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29-O

El “tsunami de bulos” del año de la dana

La gestión política de la tragedia realizada por el Palau ha sometido al resto de partidos, a los medios de comunicación y al conjunto de la sociedad a un rastro de mentiras, las últimas, las reveladas por este diario sobre el final de la comida

Carlos Mazón, esta semana en el Palau.

Carlos Mazón, esta semana en el Palau. / Rober Solsona/EP

València

8 de noviembre de 2024. Ha pasado poco más de una semana de la riada histórica y la presión sobre el Palau de la Generalitat es máxima. Ese día, a través de una filtración controlada, se revela que el president Mazón estuvo de comida el día de la dana con la comunicadora Maribel Vilaplana, y se ofrece una primera cronología según la cual el 'president' ya estaba en el Palau a las 18 horas, y pasadas las 19 horas se desplaza al Cecopi de l’Eliana. Presidencia justifica aquella declaración a los periodistas con un fin mayor: “Tras la oleada de mentiras y difamaciones que han circulado estos días, llegando incluso a entrar en insultos personales, resulta obligatorio cortar de raíz este tsunami de bulos”.

‘Un tsunami de bulos’. Desde aquel día, casi desde las horas posteriores a la riada, el trabajo de fiscalización de los partidos, la labor informativa de los medios de comunicación, y las explicaciones reclamadas por la opinión pública se han visto obstaculizadas por un reguero de omisiones, medias verdades o directamente falsedades.

Apenas horas después de la catástrofe, cuando ya era un clamor el retraso del aviso masivo, el president Mazón aseguraba que el envío del Es Alert dependía del Gobierno, algo que ha quedado sobradamente acreditado durante la instrucción judicial que no es así: lo gestionó la Generalitat.

El relato de la Generalitat se ha apoyado en otras afirmaciones controvertidas orientadas a corresponsabilizar al Gobierno, como que la alerta hidrológica del barranco del Poyo fue retirada durante la jornada; como que había una dirección compartida del Cecopi o como que no hubo datos sobre la situación de la rambla que se desbordó en l’Horta Sud, el famoso ‘apagón informativo’, que se basa en la ausencia de correos sin contemplar el resto de datos disponibles de lluvias y caudales.

Además de la opinión pública o las Corts Valencianes, que han visto obstruidas constantemente las peticiones de imágenes del Palau o de l'Eliana, registros de llamadas telefónicas, facturas, trayectos, escoltas o datos de geolocalización de vehículos oficiales, los medios de comunicación también han visto entorpecido deliberadamente su trabajo a base de omisiones y medias verdades.

"De la calle Bonaire a la calle de la Paz..."

En su ronda de entrevistas del Nou d’Octubre, las primeras que concedía en un año, el 'president' mintió a varios periodistas al asegurar que desde el Ventorro se marchó al Palau: “¿Dónde estuvo Mazón? Lo que siempre he dicho se lo vuelvo a decir hoy. Pues de la calle Bonaire se pasa a la calle de la Paz; de la calle de la Paz se pasa a la plaza de la Reina; de la plaza de la Reina se cruza a la calle Miguelete; luego se llega a la plaza de la virgen; luego se llega a la calle Caballeros y luego se llega al Palau de la Generalitat”. Lo que no contó el 'president' es que antes de ir al Palau acompañó a Vilaplana todavía unos 45 minutos desde la salida del restaurante y que, según una fuente del PP, la periodista lo acercó en coche, tal como ha revelado Levante-EMV en las últimas semanas.

Otro episodio controvertido fue más allá y está judicializado. Alguien, presumiblemente de la administración autonómica, distribuyó a varios medios de comunicación una llamada mutilada entre Aemet y el 112, donde parecía que la agencia meteorológica estatal restaba importancia al episodio. El audio completo que trascendió casi por accidente evidenciaba lo contrario. Mazón difundió a través de sus redes sociales esa noticia, que finalmente dejó en mal lugar a varios medios.

Tuit de Mazón del 12 de febrero de 2025.

Tuit de Mazón del 12 de febrero de 2025. / Levante-EMV

"El arte de la guerra es el engaño"

Ha sido un año en el que la C. Valenciana ha tenido una relación complicada con la verdad. Tampoco es nada nuevo ni exclusivo. La conexión entre la mentira y la política va mucho más allá de la trumpización de la vida pública, las fake news y la posverdad. «El arte de la guerra es el engaño», escribió hace 2.500 años el general chino Sun Tzu. El filósofo valenciano y maestro de generaciones de periodistas Miguel Catalán, ya fallecido, se especializó en el estudio de la mentira. «Con el origen del Estado nace la mentira», sentenciaba Catalán en una entrevista con este diario en 2019.

La mentira resulta útil a la política desde el inicio de la civilización por la necesidad de justificar la desigualdad entre dos clases sociales. Esta narrativa social se aprecia desde la primera civilización antigua, la de Sumer, hace 5.000 años, y continúa en la antigua Grecia. Varias corrientes filosóficas de los últimos siglos han justificado la idea de la 'noble mentira', un engaño del gobernante ‘por el bien del pueblo’, explicaba Catalán. Así se ha hecho desde la Iglesia, pasando por Maquiavelo en la Edad Media o la visión paternalista de Ortega y Gasset.

Volviendo a la dana, lo cierto es que las mentiras desplegadas han tenido poco de 'nobles'. Y el encuentro de aquella tarde ha sido el mayor vivero de omisiones de la verdad: desde la ocultación inicial, justificada para proteger a la periodista, a la primera versión (17.20 horas, según el entorno de la comunicadora; y con Mazón llegando al Palau a las 18 horas, según Presidencia); pasando por la idea de que el 'president' estuvo siguiendo el episodio desde el despacho; la nueva versión de la periodista de que el encuentro terminó a las 18.45 horas, la revelación ante la jueza de que el encuentro no terminó al menos hasta las 19.30-19.45 horas, o el reconocimiento por parte de Mazón de que llegó a l’Eliana hora y media después de lo dicho inicialmente. La verdad solo se ha ido abriendo paso a través de terceros, de la presión judicial y de revelaciones periodísticas.

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