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Experiencia oleoturística en la Cooperativa de Cocentaina

La visita previa al olivar es absolutamente necesaria para entender el relato social, económico y ambiental que hay detrás de los distintos aceites de oliva de los que se va a ver su elaboración.

La visita previa al olivar es absolutamente necesaria para entender el relato social, económico y ambiental que hay detrás de los distintos aceites de oliva de los que se va a ver su elaboración. / Levante-EMV

Enrique Moltó

Un poco harto de hablar de la Dana, aunque estoy seguro de que seguiré haciéndolo, y ante lo aburridos que resultan los frentes de poniente en mi entorno mediterráneo, me veo obligado a tratar un tema que mezcla lo medioambiental y lo turístico.

Lo que voy a narrar aquí es una experiencia personal, pero creo que puede ser de interés. El año pasado propuse un curso de verano de nuevos emprendimientos en torno al aceite de oliva que no salió adelante. Una de las inscritas se puso en contacto conmigo y me propuso hacer la experiencia oleoturística que era una parte del curso.

Me habló de una aplicación (EVOO) en la que se hacían catas de aceite de oliva en distintos lugares del mundo y experiencias oleoturísticas, dirigida y fomentada por un importador de aove canadiense. Pareció interesante y nos emplazamos para hacerla con mi planteamiento habitual, que exige siempre una visita previa al olivar, algo absolutamente necesario para entender el relato social, económico y ambiental que hay detrás de los distintos aceites de oliva de los que se va a ver su elaboración, bastante similar siempre, y que se van a catar.

Me dio igual que solo fueran al final cuatro los oleoturistas porque la calidad era indiscutible y el potencial para traer nuevos grupos indiscutible. Eran dos turcas, un libanés de origen armenio residente ahora en España y un canadiense los que se metieron de lleno en algo que fue más que una experiencia oleoturística. Turco, inglés, castellano y valenciano fueron idiomas utilizados, pero lo que más unía al grupo era el amor por un producto que tiene un valor que va más allá de lo culinario, el aceite de oliva.

Cuando muestras tu campo, con toda la herencia y el amor a la tierra que tiene detrás, te descubres respondiendo a cosas que tu das por sabidas y a las que no das importancia, pero que interesan y maravillan a los visitantes. A la vez, los oleoturistas hablaron también de sus respectivos paisajes y de las tradiciones agrarias y gastronómicas y todo resultó una magnífica experiencia.

En un momento en el que el turismo de masas no goza de buena reputación, este formato agroturístico puede y debe tener un gran potencial.

Solo me queda dar las gracias a ese gran equipo humano detrás de EVOO.

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