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Educación

Un colegio especializado en sordera y sin profesor de Lengua de signos

Familias del colegio público IVAF-Luis Fortich, propiedad de la Diputació de Valencia, denuncian falta de docentes, de inversión y de recursos

El colegio de la diputación especializado en discapacidad y sordera no tiene profesor de Lengua de signos. Las familias denuncian que lo están dejando morir. Esta financiado por la dipu y allí es donde se prevé el teatro escalante y se celebra la escuela de verano de los hijos de los funcionarios VLC

El colegio de la diputación especializado en discapacidad y sordera no tiene profesor de Lengua de signos. Las familias denuncian que lo están dejando morir. Esta financiado por la dipu y allí es donde se prevé el teatro escalante y se celebra la escuela de verano de los hijos de los funcionarios VLC / JM LOPEZ / LEV

Mónica Ros

Mónica Ros

València

El colegio público IVAF-Luis Fortich es un centro educativo diferente, por muchos motivos, entre otros porque está declarado Centro de Integración Preferente para alumnos con deficiencia auditiva y porque es titularidad de la Diputació de València (organismo del que depende su financiación, profesorado y recursos). Sin embargo, las familias lamentan una "fata de inversión evidente" que conlleva una "reducción del profesorado y de los recursos". El ejemplo más llamativo es que este año el centro educativo especializado en personas sordas no cuenta con profesor en lengua de signos. "Un ejemplo más de cómo se está dejando morir el colegio. Da la sensación de que quieren cerrarlo así que cada vez destinan menos dinero y hace años que ya no sustituyen a los profesores que se jubilan. Todo va a menos y a peor, y quienes hemos visto (y vivido) este centro lamentamos la deriva que lleva desde hace años", explican algunas familias que, eso sí, aseguran que "no es responsabilidad de la dirección ni de la plantilla del centro". Vaya eso por delante. "El problema es la financiación y está claro que a la Diputación ya no le interesa invertir en este centro, porque si fuera así, lo haría".

Las familias aseguran que ni se cubren las plazas de logopedas que se jubilan ni las de otros profesionales. Sin embargo, que el centro se haya quedado este año sin profesor de Lengua de signos ha sido la gota que ha colmado el vaso de unas familias que llevan años en silencio ante el "deterioro" del centro educativo. "Nos parece muy grave que un colegio que es referencia y referente en discapacidad auditiva no tenga profesor de Lengua de signos. Es lo que ha hecho que queramos que se sepa lo que está ocurriendo en este colegio. En este centro todo el alumnado, con o sin problemas de audición, daba esta asignatura y concluían el ciclo de Primaria con la titulación de A2 en Lengua de signos. Pero este año no hay ni profesor", explican las familias, indignadas.

Las familias explican cómo la cabina de audiometrías "que se estropeó hace años sigue, rota y sin funcionar" y cómo la "falta de financiación" afecta al propio alumnado ya que ni tan siquiera "les dan a los niños que lo necesitan los collares de radiofrecuencias que les corresponden", en referencia a unos aparatos que ayuda a las personas con implantes cloqueares a oír mejor. "Los collares de radiofrecuencias es una tecnología que permite al implante coclear procesar el sonido. Así los alumnos pueden escuchar la voz del profesor independientemente. Tenían que haber comprado entre 8 y 10, pero solo compraron 2", explican.

El centro, además, cuenta con un número elevado de alumnos con movilidad reducida, pero "lejos de habilitar varias plazas de aparcamiento para personas con discapacidad solo hay una. Eso sí, para cargar el coche eléctrico sí hay cinco o seis plazas". Y es que el colegio comparte espacio con oficinas de la Diputació de València.

De hecho, en estas instalaciones la Diputació de Valencia realiza eventos y, también, l’Escola d’Estiu que cada año organiza la diputación cuando termina el curso lectivo y que en junio y julio presta servicio gratuito, comida incluida, a los hijos de los funcionarios.

Un teatro en un futuro reciente

Pero, además, en este mismo espacio la Diputació de València ha anunciado otro uso: el del teatro Escalante. Este pasado verano, el presidente de la Diputació, Vicent Mompó anunció que en el mes de agosto se adjudicará el contrato, que la obra se licitará en el segundo trimestre de 2026 y que, si todo va en tiempo y forma, en 16 meses, el nuevo Escalante estará listo. El proyecto cuenta con un presupuesto de 5.723.000 euros (IVA incluido) para la obra, más otro medio millón de euros para la redacción y la dirección facultativa. El edificio en que se ubicará el teatro, cuenta en la actualidad con un salón de actos que será rehabilitado y dos plantas utilizadas como almacenes y aulas vinculadas a otros usos. Con el proyecto, el edificio estará íntegramente destinado al Escalante, con tres plantas y un sótano destinados al teatro, más la superficie al aire libre en la que habrá zona de estacionamiento para vehículos particulares y autobuses escolares. La planta baja acogerá un salón de actos, con la doble función de teatro y backstage. El aforo será de 334 butacas y cuatro asientos accesibles y nuevos aseos. El sótano, que en la actualidad no está acondicionado, servirá como almacén. En la primera planta se situará la sala de control, el cuarto de instalaciones y más espacio para almacenes. Y en la segunda se habilitarán las aulas para la Escola Escalante y un pequeño salón de actos independiente.

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