Curioseando sobre el veranillo de San Martín

El veranillo de San Martín está asociado a un breve repunte de las temperaturas a mediados de noviembre debido a las altas presiones.

El veranillo de San Martín está asociado a un breve repunte de las temperaturas a mediados de noviembre debido a las altas presiones. / meteorologiaenred.com

Natacha Payá

El famoso veranillo de San Martín, asociado a un breve repunte de las temperaturas a mediados de noviembre, es más una tradición popular que un evento meteorológico garantizado.

Aunque su nombre apunta hacia una fecha fija, la realidad es que su aparición y duración son altamente variables, es más, pueden no producirse.

La presencia o ausencia del veranillo de San Martín depende de las condiciones atmosféricas particulares de cada noviembre. Este suele estar asociado a las altas presiones y al aumento temporal de las temperaturas.

La estación otoñal, con su variabilidad climática, hace que sea difícil predecir con exactitud este fenómeno.

El veranillo en sí, tanto el de San Miguel como el de San Martín, son expresiones meteorológicas populares que describen un breve periodo de tiempo cálido y normalmente soleado que suele coincidir con las festividades de ambos santos. Este último, el 11 de noviembre.

El de San Martín es característico del otoño en el hemisferio norte, donde el ambiente ya comienza a ser fresco y la irrupción de temperaturas más suaves supone el breve regreso de algo parecido al verano.

Este respiro se suele deber a la formación de un anticiclón que se asienta sobre la península, garantizando cielos despejados, vientos flojos y un ascenso de temperaturas.

No obstante, en esta ocasión, el veranillo ha fallado a su cita, aunque algunas ciudades del norte de España han notado un aumento de temperaturas debido a los vientos del sur.

Si bien no es un evento científicamente predecible ni garantiza calor todos los años, su aparición es lo suficientemente frecuente como para haberse arraigado profundamente en el refranero popular.

La leyenda que da nombre a este veranillo tiene origen cristiano. Se cuenta que San Martín, siendo militar romano, se encontró con un mendigo tiritando de frío. En un gesto de caridad, partió su capa en dos con su espada para cubrirlo. En recompensa por su bondad, Dios envía unos días de agradable meteorología para mitigar el sufrimiento del invierno

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