Análisis
Zonas inundables y zonas inundadas. ¿Están los problemas donde se les espera?
La riada del 29 de octubre de 2024 ha generado varias incógnitas sobre los sistemas de previsión. Los mapas de peligrosidad han demostrado ser un instrumento muy efectivo para la gestión del riesgo de inundación, pero hay que ser conscientes de que por muy bien que se delimiten las zonas el riesgo cero no existe.

Comparación entre zonas inundables según la cartografía de peligrosidad y las zonas inundadas el 29-O. / UV
Ana Mª Camarasa Belmonte
Disponer de una cartografía de riesgos fiable es fundamental para la toma de decisiones de responsables públicos y actores privados. Ramblas y barrancos son cursos fluviales mediterráneos de circulación intermitente que, en momentos de crecida, pueden generar graves inundaciones. Sin embargo, el riesgo que entrañan ha sido históricamente muy infravalorado, pese a que gran parte de nuestro territorio está drenado por este tipo de sistemas. A ello ha contribuido la falta de conocimiento sobre su funcionamiento hidrológico y geomorfológico, que a su vez es fruto de: el escaso interés económico de unos cursos de agua que permanecen secos la mayor parte del año; una falta endémica de datos hidrológicos en que sustentar los estudios y una deficiente percepción del riesgo por parte de la población.
Esta situación comienza a cambiar de la mano de la Directiva Marco Europea sobre inundaciones (2007/60/CE) que, con una mención explícita a «los cursos intermitentes del Mediterráneo», admite la especificidad de su hidrología; otorga carta de naturaleza a las ramblas y reconoce la importancia de las «inundaciones súbitas» en la generación del riesgo.
Gestión del riesgo
Entre los diferentes instrumentos que se desarrollan en España para la gestión del riesgo destacan los mapas de peligrosidad que delimitan las zonas susceptibles de ser anegadas, el calado de agua que puede alcanzarse y la frecuencia (en términos de período de retorno) con que el fenómeno tiene probabilidad de volver a producirse. En función del nivel de peligrosidad se ordena la ocupación del suelo a través del planeamiento territorial.
La Comunitat Valenciana ha sido una de las pioneras en la elaboración de este tipo de mapas. De hecho, cuenta con dos cartografías oficiales: (1) la del Pla d’Acció Territorial sobre Prevenció del Risc d’Inundació a la Comunitat Valenciana (PATRICOVA), elaborada por la Generalitat Valenciana, y (2) la del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (SNCZI), promovida por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico.
Ambas cartografías, si bien coinciden en lo esencial, también presentan discrepancias, básicamente derivadas de las diferentes metodologías con que se elaboraron. Con objeto de unificarlas, en aras de facilitar la gestión de las emergencias, la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta frente a las Emergencias encargó al grupo de investigación Riumed de la Universitat de València la elaboración del MIPICOVA (Mapa Integrado de Peligro de Inundación de la Comunidad Valenciana).
En general, el MIPICOVA ofrece mejor información que las capas originales, porque presenta complementariedad entre las mismas y resuelve ciertas incongruencias de discontinuidad espacial, muy patentes en las cartografías de partida. Llegados a este punto, en el que podría considerarse que la Comunitat Valenciana dispone de una de las cartografías de peligrosidad más fiables y contrastadas del país para la gestión de emergencias, el evento del 29 de octubre de 2024 ha puesto en jaque al sistema de previsión.
De inmediato surge una pregunta: ¿cómo de efectivo es el mapa de zonas inundables para predecir las zonas inundadas? o, dicho de otro modo, ¿se produjeron los desbordamientos donde se les esperaba?, ¿en qué porcentaje del territorio la inundación real coincidió con el área inundable según la cartografía de peligro?
Para contestar estas preguntas, investigadores del Departamento de Geografía de la UVEG han llevado a cabo una comparación entre las zonas inundables según las cartografías oficiales y las realmente inundadas durante la dana de 2024, en el sistema de Poyo-Poçalet-Saleta y en el río Magro https://doi.org/10.4995/ia.2025.24007. Según este estudio la coincidencia entre la máxima superficie inundable marcada en el Mipicova (32,618. 6 ha.) y el área realmente afectada (37,972,05 h) es del 85,9 %.
Este alto porcentaje es mayor en los sectores de cuenca alta y disminuye hacia la desembocadura. Tomando como ejemplo el sistema Poyo-Poçalet-La Saleta, las diferencias más considerables se producen aguas abajo de la Venta del Poyo, donde el territorio está muy antropizado y además acumula las aportaciones de los afluentes al cauce principal.
También queda patente la gran importancia que tiene la geomorfología en la detección de zonas inundables, ya que el 12 % de la coincidencia se produce en las áreas clasificadas de «peligrosidad geomorfológica», esto es, aquellas cuya delimitación va más allá de lo que marcan los modelos hidrológicos e hidráulicos y tiene en cuenta las formas del territorio, que ha ido modelando el propio río en episodios anteriores.
- Alerta roja: Últimas noticias sobre la alerta roja por lluvias torrenciales en Valencia
- Alerta roja en el litoral de Valencia por la borrasca Emilia
- Valencia en alerta roja: lo peor a partir del mediodía y amenaza las comarcas del 29-O con hasta 250 l/m2
- Todos los municipios de Valencia que han cancelado las clases del lunes por las lluvias
- Alerta roja en Valencia: Estos son los municipios donde ha llovido más en las últimas horas
- Alerta naranja por fuertes precipitaciones en Valencia: La Aemet dice cuándo lloverá más tras la llegada de la borrasca Emilia
- Supersábado en València: El puente desborda la ciudad y obliga a cortar los accesos al centro
- La Aemet emite una advertencia especial ante la llegada de una borrasca de gran impacto a la C. Valenciana: esto es lo que nos espera
