Pérez Llorca llega al Palau atado a Vox y a la huella de Mazón
El número dos del PPCV se convierte en el octavo 'president' con el propósito de pedir perdón y reconciliarse con las víctimas tras no nombrar al expresident en toda la sesión de investidura
Asume los postulados ultras en migración y medio ambiente y solo marca distancias con su defensa de la AVL

Europa Press / Fernando Bustamante
Día histórico en la Comunitat Valenciana, otro más en esta sucesión de hitos inéditos desde que todo cambió para siempre el 29 de octubre de 2024. Día histórico que finiquita la etapa de Carlos Mazón. Tras un año de alto voltaje político, con episodios que quedarán en las retinas de varias generaciones, el Consell de la Generalitat tiene nuevo ‘president’. Juanfran Pérez Llorca (Finestrat, 1976) será el octavo de la democracia valenciana (el sexto del PP) tras la presidencia electa más breve, la de Carlos Mazón, y con una legislatura exprés en el horizonte.
A las 18.10 horas de este jueves, el hasta ahora número dos del PPCV fue investido jefe del Consell en primera votación, tras recoger 53 votos de la derecha frente a 45 negativas de la izquierda. El BOE debe publicar ahora su nombramiento y el cese de Mazón, lo que dará vía libre a la protocolaria toma de posesión, que será el martes.
Este 27 de noviembre da un gran respiro al PP y Alberto Núñez Feijóo. Mientras el exministro valenciano José Luis Ábalos y su asesor Koldo García entraban en una prisión madrileña pasadas las 18 horas, en València comenzaba a pasar página de la crisis de la dana. Empiezan ahora 17 meses frenéticos para el nuevo ‘president’, que ve ante sí cuatro grandes retos. Pérez Llorca debe encarrilar la reconstrucción de las comarcas devastadas por la dana; normalizar la relación con las víctimas; voltear la imagen del partido tras el desgaste del último año con Carlos Mazón y consolidar un proyecto autónomo y que despeje cualquier duda que pueda despertar su continuidad como candidato en 2027. Y todo ello deberá hacerlo bajo la poderosa influencia de Vox, que este jueves comenzó a evidenciar su peso.
Hace semanas que las negociaciones estaban encarriladas con el partido de Santiago Abascal. El pleno arrancó sin garantías de éxito para Llorca, como él mismo reconoció en su primera intervención, pero en los pasillos del hemiciclo no se respiraba nerviosismo en los minutos previos al pleno sino confianza en que acabaría habiendo entente. Así ocurrió. Aunque no fue gratis.
Juanfran Pérez Llorca debutó ayer como president de la Generalitat pero lo hizo en el terreno de juego delimitado por la formación ultra. Si un parlamento es un espejo de la sociedad -un reflejo distorsionado pero espejo al fin y al cabo-, las Corts ayer dibujaron una Comunitat Valenciana angustiada por la inmigración y en pie de guerra contra las políticas ambientales. Seis páginas de su discurso dedicó el nuevo ‘president’ a las políticas migratorias. Solo una mención, apenas una frase, para “avanzar en una sociedad donde la vivienda sea de verdad un derecho”.
El discurso de ayer (60 minutos y 45 segundos) se dirigía casi en exclusiva a Santiago Abascal, que seguía el pleno desde Madrid, como los líderes del PP. Llorca se evitó el trance de escenificar la asunción de los postulados de Vox en la víspera, pero no tuvo problemas en compartirlos desde la tribuna, exhibiendo sintonía con José María Llanos, síndic de Vox, e incluso revolviéndose contra la “hipocresia” de la izquierda, que en Cataluña sí habla de regular el fenómeno. Como no ha habido pacto público y por escrito, solo el diario de sesiones de les Corts levantará acta del acuerdo, el tercero en dos años entre PP y Vox.
En su intervención, Llorca apostó por "la preservación de nuestra identidad” sin que sea algo “racista ni alarmista". Defendió realizar estadísticas por nacionalidades de quienes cometen delitos; eliminar cualquier ayuda a organizaciones que trabajen con inmigrantes irregulares, e incluso trabajar para propiciar la devolución de menores migrantes a sus países.
Nucleares, presas y valenciano
Sobre el Pacto Verde, que Mazón ya condenó por imperativo de Vox, Pérez Llorca asegura que es “la mayor amenaza para los agricultores” valencianos, al suponer “más cargas y más burocracia” y generar desigualdades con los productos de terceros países. “Vamos a defender a nuestro sector primario frente a la impostura ecologista que las élites europeas quieren convertir en dogma”, remarcó.
También fue muy firme en su defensa de las nucleares. “Entre defender Cofrentes o depender de Rusia, este candidato se queda con Cofrentes. Cofrentes no se cierra”, insistió. Y habló de presas, mucho, tal como reclamaba Vox. Sobre estas obras hidráulicas, subrayó la necesidad de intervenciones “de calado” como presas (Cheste y Vilamarxant), tanques de tormentas subterráneos, parques inundables o encauzamientos de barrancos como el Poyo, la Saleta o la reparación de Forata y de Buseo, esta última de competencia autonómica.
Pero Vox quería más. Durante su réplica, el síndic José María Llanos se congratuló por la sintonía con Pérez Llorca, pero le reclamó ser más explícito a la hora de asumir algunos de sus postulados en inmigración, como ejecutar los dos millones para llevar a cabo las pruebas de edad a menores migrantes o impulsar un Observatorio de Seguridad. También en lengua, tras calificar de nuevo a la Acadèmia Valenciana de la Llengua como un “chiringuito”, y exigirle mantener el recorte del 50 % a su presupuesto.
Ya por la tarde, Llorca asumió los compromisos sin problemas. Apuntó incluso que se están elaborando planes de retorno en la conselleria que permitan reunificar en origen; y habló de reuniones con consulados que ya se están produciendo. El ya president dio su "palabra" a Vox de que si llega al Palau "luchará" para que se ejecute "hasta el último céntimo" de las partidas pactadas entre Vox y el Consell de Mazón para combatir la inmigración.
Llorca solo exhibió discrepancias respecto a la lengua. Rechazó que la AVL sea un "chiringuito". De la Marina Baixa y valencianohablante, realizó buena parte de sus intervenciones en lengua propia. Es un cambio notable respecto a su precedesor. "Yo sí creo en la AVL, sería de necios o quedaría como un mentiroso si no dijera que la creó el PP cuando estaba en el Consell, la hizo para proteger el valenciano para protegerse de un mal como el pancatalanismo”, reivindicó. Pero sí que ha dejado la puerta abierta a llevar a cabo el recorte presupuestario.
Reconciliación con las víctimas
Junto a la necesaria sintonía con Vox, Pérez Llorca afrontaba el debate de investidura con un elefante en el hemiciclo. El de Finestrat tiene el reto de reconstruir la relación con las víctimas, colectivo que ha adquirido una influencia decisiva tras la dana. Su airada reacción contra Mazón en el funeral de Estado precipitó la dimisión de un president dispuesto a resistir hasta 2027.
Llorca tomó el toro por los cuernos casi al principio de su intervención, en el pasaje más solemne del día: “Si esta cámara me otorga el apoyo necesario para ser investido, mis primeras palabras como ‘president’ serán para pedir perdón en nombre de la Generalitat a los familiares de las 229 víctimas mortales. Perdón a todas las personas y familias que aún padecen las consecuencias de las riadas del 29 de octubre. A aquellos que lo perdieron todo y a aquellos que perdieron demasiado”.
Rosa Álvarez, presidenta de la Associació de Víctimes Mortals de la dana, replicaba que confía en que esa disculpa sea sincera, sin matices, con un reconocimiento explícito, no genérico, de los errores de la Generalitat. Los colectivos pudieron seguir la sesión desde la tribuna de invitados. Fuera se concentraron decenas de personas en señal de protesta.

Rosa Álvarez, en la protesta fuera del Palau. / Ana Escobar/Efe
La oposición no cambia el guión
El nuevo president reconoció también el reto de darse a conocer: “Millones de personas en la Comunitat aún no saben quién soy, no me han visto caminar por su calle, y quizá pronuncien mi nombre por primera vez dentro de unos días”, dijo. Su discurso no pareció el de un president que se siente de paso en el Palau. Se presentó como un hombre de la calle, próximo, un alcalde que quiere “evitar banderas que enfrenten”, con un discurso mayoritariamente en valenciano, con vocación por tender puentes y superar un nivel de crispación inédita en la democracia valenciana.
No evitó, no obstante, que el tono de la conversación pública se mantenga en el enfrentamiento total. Ni PSPV ni Compromís parecen dispuestos a ‘legitimar’ esta sucesión cocinada entre el PPCV y la dirección nacional de Vox, con Núñez Feijóo pendiente de las negociaciones en un territorio que lleva dos años dándole dolores de cabeza. La izquierda mantiene la exigencia de las elecciones anticipadas. No hay otro guión de oposición.
Llorca, señala el socialista José Muñoz, es el “testaferro”, el “cómplice de Mazón” y hasta el "número 2 de Abascal", tratando de mancharle la "chaqueta de moderado" que intentaba lucir. Llorca, añadía Baldoví, es el “regente provisional”. “A veces pienso que la crueldad en el PP da puntos para hacer carrera política”, espetó. “Serenidad y estabilidad. La gente necesita que trabajemos juntos”, pidió el nuevo president en sus últimas palabras. Nada hace prever, no obstante, que la política valenciana vaya a cambiar su frecuencia de onda.
El escaño vacío del president
Todo eso dio de sí una jornada donde el PP aspira a pasar página de la anomalía institucional en que se ha instalado la política valenciana durante el último año, y que ha llegado hasta el último día. Consciente de que su presencia condiciona ahora mismo cualquier escenario, Carlos Mazón dejó su escaño vacío durante todo el debate. “El futuro de nuestra tierra está por encima de todo. Le ayudaré en la medida de mis posibilidades”, dijo con Llorca ya proclamado.
Termina así el breve mandato de Mazón, 914 días después, pero está por ver hasta dónde llega el mazonismo. Toma el relevo el que era su número dos. Y a falta de configurar equipos y determinar quién sigue y quién no, Pérez Llorca sí avala sus políticas y se reivindica sucesor del mismo proyecto. Presumió de la reducción de la listas de espera, la ley de libertad educativa, las bajadas de impuestos… “Vengo a ofrecer una manera distinta de hacer las cosas con un rumbo claro que fue el que eligieron los valencianos cuando en mayo de 2023 entendieron que era necesario un cambio". Comienza una legislatura de 17 meses.
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