Informe Foessa 2025
La mitad de los valencianos que paga alquiler está en riesgo de pobreza
El informe de Cáritas y la Fundación Foessa alerta de que una de cada cinco familias en la Comunitat Valenciana vive en exclusión social y fue golpeada por la burbuja inmobiliaria de hace casi 20 años

El precio del alquiler es clave y se vincula a la pobreza. / GERMAN CABALLERO

Vivienda. Ahí reside la clave de la pobreza en la Comunitat Valenciana. Precios imposibles en el alquiler y prohibitivos para la compra. Casi la mitad de los inquilinos se queda casi a cero tras pagar el alquiler y una de cada cinco familias de la Comunitat Valenciana vive en exclusión social, dato que apenas ha mejorado en los últimos años. Así se desprende del Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en la Comunitat Valenciana 2025, un trabajo estatal desarrollado por 140 investigadores de 51 universidades, centros de investigación, fundaciones y entidades del Tercer Sector, que apunta, entre otras realidades, a que «quienes más sufrieron las consecuencias de la crisis financiera de 2007 y de la Covid siguen sin recuperarse y casi 20 años después de aquel crack económico, un importante sector de la población sigue sin ver aliviada su situación». Así lo han explicado Marina Sánchez – Sierra Ramos, miembro del equipo técnico de la Fundación Foessa y María Moscardó Bolinches, referente Foessa del Informe Comunitat Valenciana, que han estado acompañadas en la rueda de prensa por Víctor Mellado Pomares, director de Cáritas Diocesana de Orihuela – Alicante y presidente de Càritas Comunitat Valenciana.

Presentación del informe Foessa 2025 en la sede de Cáritas Valencia. / Levante-EMV
En la Comunitat Valenciana, «disminuyen las familias que viven en condiciones de estabilidad y aumentan las familias que viven al límite». «El 48,3% de las personas que viven de alquiler se encuentran en riesgo de pobreza». El precio del alquiler se ha duplicado entre 2015 y 2024 y el informe destaca que «el mayor efecto de la falta de accesibilidad a la vivienda es que, al reducirse los recursos disponibles tras el pago de la vivienda, se limita el consumo en otras áreas esenciales, lo que empuja a los hogares a situaciones cercanas a la pobreza». Así, el acceso a una habitación de alquiler "es ya la única opción".

Gráfico del informe sobre vivienda. / Levante-EMV
Pero el pago del alquiler no es el único problema relacionado con la vivienda para las personas en la Comunitat Valenciana. Alrededor de 1,2 millones de personas tienen dificultades en el ámbito de la vivienda, entre los que destacan "el millón de hogares que no puede afrontar gastos imprevistos; los más de 450.000 que no pueden mantener la vivienda a una temperatura adecuada; los más de 38.500 que no disponen de sistema de evacuación de aguas residuales; o los más de 19.000 sin agua caliente", según destaca el informe presentado esta mañana.
El empleo, como factor de exclusión
El Informe Foessa de la Comunitat Valenciana constata, además, «que la recuperación en el empleo no se traduce en mejores condiciones de vida para las personas trabajadoras». Además, 126.000 hogares tienen a todos sus miembros activos en situación de desempleo y que el 10,5% de las personas ocupadas se encuentra en una situación de exclusión social. El Informe añade que, en la Comunitat, 120.000 personas tienen un empleo de exclusión (venta a domicilio, venta ambulante, empleadas del hogar no cualificadas, peones agrícolas eventuales temporeros, reparto de propaganda…).
Las dificultades para obtener y mantener un empleo digno "siguen siendo muy elevadas" entre las personas en situación de exclusión severa, en un territorio en el que la economía se basa en el sector servicios (fundamentalmente turismo y hostelería) "que crece muy rápido, pero también destruye muy rápidamente el empleo".
Los rostros de la exclusión
El Informe Foessa 2025 destaca cómo «la exclusión social afecta más a hogares cuya sustentadora principal es mujer, sin estudios, en busca de empleo o de nacionalidad extranjera», así como a «aquellos en los que hay menores, hogares en pobreza severa, hogares monoparentales y hogares sin ingresos».
En cuanto al origen de las personas afectadas por la exclusión social, Foessa destaca que «el 45,4% de las personas de nacionalidad extranjera en la Comunitat se encuentran en dicha situación». En este sentido, «las variables relativas al tamaño del hogar (hogares de cinco o más miembros), a su composición (la presencia de un único progenitor) y a la condición extranjera definen en gran medida la posibilidad de encontrarse en situación de exclusión social».

Gráfico en función de las carcaterísticas de la persona y del hogar. / Levante-EMV
Según Foessa, «las redes sociofamiliares son decisivas en los procesos de inclusión. Allí donde los vínculos son frágiles o inexistentes, las trayectorias de exclusión se agravan y fortalecer esos lazos es esencial para el cambio». En ese sentido, han recordado algunas de las consecuencias de esta exclusión social: 149.000 hogares en la Comunitat no tienen relaciones y no cuentan con ningún apoyo para situaciones de enfermedad o dificultad. Así, las personas en exclusión "tienen más del doble de probabilidades de estar completamente desconectadas" de su entorno vecinal, lo que evidencia un mayor riesgo de aislamiento social incluso en contextos cotidianos como el barrio.
Nuevo modelo y políticas estructurales
El Informe describe "un modelo social agotado, que produce desigualdad, precariedad y fractura". "Vivimos en una sociedad que desgasta tanto a las personas como al planeta: una estructura económica que consume recursos naturales y humanos más rápido de lo que puede regenerarlos. La exclusión refleja las fallas del modelo social, no de las personas que la padecen. Sin embargo, también identifica semillas de esperanza: en la acción y el desarrollo de las redes comunitarias, los movimientos sociales y las prácticas cotidianas de solidaridad que muestran la voluntad de cambio y el deseo de reconstruir un sentido de comunidad", aseguran en la presentación del informe.

Víctor Mellado Pomares, presidente de Càritas CV, María Moscardó Bolinches y Marina Sánchez – Sierra Ramos. / Levante-EMV
Asimismo, el Informe Foessa Comunitat Valenciana explica que: «Seguir con las mismas políticas y valores nos conduce al colapso social y ecológico», por lo que propone «un cambio de paradigma: pasar de una sociedad centrada en el crecimiento y el rendimiento a otra basada en el cuidado, la interdependencia y la justicia social y ecológica».
Este nuevo modelo, incluiría, además «políticas públicas fuertes y una sociedad civil activa, capaces de cooperar por el bien común. Exigiría también políticas integrales que actúen sobre las raíces de la desigualdad y que no solo reparen, sino que prevengan la exclusión desde su origen y aborden de forma estructural la vivienda, el empleo, la protección social y la fiscalidad».
Del mismo modo, según han explicado: «El informe nos invita a elegir entre dos caminos: podemos seguir por el camino actual, el del individualismo, la desigualdad y la insostenibilidad, que nos lleva a una sociedad del miedo o podemos elegir un cambio de rumbo valiente, construir un nuevo imaginario social basado en el cuidado mutuo, la justicia y la responsabilidad compartida. Ese es el camino que, desde FOESSA y Cáritas, creemos posible y necesario».
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