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La historia que esconde el edificio escogido por Mazón para instalar su oficina de expresidente en Alicante

El ahora diputado raso del PP escoge un inmueble céntrico de su ciudad para instalar el despacho para esta nueva etapa

Mazón elige un edificio de la Explanada para su oficina como expresidente

Mazón elige un edificio de la Explanada para su oficina como expresidente / Alex Domínguez

Manuel Lillo

Carlos Mazón ya ha elegido despacho para su nueva etapa potpresidencial. El alicantino, que mantiene su acta como diputado del PP en las Corts, se instalará en el conocido como edificio Mónaco, ubicado en el número 2 de la calle Ingeniero Lafarga, una de las que conecta el paseo de la Explanada con la calle San Fernando.

El expresidente habilitará su oficina en el 6ºB. El espacio le corresponde por haber ocupado la presidencia de la Generalitat, y podrá contar con dos asesores y chófer elegidos por él mismo. Según se observa en la pared exterior del inmueble, el piso ha correspondido a la Junta Arbitral Provincial de Consumo de Alicante, dependiente de la Conselleria de Innovación y hoy ubicada en la cercana calle Cervantes.

Placa de la Generalitat Valenciana en el edificio Mónaco de Alicante.

Placa de la Generalitat Valenciana en el edificio Mónaco de Alicante. / Alex Domínguez

El edificio elegido, además de céntrico, es uno de los más singulares de la ciudad. Data del año 1969, dos años después de que empezara la obra, y es obra de Juan Guardiola Gayá, arquitecto catalán responsable del diseño de diversos inmuebles en la ciudad, especialmente entre l'Albufereta y Playa de Sant Joan.

Edificio Mónaco

En cuanto al edificio Mónaco, su nombre procede de la homónima cafetería ubicada previamente en la misma finca. Así lo recuerda Alfredo Campello, miembro de la entidad cultural Alicante Vivo, que destaca los azulejos socarrats, de barro cocido y extensa tradición, que cubren la fachada. Estas obras distinguen también el bloque como “la casa de los murales”.

Quien más detalló este edificio fue Paco Almiñana, conocido por su blog “Alacantí de profit”, ya fallecido y que en su día dedicó un extenso artículo a la obra arquitectónica. Sus nueve pisos, a los que hay que sumar planta baja, entreplanta y ático, miden entre 105 y 175 metros cuadrados (según los anuncios de venta de hace casi sesenta años), y cuentan en el exterior con noventa murales en la fachada con temática marinera e historiográfica, así como con elementos mitológicos, tal como describió Almiñana.

Detalle de las cerámicas que decoran el edificio Mónaco de Alicante.

Detalle de las cerámicas que decoran el edificio Mónaco de Alicante. / Alex Domínguez

En uno de estos murales se lee que la construcción del edificio fue encargada por la empresa Bernal Pareja SA, y los murales que decoran la fachada fueron obra de María de la Asunción Falcó. Su singularidad motivó al desaparecido Almiñana a solicitar al Ayuntamiento que el edificio fuera incluido en el Catálogo de Protecciones, aunque a día de hoy sigue sin figurar en él. “No encuentro la razón para que no lo hayan añadido”, afirma Alfredo Campello.

A día de hoy, lo que rodea al edificio es un síntoma de la evolución de Alicante, especialmente de su corazón turístico. Un restaurante de comida rápida, un cajero automático, una óptica y un supermercado que incluye reparación de móviles son los negocios más cercanos, a los que hay que sumar los locales de hostelería de la Explanada y de la calle San Fernando. Un paisaje diferente al de los sesenta, cuando el turismo aún no alcanzaba los niveles actuales de afluencia y cuando culminó este edificio de Juan Guardiola, arquitecto que falleció en 2005 y cuya obra es muy visible.

Juan Guardiola

Guardiola, natural de Reus, aprendió el oficio en Barcelona de la mano de otro arquitecto, Francesc Mitjans, mientras éste se inventaba el Camp Nou. A finales de los cincuenta, recién cumplida la treintena, Guardiola llegó a Alicante con el encargo de realizar el primer polígono de la playa de Sant Joan.

La calle Ingeniero Lafarga, donde se encuentra el edificio Mónaco, vista desde la Explanada.

La calle Ingeniero Lafarga, donde se encuentra el edificio Mónaco, vista desde la Explanada. / Alex Domínguez

Su ejercicio fue prolífico y su impronta, repartida por toda la costa alicantina, es reconocible para el ojo del entendido. Una de sus obras cumbre fue la urbanización La Rotonda, que en este 2025 cumple 60 años. Icónica por la forma de pagoda de su torre principal, fue un hito en la arquitectura alicantino y también por su ubicación, que indicaba el inicio de la Playa de Sant Joan respecto al Cabo de la Huerta, que entonces todavía contaba con chalés diseminados, como los apartamentos La Ratita, todavía en pie, detrás de lo que luego sería el hotel El Cabo. Unos años más tarde llegaría otra gran construcción a primera línea de playa, el hotel Sidi, y progresivamente una serie de urbanizaciones que poblarían la calle de La Dorada y sus aledaños hasta el camino del faro.

La Rotonda también es original por el abanico de construcciones que contiene. La urbanización consta de 122 viviendas distribuidas en varios adosados, un bloque de seis alturas y la célebre torre, de 18 pisos, que es el elemento más significativo.

Urbanizaciones como la Torre Vistamar o la Chicharra, a la que dio movimiento con forma curva para abrazar la bahía, también son suyas. Más tarde levantaría el primer rascacielos de Benidorm.

El expresidente Carlos Mazón instalará su despacho en un piso del edificio más céntrico de los que diseñó el arquitecto catalán.

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