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Foro Ciudades del Futuro

«Las ciudades del futuro deben incentivar al buen ciudadano»

Levante-EMV organiza la tercera edición del Foro Ciudades del Futuro para abordar los grandes desafíos que afrontan estas en los próximos años, con los efectos de la dana todavía muy presentes

Victoria Majadas, David Redondo, José Luis Diéguez, Pedro Fresco, Vicente Fajardo, Natalia Enguix, Vicente Martínez Mus, Paco Comes, Vicente Císcar, Antonio García Celda y Silvia Tomás.

Victoria Majadas, David Redondo, José Luis Diéguez, Pedro Fresco, Vicente Fajardo, Natalia Enguix, Vicente Martínez Mus, Paco Comes, Vicente Císcar, Antonio García Celda y Silvia Tomás. / Fernando Bustamante

València

El Foro Ciudades del Futuro, organizado por Levante-EMV, con el impulso de Think Tank Smart Cities, Avaesen, Diputació de València, Simetría, Valoriza y Global Omnium, reunió ayer en su tercera edición a instituciones, empresas innovadoras y expertos que están definiendo cómo será la vida urbana en las próximas décadas. En una sesión celebrada en la Fundación Bancaja, la primera mesa puso el acento en tres ejes centrales: la resiliencia, la digitalización y la gestión sostenible de los recursos, especialmente relevantes en un contexto marcado por los efectos del cambio climático y por la reciente dana que afectó a la Comunitat.

A la pregunta de Silvia Tomás, directora de Relaciones Institucionales de Prensa Ibérica en Valencia y moderadora, sobre las claves que deben potenciar las ciudades del futuro, José Luis Diéguez (Simetría) destacó la resiliencia como capacidad de adaptación ante fenómenos cada vez más frecuentes, y la digitalización como herramienta para monitorizar los servicios urbanos y anticiparse a los problemas. Para David Redondo (Valoriza), el avance tecnológico permite actuar «cuando hace falta y no cuando toca», con una clara orientación al ciudadano y al uso inteligente de los datos.

El director general de Capitalidad Verde Europea, Antonio García Celda, insistió en la necesidad de una planificación a largo plazo, una gobernanza metropolitana compartida y el valor del dato como guía para tomar decisiones efectivas. Desde una perspectiva energética, Pedro Fresco (Avaesen) señaló que la digitalización es clave, pero que el gran reto pasa por transformar el modelo energético hacia fuentes renovables y por reforzar la adaptación climática en un territorio «particularmente vulnerable» a sequías, incendios o lluvias torrenciales. Por su parte, Victoria Majadas (Smart to People) defendió la necesidad de acercar de nuevo al ciudadano a su municipio y propuso políticas basadas en incentivos que premien el reciclaje, el uso eficiente de la energía o los comportamientos responsables: «El ciudadano debe ver un retorno directo, incluso económico».

José Luis Diéguez, David Redondo, Antonio García Celda, Pedro Fresco y Victoria Majadas.

José Luis Diéguez, David Redondo, Antonio García Celda, Pedro Fresco y Victoria Majadas. / Fernando Bustamante

Los ponentes coincidieron también en señalar varios frenos que dificultan avanzar: ciclos políticos demasiado cortos, una administración lenta, marcos jurídicos rígidos y desigualdades entre municipios, especialmente los más pequeños, que a menudo tienen buenos proyectos pero carecen de capacidad económica o técnica para desarrollarlos. A ello se suma la necesidad de mejorar la calidad del dato y de contar con herramientas que faciliten la toma de decisiones sin perder agilidad.

Pese a estas barreras, el foro permitió conocer avances significativos ya en marcha. Simetría trabaja en soluciones para reducir la isla de calor urbana, optimizar la recogida de residuos y mejorar la gestión hídrica mediante sensores que detectan el estrés de los árboles y activan el riego solo cuando es necesario. Valoriza presentó iniciativas como los contenedores inteligentes de vidrio, capaces de identificar lo que deposita el usuario, o sistemas de cámaras que detectan impropios en tiempo real y permiten lanzar campañas de sensibilización en zonas concretas.

En materia de movilidad, García Celda recordó que fenómenos como la dana demuestran que las políticas deben ser globales y coordinadas: «No sirve que una ciudad avance si la de al lado no acompaña». Apostó por un modelo que vaya más allá del transporte y que incorpore más zonas verdes, espacio público de calidad y una labor pedagógica constante. Además, se destacó el trabajo de Avaesen conectando desde hace años los retos municipales con soluciones innovadoras del sector energético, así como la utilidad del Índice y la Guía Smart City, aplicados ya en más de un centenar de municipios de la Comunitat para diagnosticar necesidades y definir hojas de ruta públicas y realistas.

En las conclusiones, los participantes coincidieron en que las ciudades del futuro «ya son ciudades del presente». La colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía —subrayaron— será decisiva para avanzar hacia urbes más sostenibles, habitables y preparadas para los desafíos ambientales que ya están en marcha.

El alcantarillado, una prioridad

La segunda mesa redonda de la jornada abordó los trabajos para la mejora de infraestructuras de gestión de recursos después de la dana. En ella participaron la vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia y responsable de Egevasa, Natàlia Enguix; el alcalde de Paiporta, Vicente Císcar; el alcalde de Massanassa, Paco Comes; y el director general de Global Omnium, Vicente Fajardo.

Un año después de la catástrofe, la Administración sigue abonando casi 100 millones de euros diarios para la reconstrucción —la factura económica de la barrancada supera los 20.000 millones de euros—. «Hablar de reconstrucción y de las ciudades del futuro entra en contradicciones ‑apuntó Vicente Císcar. Paiporta estuvo cuatro meses en situación de emergencia y con el 100 % de la población afectada. No podemos pensar en que la reconstrucción se pueda completar en un año».

Silvia Tomás moderó la mesa en la que participaron Paco Comes, Vicente Fajardo, Vicente Císcar y Natalia Enguix.

Silvia Tomás moderó la mesa en la que participaron Paco Comes, Vicente Fajardo, Vicente Císcar y Natalia Enguix. / Fernando Bustamante

Por su parte, el alcalde de Massanassa advirtió que «vivimos en una situación de cambio climático y en una zona inundable. Tenemos que adaptarnos, pero hay que tomar medidas para que se pueda seguir vivienda muy bien aquí». Además, Comes pidió mayor celeridad por parte de la Administración para avanzar en la reconstrucción de la zona cero. «Lo más complicado antes era conseguir el dinero. Ahora lo tenemos pero no lo podemos usar porque seguimos atascados en la burocracia», lamentó.

Una de las principales preocupaciones durante las primeras fases de la emergencia fue el abastecimiento de agua. «En todos los municipios se vieron afectadas todas las fases del ciclo del agua», reconoció Vicente Fajardo, quien confesó que esto estuvo a punto de dejar sin agua a dos millones de personas. «Hicimos los imprescindible en los primeros tres meses y tuvimos que pedir ayuda a toda España», añadió.

Por su parte, Natalia Enguix resaltó que Egevasa ha completado, hasta el momento, la reparación de un 83 % de las depuradoras afectadas y pidió que se lleven a cabo los trámites necesarios para desplazar aquellas que están junto a los ríos.

Al respecto de ello, el director general de Global Omnium señaló que la compañía prácticamente ha completado la reparación de las depuradoras afectadas y apuntó la preocupación ahora es cambiar el alcantarillado, que es «el patito feo del ciclo integral del agua y en lo que menos se invierte».

La barrancada dejó 890 kilómetros de alcantarillado obstruido. «Lo pasamos muy mal con el alcantarillado de Paiporta. El problema que vamos a tener ahora es que no podemos sacar a la población para poder trabajar. La ciudadanía debe entender que tenemos que cambiar el alcantarillado», apuntó Fajardo.

Al respecto de esto, el alcalde de Paiporta subrayó que «habrá sitios en los que tendremos que actuar por fases para molestar lo mínimo posible a la ciudadanía. Hemos de compaginar todo ello y para ello se requiere una buena planificación». Además, Císcar resaltó la necesidad de explicar los proyectos y recoger sugerencias ciudadanas. «Las infraestructuras que se van a hacer necesitan tiempo para ejecutar los proyectos». Asimismo, Comes instó a dejar las siglas políticas de lado y trabajar conjuntamente por un bien común. «El agua es apolítica. Hay muchas cosas por reparar y estamos a tiempo para mejorar y hacer los pueblos pensados para el futuro», resaltó.

Por último, Enguix reclamó una modificación de la Ley de Contratos al Gobierno de España. «No podemos solucionar situaciones extraordinarias con procedimientos ordinarios. La reconstrucción se debe tratar con carácter de emergencia».

«Las ciudades tienen que garantizar la seguridad de todas las personas»

El vicepresidente del Consell para la Recuperación, Vicente Martínez Mus, fue el encargado de realizar el cierre institucional de la tercera edición del Foro Ciudades del Futuro organizado por Levante-EMV. Durante su intervención, Martínez Mus destacó que «las ciudades del siglo XXI tienen que tener otra idea inicial. Las circunstancias cambian más rápido de lo que las ciudades son capaces de adaptarse, pero lo tenemos que intentar. Los desafíos como el cambio climático nos obligan a hacerlo».

El vicepresidente del Consell para la Recuperación, Vicente Martínez Mus.

El vicepresidente del Consell para la Recuperación, Vicente Martínez Mus. / Fernando Bustamante

Asimismo, el vicepresidente advirtió que los fenómenos recientes, como la dana, «nos obliga a repensar la forma en la que planificamos y construimos los entornos urbanos. Ya no es suficiente con ser eficientes, sino que también tenemos que ser resilientes y garantizar la seguridad de las personas». Para ello, según Martínez Mus es importante anticiparse, integrar la mejor tecnología posible y tener la naturaleza como «aliada», así como coordinar a todas las administraciones para asegurar un mejor funcionamiento de las ciudades.

«Las ciudades del futuro tienen que ser distintas y estar mejor preparadas para hacer frente a unos desafíos climáticos y demográticos que ya condicionan nuestro presente». Por último, el vicepresidente valoró haber afrontado «la mayor catástrofe de nuestra historia en doce meses, alcanzando un nivel de normalidad que ni el más optimista podría prever al día siguiente de la dana».

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