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La flor de Pascua: mucho más que un adorno efímero

Flores de Pascua

Flores de Pascua / Pexels

Natacha Payá

La Navidad ya asoma en el calendario y se nota en las calles y hogares, donde los adornos comienzan a ser visibles y anuncian la llegada de las fiestas. Entre todos ellos, hay un clásico que no suele faltar en las casas: la flor de Pascua.

Sus hojas rojas llenan los salones y escaparates cada diciembre, incluso ya comienzan a verse en las tiendas y supermercados. Aunque su vida suele ser breve, no siempre tienen que pasar a mejor vida después de las fiestas.

También conocida como Poinsettia, esta planta procede de México, Guatemala y América central, donde crece de manera natural. Es la flor por excelencia de la Navidad y su nombre científico es Euphorbia pulcherrima. En España su cultivo tiene gran relevancia: se producen alrededor de nueve millones de ejemplares cada año. Por su origen tropical, la flor de Pascua necesita ambientes cálidos y cierta atención para mantenerse radiante.

Para los aztecas, esta planta tenía un fuerte significado simbólico. La usaban como remedio medicinal y como afrenta a los dioses. Ya en el siglo XVI comenzó a asociarse con las celebraciones navideñas, aunque su popularidad internacional llegó gracias a Joel Robers Poinsett, embajador de Estados Unidos en México, quien en la década de 1820 llevó esquejes a su país y fomentó su cultivo.

Aunque florece en otoño e invierno, la Poinsettia proviene de un entorno tropical. En México, el trópico de Cáncer divide el país en dos zonas climáticas: una templada y otra tropical, esta última con temperaturas cálidas todo el año y lluvias influenciadas por los huracanes, debido a la Zona de Convergencia Intertropical.

Si quieres conservarla en casa, retira el plástico envolvente tras comprarla, ya que puede asfixiarla, nunca la expongas al directo y déjala en un ambiente cálido sin exceso de calefacción. Lo ideal es mantener una temperatura diurna de unos 22 grados y nocturna superior a los 15 grados. Por último, no te olvides de regarla, pero solo cuando la tierra esté seca al tacto. ¿Preparados para cuidarla esta Navidad?

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