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Casi cuatro años enteros de sueldo para la entrada de un piso: el precio de la vivienda se ceba con los jóvenes

Son datos del Observatorio de Emancipación que publica cada semestre el Consell Valencià de la Joventut

Vista de un cartel de 'Se vende' en un portal.

Vista de un cartel de 'Se vende' en un portal. / Eduardo Parra - Europa Press

Marta Rojo

Marta Rojo

València

Solo si una persona joven no gastara en nada durante 3,7 años, es decir, si se guardara su sueldo íntegro durante ese tiempo, podría pagar la entrada de un piso en propiedad. La escalada en el precio de la vivienda, tanto para alquiler como para compra, se ceba con las personas más jóvenes, blanco fácil al recibir salarios más bajos y ser víctimas de modelos de empleo temporal y a tiempo parcial. Harían falta casi cuatro años de sueldo íntegro para que un trabajador de entre 16 y 29 años pudiera acceder siquiera a la posibilidad de hipotecarse. Y la barrera no es mucho menos alta cuando hablamos de personas de entre 30 y 34 años: deberían destinar 3,1 sueldos anuales enteros a esa hipotética entrada. Una montaña, para muchos, imposible de subir. En ese escenario demencial, no lo tiene más sencillo quien alquila: la renta mensual se come el 87% del salario para quienes viven en pisos que no son de su propiedad.

El precio de la vivienda, el paro juvenil y la discriminación laboral hacia las personas jóvenes son los ingredientes de un cóctel de precariedad que impide a muchas personas jóvenes emanciparse, como señalan los datos del Observatorio de Emancipación que publica cada semestre el Consell Valencià de la Joventut. Según los últimos datos, que corresponden al segundo semestre de 2024, solo un 15,1% de la población joven vive en una casa diferente a la de su familia. Esa cifra, que crece desde el pasado observatorio, implica, sin embargo, que el 85% de la juventud valenciana no puede emanciparse.

Es una cifra similar a la del conjunto de España. Un dato que supone 5.197 personas jóvenes menos emancipadas en la Comunitat Valenciana que un año antes y un descenso de 1,4 puntos porcentuales respecto al año anterior. Como es lógico, los precios de la vivienda tienen mucho que ver en esa cifra.

La presidenta del Consell Valencià de la Joventut, Esther Martínez y la vicepresidenta del Consejo de la Juventud de España, Pilar Blasco

La presidenta del Consell Valencià de la Joventut, Esther Martínez y la vicepresidenta del Consejo de la Juventud de España, Pilar Blasco / CHEVERE MEDIA

El alquiler se come el 87% del sueldo

Según señala el Observatorio, los precios del alquiler subieron un 12,9 % en solo un año, hasta llegar a los 912 euros al mes. Pero en el mismo periodo, el gasto mensual por el alquiler de las personas que viven en este régimen se incrementó aproximadamente un 80 % en el mismo período. 

De modo que, si se pone en relación ese precio de la vivienda alquilada con el salario medio de las personas jóvenes valencianas, el resultado es un escenario que hace inviable el acceso a la vivienda: el alquiler se come el 87,4% del salario medio de una persona joven residente en la Comunitat, que es de tan solo 1.043 euros al mes. Está por debajo del salario mínimo, porque es la media y para calcularla se incluyen también los salarios de trabajos a tiempo parcial, una modalidad muy extendida entre las personas jóvenes.

Tabla que muestra la relación entre la propiedad y el porcentaje de juventud emancipada

Tabla que muestra la relación entre la propiedad y el porcentaje de juventud emancipada / Redacción Levante-EMV / Consell Valencià de la Joventut

A esa sangría se suma otro incremento de precios: el importe mensual destinado a suministros y servicios del hogar, como luz, gas, o agua, se encareció un 12,1 % en un año en la Comunitat Valenciana, una vez descontado el efecto de la inflación. Este concepto representaba en el segundo semestre de 2024, al que se refiere el informe, el 6,4 % de los ingresos netos del hogar joven.

“Es imposible para una persona valenciana que cobre el salario medio joven poder alquilar un piso o una casa en solitario, ya que después de pagar el alquiler solo le quedarían 131 euros para pagar los suministros, la comida y otros gastos”, destacan desde el Consell Valencià de la Joventut.

La hipoteca se lleva el 59% del sueldo pero con entradas imposibles

El precio medio de las viviendas en venta en la Comunitat Valenciana aumentó un 8,8% interanual, una subida menor que la del alquiler. Pero no proporciona demasiado alivio: aun así, una persona joven con el salario medio tendría que destinar su salario íntegro durante 3,7 años para reunir la entrada de una vivienda en propiedad. 

No solo eso. Incluso en el improbable caso de poder costear la entrada para comprar una casa, el pago mensual de la hipoteca sería una carga muy elevada para los precarios sueldos juveniles. Las mensualidades de la hipoteca se llevarían, de media, el 59% del salario neto juvenil. El panorama es especialmente dramático para los jóvenes menores de 24 años, que tendrían que destinar a la hipoteca el 90% de su salario, mientras que los que tienen entre 25 y 29 años pagarían un 60,8% de su sueldo.

Tres de cuatro trabajadores jóvenes, en casa de sus padres

Ante ese difícil escenario, tres de cada cuatro personas jóvenes que trabajan no han podido emanciparse, es decir, que el 75 % de la juventud trabajadora no está emancipada. Es una realidad especialmente compleja para las mujeres jóvenes, que son las que más sufren la precariedad laboral: firman menos contratos indefinidos y representan un porcentaje menor de empleos a jornada completa, aun teniendo un nivel de estudios superior. “Esto demuestra la necesidad de incorporar la perspectiva de género para comprender las problemáticas del mercado laboral y diseñar medidas que tengan un impacto transformador”, inciden desde el Consell Valencià de la Joventut.

A finales de 2024, el paro juvenil en la Comunitat Valenciana aumentó dos puntos porcentuales respecto al segundo semestre del año anterior, y se situó en el 22,8 %, una cifra con la que el territorio valenciano se posicionó como la cuarta comunidad autónoma con más desempleo juvenil. A pesar de ello, la tasa de ocupación juvenil llegó al 42,3%, lo que supone un incremento de 0,57 puntos porcentuales en un año, aunque desigual: de nuevo este crecimiento de la ocupación fue más pronunciado entre los hombres jóvenes. La brecha de género sigue creciendo.

Cuadro resumen con los datos del segundo semestre de 2024

Cuadro resumen con los datos del segundo semestre de 2024 / Redacción Levante-EMV / Consell Valencià de la Joventut

Crecen los “sisís” pero no evitan la pobreza

Los “ninis”, es decir, el nombre para quienes ni estudian ni trabajan, que se popularizó tras la crisis son, cada vez más, cosa del pasado. Según el Observatorio del CVJ, el porcentaje de personas jóvenes “sísís”, es decir, que trabajaban y estudiaban a la vez, subió 1,12 puntos en el segundo semestre de 2024, hasta llegar al 41,1 % de la población joven ocupada en la Comunitat Valenciana. 

A pesar de tener, en ocasiones, incluso varios empleos, el 18,2 % de la población joven valenciana con trabajo se encuentra en riesgo de pobreza, es decir, que ni siquiera una ocupación laboral garantiza una salida de la precariedad. Una realidad a la que no ayuda que el salario medio joven de la Comunitat Valenciana fuera el sexto más bajo de España, con 12.517,25 euros netos anuales, 1.043 euros netos al mes.

En general, el 30,9 % de las personas jóvenes de la Comunitat Valenciana -trabajadoras y desempleadas- se encontraban a finales de 2024 en riesgo de pobreza o exclusión social, una realidad que afecta más a los hombres jóvenes (32,1%) que a las mujeres (29,5%).

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