Premios Jaume I: “En España, seguimos pensando la investigación como hace 20 o 30 años”
Los galardonados en la edición de este año coinciden: “En Europa tenemos un modelo de innovación privilegiado, pero nos estamos quedando en la decadencia”
Este martes se celebrará el acto de entrega de premios en la Lonja

Los siete premiados con los Premios Rei Jaume I durante la rueda de prensa / Fernando Bustamante

Son nuevos tiempos, cada vez más nuevos, y las transformaciones son cada vez más aceleradas. En eso coinciden los siete galardonados en la edición de este año de los Premios Rei Jaume I. Pero también en que la velocidad de estos cambios nos puede dejar atrás. A una Europa que tiene “un modelo de innovación privilegiado”, pero se está “quedando en la decadencia”. A una España que sigue “pensando la investigación como hace 20 o 30 años”. Las reclamaciones que han detallado en la rueda de prensa de este lunes, previa a la entrega de galardones el martes en la lonja, se mantienen año tras año: más inversión y, sobre todo, más sostenida y estable. Pero siguen cayendo en saco roto.
La inversión pública se mantiene en el 1,5% del PIB. Se ha avanzado en solo una centésima. “La realidad es que no es una prioridad en tiempo de crisis”, ha destacado el Premio Rei Jaume I Investigación Básica, José Luis Mascareñas. Cree que la falta de inversión ocurre porque los resultados de la investigación científica se dan a medio o largo plazo. Pero no es cuestión, dice, solo de invertir en I+D, sino de “cómo”. “Hay que cuidar mucho la inyección de talento y que pueda tener posibilidad de desarrollar una carrera”, ha destacado. No es imposible; se puede hacer, ha considerado el Premio Rei Jaume I Economía, Jan Eeckhout. “Por ejemplo, la vacuna del covid fue posible porque se hizo una inversión durante 20 años en este tipo de tecnologías”, ha indicado. Eeckhout, formado en la London School of Economics, ha apostado por “una complementariedad muy alta entre lo público y lo privado” en esa financiación.

José Luis Mascareñas, Jan Eeckhout y Damià Tormo en la rueda de prensa de presentación de los Premios Rei Jaume I / Fernando Bustamante
Desde el ámbito de la ciencia, la galardonada con el Rei Jaume I Investigación Biomédica, Nuria López-Bigas, ha reclamado “políticos valientes que puedan mirar a más largo plazo”. A más largo plazo incluso una vez que el resultado de la investigación ya se ha producido. Uno de los grandes retos para la doctora en Química María Jesús Vicent, premio Jaume I de Nuevas Tecnologías, es la transferencia de conocimiento. Se busca, dice, un ecosistema “que sea autosostenible y que revierta en la sociedad”. “Soy muy optimista pero si no hay una inversión real nos vamos a quedar atrás”, ha advertido.
Vicent no solo es científica, también la creadora de una “spin-off”, una empresa innovadora de base científica en la que invirtió el también premiado en la categoría de Revelación Empresarial, Damià Tormo, biólogo reconvertido en empresario y fundador de más de 50 compañías. “Me conformaría con que el 100% de los fondos destinados a I+D se ejecutaran”, ha subrayado. Cree que no es solo una cuestión de porcentaje del PIB invertido sino de “superviviencia”: “o invertimos en innovación o este modelo no se sostiene de ninguna manera”. También Silvia de Sanjosé, Rei Jaume I Investigación Clínica y Salud Pública 2025, apunta en esa dirección, y piensa especialmente en la gente joven. “¿Cómo vamos a conseguir gente joven que quiera hacer investigación si no apoyamos que tengan unos salarios correctos, una carrera profesional adecuada?”, se ha preguntado.

Nuria López-Bigas, Victoria Reyes, María Jesús Vicent y Silvia de Sanjosé / Fernando Bustamante
Una Europa que “regula para la ciudadanía”
“Se dice que Estados Unidos regula para sus empresas, China para su gobierno y Europa para los ciudadanos”, ha destacado Damià Tormo. La regulación en materia de innovación ha sido uno de los puntos de debate durante la rueda de prensa: excesiva y poco competitiva, coinciden casi todas las voces, pero que debe defender unos “valores” por encima de la búsqueda del beneficio. “Tenemos que buscar ser competitivos pero no podemos perder nuestros valores”, ha resumido Tormo.
También para José Luis Mascarillas “parece claro que si España y Europa quieren competir a nivel de innovación van a tener que dar un salto”. “Estamos perdiendo la carrera porque estamos sobrerregulando todo sin dejar mucho espacio para innovar de una manera más libre”, ha reprochado Jan Eeckhout. La regulación de los países europeos equivale, dice, a un arancel del 45% para bienes mercancías, un 100% en el caso de los servicios. Nuria López-Bigas, por su parte, cree que no se puede renunciar a la competitividad por los valores, ni al contrario. “Regular para la ciudadanía también es hacernos competitivos pero no a costa de cualquier cambio de regulación que desproteja a la ciudadanía”, ha zanjado.
Pero, para Victoria Reyes, premiada por su labor de protección del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático “es un tema de valores”. En la misma línea, Silvia de Sanjosé se muestra convencida de que “viene un tsunami” ante el que hay que saber responder de forma ágil. Y ese tsunami lleva a lomos de la ola a la inteligencia artificial, la emergencia climática y las enfermedades del siglo XXI.

Los premiados en los Premios Rei Jaume I en la rueda de prensa / Fernando Bustamante
IA y superbacterias
Hablar de innovación y de tecnología, hoy, es hablar de inteligencia artificial, con todo lo que ello conlleva para la investigación pero también para la economía. Lo sabe el economista Jan Eeckhout, que atisba riesgos como, sobre todo, “una concentración de poder económico a través de estas tecnologías”. Se está invirtiendo en ellas, advierte, “cantidades que no nos podemos imaginar”. “Ese es el gran peligro de la IA, no que venga un robot que nos quite el trabajo y nos domine, sino la concentración de poder económico”, advierte.
A ello se suman todos los ya conocidos debates éticos. La Premio Rei Jaume I en Investigación Biomédica, Nuria López-Bigas, ha destacado la importancia de los datos para entrenar a los grandes modelos de lenguaje. “El riesgo es que nos convirtamos en una colonia de datos”, alerta, solo sujetos activos en cuanto a que nutrimos los algoritmos. Pero para Damià Tormo, la carrera ya ha empezado y Europa llega tarde. “China y Estados Unidos van lanzadas y no las vamos a poder coger nunca”, ha lamentado. Lo que le queda a Europa, ha añadido, es decidir “si competir o regular”.
A la complejidad global se suma un panorama médico incierto. Ya hemos vivido una pandemia, pero las enfermedades del presente y del futuro, opina el Premio Rei Jaume I en Investigación Básica, José Luis Mascareñas, son las relacionadas con el envejecimiento. Cáncer, alzheimer o patologías neurológicas se cuentan entre los retos. Pero, sobre todo, ha señalado el riesgo que suponen las bacterias resistentes. “Es un problema que va a venir y no estamos preparados para abordarlo, necesitamos antibióticos nuevos que lo puedan combatir”, ha indicado.
Y la desigualdad en materia de salud tiene que ver con factores económicos. Como recuerda María Jesús Vicent, un ejemplo es la obesidad, más elevada en familias con menor renta media. “La educación es una fortaleza que se tiene que poner desde el principio”, ha destacado. Para Silvia de Sanjosé, “la enfermedad persistente es la pobreza”, y eso deja abiertas preguntas incómodas como “quién tiene acceso a las nuevas tecnologías, a las nuevas medicinas, a la cultura a la prevención”.

“El discurso de la competitividad se queda corto ante el cambio climático”
Pero la voz de la premiada con el Rei Jaume I en Protección Medio Ambiente, Victoria Reyes, ha introducido una nota discordante con el deseo general de competitividad para la innovación en Europa. “Este discurso de la competitividad a un cierto nivel es el adecuado, pero a nivel de los retos globales no lo es; hay que potenciar la cooperación”, ha destacado la antropóloga. A diferencia de la carrera por la IA, en la lucha contra el cambio climático, si alguien pierde, perdemos todos. “Algunos de los problemas a los que nos enfrentamos como sociedad no los podemos afrontar pensando en qué le conviene a mi ámbito, a mi interés, a mi país”, ha concluido.
“Es normal que tengamos la sensación de que Europa regula para los ciudadanos”, ha incidido, en respuesta a la frase de su compañero entre los galardonados Damià Tormo, “Pero es que esto es un valor, esto es bueno”, ha considerado Reyes. No es, ha añadido, un síntoma de decadencia sino un énfasis a los valores del viejo continente. A Europa han llegado también, ha reconocido, las “campañas de desinformación” y el negacionismo de dirigentes como Trump. “Nos afecta muchísimo y es desinformación malintencionada”, ha concluido.
Los premios se entregarán este martes en la Lonja, con la presidencia del rey Felipe VI. Este año hay cuatro mujeres galardonadas, tras la polémica del año pasado, cuando no hubo ninguna.
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