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Llorca asume la herencia de Mazón en el Consell y deja su sello en el Palau

Amplía el gobierno con una vicepresidencia y dos conselleries más y sólo prescinde de Merino, relevada en Hacienda por un Rovira que seguirá en la nueva etapa

Mantiene a cercanos del expresident, cambia la portavocía de Camarero a Barrachina y centra los cambios en la sala de máquinas

Pérez Llorca anuncia el nombre de los nuevos consellers

Daniel Tortajada

València

Un nuevo Consell con claro aroma a la era de Carlos Mazón y un área de Presidencia con sello propio. Son dos claves del gobierno que ha confeccionado Juanfran Pérez Llorca para afrontar el año y medio que resta de legislatura, en el que apenas hay una baja respecto al Ejecutivo heredado de Mazón y tres nuevas incorporaciones. El recién nombrado president aumenta dos conselleries, crea una tercera vicepresidencia, cambia la portavocía y sobre todo, reorganiza la estructura interna de la Generalitat, especialmente la sala de máquinas del Palau.

Pérez Llorca ha optado por una remodelación suave del gobierno y ha concentrado los movimientos de mayor calado en Presidencia, como informó Levante-EMV. El popular hace así equilibrios en busca de conjugar la necesidad de pasar página de la dana, de no perder tiempo ante el escaso mandato que queda por delante y de pacificar el partido en clave interna tras un año convulso y un futuro incierto. El nuevo Consell tiene mayoría masculina, con seis hombres (más Pérez Llorca) y cinco mujeres, mientras que a nivel territorial se decanta hacia Valencia.

Sólo cae una consellera del anterior gobierno: Ruth Merino. La extitular de Hacienda era una apuesta personal de Mazón, que la fichó tras su espantada de Ciudadanos a las puertas de las últimas elecciones, y ha terminado por dejar el Ejecutivo tras haber esquivado varias quinielas de salida. El resto continúa, con algunos cambios de atribuciones. Entre ellos José Antonio Rovira, de la máxima confianza de Mazón y que deja Educación para relevar a la propia Merino. Recibe las llaves de la caja y será la cara del Consell de Pérez Llorca en la eterna batalla por la financiación.

Una de las grandes novedades es la nueva vicepresidencia segunda y Conselleria de Presidencia, de nueva creación y que recae en Pepe Díez, que ya estaba con Mazón en el Palau. De pedigrí PP (su padre, José Díez Cuquerella, fue presidente de la Diputación y su mujer, Julia Climent, es concejal en el Ayuntamiento de València) ha sido director general de Proyectos Estratégicos esta legislatura y fue alto cargo con Francisco Camps.

Díez tendrá tres secretarías autonómicas a su cargo: Henar Molinero, quien ya estuvo en el Palau con Francisco Camps, como secretaria autonómica de Presidencia; Jacobo Navarro, de Análisis, Estudios y Políticas Públicas (área de nueva creación tras ser fulminada por Mazón) y también cercano en su día a Camps, y Vicente Ordaz, responsable de Comunicación y de quien dependerá el discurso público de la nueva Generalitat. Este último nombramiento abre el melón de la dirección. Ordaz era presidente del Consejo de Administración de la televisión pública y su salida podría ser aprovechada por Llorca para tender algún puente con la izquierda, que quedó fuera del reparto.

Una de las grandes novedades incorporadas por Pérez Llorca es que se lleva bajo su paraguas la política lingüística, antes en Educación y que pasa a Presidencia. "Reforzaré el uso y la promoción del valenciano", ha incidido en su breve parlamento de esta mañana Llorca, quien se presentó como un "defensor" de la AVL en su discurso de investidura, alejándose de la etapa de Mazón. Desde su entorno destacan la apuesta por la libertad educativa y su disposición a tender puentes con la Acadèmia que preside Verònica Cantó, con quien Llorca ha mantenido ya algún contacto.

Susana Camarero y Vicente Martínez Mus mantienen su rango de vicepresidentes. Este último pasa de segundo a tercero y retiene sus competencias en Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio. La novedad en este área está en la creación de un nuevo comisionado para creación de un comisionado de la dana que dirigirá Raúl Mérida, de quien el nuevo president valora su “perfil dialogante”.

Camarero, por su parte, pierde la portavocía tras ser la voz del relato del 29-O, que recae en Miguel Barrachina, y las responsabilidades en Servicios Sociales, donde se integran las residencias y motivo por el que ha sido citada a declarar como testigo por la jueza de la dana. Estas pasan a Elena Albalat, exsecretaria autonómica de Servicio Sociosanitario y una de las incorporaciones al nuevo Ejecutivo autonómico. Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas y exconcejal en Onda, será consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia.

Con todo, Camarero conserva su peso específico en el nuevo Consell, donde llevará Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, elementos que Llorca situó como "clave" en su discurso de toma de posesión y que hoy ha vuelto a presentar como "líneas fundamentales" de su proyecto. Según su entorno, el jefe del Consell quiere acercar la formación en igualdad a los más jóvenes, así como llevar a primera línea las políticas de vivienda.

La tercera incorporación es la de Mari Carmen Ortí Ferre, profesora de valenciano y con marcado perfil técnico, que llega a Educación y Cultura. Tendrá el reto de pacificar una comunidad educativa en pie de guerra tras dos años y medio de tensión con el área de Rovira.

A los citados se suman Juan Carlos Valderrama, Nuria Martínez Sanchis y Marciano Gómez que continúan con sus funciones dentro del Ejecutivo autonómico como consellers de Emergencia, Justicia y Sanidad respectivamente. Martínez pierde las competencias en Función Pública que regresan a Hacienda con Rovira y gana Transparencia (antes en Presidencia) y Participación. Las áreas de Gómez y Valderrama no registran cambio alguno.

Con apenas año y medio por delante hasta las elecciones, el nuevo gobierno valenciano tomará posesión de su cargo este jueves a primera hora. El objetivo es celebrar el primer pleno del Ejecutivo tan pronto como sea posible, según informan fuentes del Palau. El propio Pérez Llorca ha exhibido esas premuras que impone el calendario y ha admitido que quiere "ponerse a trabajar cuanto antes". "No podemos perder un día", ha dicho.

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