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Regenerar playas y dunas, clave para que l’Albufera sobreviva a otra dana

La investigadora de la UCV Ana Blázquez alerta sobre la barrera norte del Parc Natural, "la zona más desprotegida ante una nueva dana"

Arrozales de la Albufera en una imagen de archivo

Arrozales de la Albufera en una imagen de archivo / JM LOPEZ

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Marta Rojo

Marta Rojo

València

“Lo que salvó vidas es que l’Albufera no está urbanizada”. Así lo ha asegurado la investigadora principal del grupo Geomorfología Costera y Medio Ambiente (Geocoast) de la Universidad Católica de Valencia (UCV), Ana Blázquez. Pero no es oro todo lo que reluce en el Parc Natural. La dana ha puesto de manifiesto, sobre todo, la vulnerabilidad de la zona norte de l’Albufera. “Presenta una barrera mucho más débil y sería el punto crítico ante una posible subida del nivel del mar o una nueva dana”, ha subrayado la investigadora. Por ello, urge especialmente conservar y regenerar playas y dunas en este sector para aumentar su capacidad de respuesta frente a episodios extremos “tanto marinos como continentales”. 

Blázquez ha participado en la II Jornada de la Comisión Científica de l’Albufera como una de las coordinadoras del encuentro. Sobre la respuesta del humedal a la dana de 2024, ha explicado que “la laguna fue la gran salvadora”, ya que recibió toda la cantidad de agua y sedimento que descendía por los barrancos y ríos desbordados. Al encontrarse en una zona topográficamente más baja, los canales se abrieron y l’Albufera pudo recibir el agua y el sedimento. “Jugó un papel decisivo al evitar que el episodio afectara con mayor intensidad a áreas urbanizadas; lo que salvó vidas es que l’Albufera no está urbanizada”, ha resaltado. 

“Daño ecológico”

Eso sí, las riadas del Poyo y del Magro, que llegaron a los arrozales, “arrastraron sedimentos y otros compuestos químicos procedentes de zonas urbanas e industriales, lo que supuso un daño ecológico adicional”. Respecto al futuro del humedal, Blázquez ha insistido en que es prioritario seguir estudiando los sedimentos, es decir, la barrera, el relleno del marjal, armada por numerosas riadas previas y por aportes marinos, así como la forma y profundidad del vaso remanente, es decir, de la laguna actual. 

Estado de l'Albufera

Estado de l'Albufera / Germán Caballero

“La altura de la lámina de agua determinará su respuesta ante la subida del nivel del mar prevista para finales de siglo”, ha explicado Ana Blázquez, que por eso ha reclamado que los organismos públicos “inviertan en l’Albufera” para “recuperar la laguna transparente y sin contaminación de los años 70” y ha pedido un consenso estable entre las administraciones. “L’Albufera es una riqueza para los valencianos y debe ser un punto de inversión importante”, ha enfatizado. 

Análisis de los sedimentos

La experta de la UCV ha intervenido en las jornadas como una de las cuatro coordinadoras de la Comisión Científica, al frente del área de balance sedimentario. En su bloque han participado los investigadores del Geocoast María López-Belzunce, María Sofía Briones, Irene Montoya-Blázquez y Borja Martínez-Clavel, que han mostrado cómo se formó la laguna, el papel del aporte fluvial y las tasas de sedimentación que la han modelado durante sus 8.500 años de historia. 

El grupo que encabeza Blázquez desarrolla el proyecto ‘Análisis Multiproxi de la Albufera de València como receptora de los caudales del Poyo y del Magro. Evolución Multiescalar Pasada y Presente’, un estudio que busca identificar antiguas danas y aportes fluviales, sobre todo los extraordinarios. Lo harán mediante sondeos mecánicos de hasta 30 metros y análisis sedimentarios y micropaleontológicos que permitirán reconstruir los paleoambientes y entender cómo ha reaccionado históricamente la laguna ante episodios de inundación. 

Valencia. El parque Natural de la Albufera a la altura de el puerto de Catarroja, lleno de basura tras el paso de la Dana VLC

El parque Natural de la Albufera a la altura de el puerto de Catarroja, lleno de basura tras el paso de la Dana / José Manuel López

Blázquez ha destacado la importancia de estudiar los caudales del Poyo, del Magro y de los barrancos asociados, porque “son el canal que vehicula el sedimento que rellena l’Albufera y que la forma”. Los grandes aportes del pasado, ha añadido, permitieron que el mar construyera las barreras que cerraron el espacio lagunar. Para desentrañar esa evolución, el proyecto aplicará un análisis integral que combina microfósiles, geoquímica, textura y contenido orgánico con técnicas de datación como el carbono 14, clave para determinar la edad y significado ambiental de cada estrato. 

“Desde que se originó la laguna, su comportamiento ha ido variando desde fases de agua más salobre hasta procesos de dulcificación durante la Edad Media, o el impacto que supuso la implantación del cultivo del arroz en su dinámica sedimentaria”, ha detallado. Conocer estos hitos, según la investigadora, “es esencial para predecir cómo se comportará l’Albufera en las próximas décadas y para ofrecer a los gestores indicaciones fiables sobre cómo protegerla”. 

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