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Reportaje

"Delgada estás mejor": Comentarios cotidianos que pueden hacer daño

La UJI presenta una ‘Guía para la prevención y acompañamiento de los trastornos de conducta alimentaria’, que ayudan a reconocer señales de alarma y orientar a las familias y educadores

Un acoso insoportable en un supermercado de Vigo.

Un acoso insoportable en un supermercado de Vigo.

carmen Tomás

Castellón

«Delgadita estás mejor», «Mejor no como eso porque engorda», «Mañana todos a dieta» o «¿Vas a comerte todo eso?». Son frases habituales, comentarios lanzados casi siempre sin mala intención, pero capaces de convertirse en un detonante para quienes están desarrollando o viviendo un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). La Universitat Jaume I ha presentado esta semana una Guía para la prevención y el acompañamiento de los TCA, que se convierte en un recurso pionero dentro del ámbito universitario y que pone a disposición de familias, docentes y comunidad educativa herramientas claras, accesibles y prácticas.

Los TCA —como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón— son los trastornos mentales con una de las tasas más elevadas de mortalidad, tanto por sus consecuencias físicas como por el riesgo de conductas autolesivas. De ahí la importancia de detectar cambios a tiempo y ofrecer un acompañamiento adecuado desde los primeros indicios.

La guía está diseñada para facilitar su uso en colegios, institutos y entornos familiares, donde suelen observarse los primeros comportamientos preocupantes. El objetivo es ayudar al personal docente a reconocer señales de alarma y orientar a las familias, que a menudo no saben cómo actuar ni a quién dirigirse.

El documento también puede resultar útil para estudiantes que en el futuro trabajarán con jóvenes o deportistas. «Soy estudiante de CAFE [Ciencias de Actividades Físicas] y creo que me puedo encontrar con muchos casos en niños y adolescentes; me gustaría saber cómo tratar este tipo de problemáticas», señala un alumno. Desde el Centro Sanitario de la UJI subrayan esa responsabilidad social: «Es fundamental crear herramientas para desmontar mitos, resolver dudas y facilitar el acompañamiento de personas que pueden estar sufriendo un TCA».

La guía advierte de que existen conductas muy normalizadas capaces de actuar como detonantes. Comentarios sobre el cuerpo, frases que demonizan o ensalzan ciertos alimentos, o la idea de que el deporte sirve únicamente para «quemar calorías» pueden tener consecuencias inesperadas.

«Muchas conductas parecen no hacer daño, pero no sabemos a qué persona se las decimos ni qué impacto pueden tener», explica una psicóloga clínica.

La guía identifica numerosos signos que pueden ayudar a detectar un TCA en fases tempranas. Entre ellos, pérdida de peso, fatiga, irritabilidad, cambios de humor, aislamiento o modificaciones repentinas en la conducta diaria.

Los síntomas se organizan en tres bloques: Físicos: oscilaciones de peso, piel seca, uñas quebradizas, estreñimiento, problemas digestivos, ritmo cardíaco lento o irregularidad menstrual. También hay signos psicológicos, como miedo intenso a ganar peso, percepción distorsionada del cuerpo, rigidez cognitiva, necesidad de control o labilidad emocional. Otros son conductuales, como alimentación restrictiva, rituales al comer, incremento excesivo de la actividad física, evitación social o inquietud constante.

Aunque son más habituales los TCA entre adolescentes y mujeres jóvenes, pero la guía advierte que cada vez son más frecuentes los casos en otras franjas de edad, como en menores de 12 años y mayores de 30, y afecta también a hombres de todas las edades.

Ante la sospecha de un posible TCA, la guía recomienda observar sin juzgar y evitar comentarios que generen culpa o vergüenza. La clave está en mostrar empatía, escuchar y acompañar sin caer en la sobreprotección.

«Los cambios en la alimentación o en el cuerpo son solo una manifestación externa del problema, pero no su causa», recuerda el documento. Por eso se aconseja centrarse en cómo se siente la persona, normalizar la existencia de estos trastornos y recordar que existen profesionales y servicios capacitados para ayudar.

Durante la presentación, Cristina Giménez, directora académica del Centro Sanitario de la UJI, destacó «el carácter innovador de esta herramienta, que refuerza la colaboración entre la universidad, los centros educativos y las familias y que aspira a convertirse en un recurso de referencia».

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