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Universidad

Robots con sentido del tacto "made in Alicante" para reparar calzado y ropa

La UA lidera un proyecto europeo para evitar que millones de prendas y de zapatos acaben en el vertedero con tecnología capaz de detectar daños y alargar su vida útil

Robot con tacto para fabricar ropa made in Alicante

Robot con tacto para fabricar ropa made in Alicante / Pilar Cortés

A. Fajardo

Robots con sentido del tacto “made in Alicante” para reparar el calzado y la ropa con el objetivo de darle una segunda vida. La Universidad de Alicante (UA) participa en un ambicioso proyecto europeo que busca transformar por completo la manera en que se gestionan los residuos textiles y de zapatos, un grave problema de contaminación agrandado por el consumismo. Como ejemplo, la producción de calzado en la Unión Europea es de 627 millones de pares al año y se estima, con los datos más optimistas, que se recicla menos del 10% de esas cantidades. El 90% restante termina su vida útil en vertederos o incinerado, con la consiguiente generación de residuos altamente contaminantes. 

Frente al actual modelo centrado en desmontar productos y reciclar sus materiales por separado, investigadores alicantinos quieren poner en marcha un proceso mucho más audaz, que pasa por reparar el producto entero para un segundo uso y evitar que acabe en el basurero, como otros tantos. Se trata de una nueva oportunidad para el sector, pero también para el planeta.

El proyecto cuenta con la implicación de la patronal del calzado español y con Inescop

El proyecto "Remain", en el que colaboran patronales de peso, como la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), la Asociación de investigación para la industria del calzado y conexas (Inescop) y empresas de Francia, Portugal y España, incorpora un avance tecnológico hasta ahora poco explorado: robots sensibles al tacto capaces de comprender la textura, la rugosidad y los defectos de prendas y zapatos con una precisión casi humana.

Hoy en día, la mayoría de empresas que trabajan la economía circular se centran en separar materiales, triturarlos y volver a procesarlos. Pero, como explica Pablo Gil, catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática e investigador principal, "la idea es que muchos de los productos de consumo doméstico, cuando parecen llegar a su final de vida útil, no se tengan que desechar, sino que se puedan reaprovechar. Pero no reaprovechar los materiales como se estaba haciendo hasta ahora, sino directamente que el producto se pueda reparar".

"La idea es que muchos de los productos de consumo doméstico, cuando parecen llegar a su final de vida útil, no se tengan que desechar, sino que se puedan reaprovechar"

Pablo Gil

— Investigador principal

El robot tiene sensores de fuerza y tacto que permite manipular un zapato como lo haría una persona

El robot tiene sensores de fuerza y tacto que permite manipular un zapato como lo haría una persona / Pilar Cortés

De hecho, la finalidad de esta iniciativa es recuperar una tradición desaparecida en plena era del consumo rápido, aquella en la que los zapatos no se tiraban, sino que se arreglaban. "Como hacían nuestros padres o abuelos, el zapato se rompía y no se tiraba, porque a lo mejor, toda la parte de arriba de la suela estaba correcta y lo que había que cambiar eran las tapas", añade.

Con este propósito, la gran innovación del proyecto llega de la mano de la robótica sensorial. Hasta ahora, los robots industriales trabajan con cámaras y posiciones predefinidas, útiles para tareas repetitivas pero ineficaces cuando el objeto cambia de forma, como ocurre con la ropa o el calzado. "Eso es poco inteligente. Si cambias el entorno o cambias el producto, ya no vale. Necesitas volver a escanearlo", explica Gil.

Así, el nuevo enfoque incorpora sensores de fuerza y tacto que permiten a los robots interactuar con los objetos como lo haría una mano humana."Una cámara te dice que eso es un zapato, pero no te da información del contacto. Cuando me acerco al zapato y tengo que interactuar con él, tengo que saber qué fuerza estoy ejerciendo para no dañar la piel", precisa Fernando Torres, catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática e investigador. Estos sensores permiten detectar grietas, evaluar rugosidad, identificar costuras despuntadas en prendas o localizar el punto exacto donde una suela comienza a separarse del cuerpo del zapato.

Hasta ahora, los robots industriales trabajan con cámaras y posiciones predefinidas, útiles para tareas repetitivas, pero ineficaces cuando el objeto cambia de forma

El robot con sentido del tacto, programado en la UA, para reparar calzado y ropa

El robot con sentido del tacto, programado en la UA, para reparar calzado y ropa / Pilar Cortés

¿Cómo funciona?

Con este proyecto, el robot puede desde guiarse automáticamente por la costura de un vaquero, manteniendo una presión constante; hasta analizar la textura de la piel de un zapato para evaluar si un defecto es reparable; clasificar tipos de daño (cortes, roces, perforaciones) mediante inteligencia artificial y apoyar procesos de reparación como lacado, pulido o repintado.

"El robot va generando trayectorias y siempre intenta estar perpendicular a la superficie. Nosotros lo que hacemos es guiar al robot para que la herramienta repare sin dañar el material", añade Gil.

En la actualidad, ese trabajo se realiza manualmente y depende de la experiencia de cada operario. "Llega un contenedor de esos que vemos en las calles, los trabajadores descargan toda la ropa y van uno por uno. El patrón de clasificación lo hace un humano y depende de quién esté en el turno", explica Gil. Con una clasificación robotizada basada en textura y daño real, la eficiencia aumentaría y se reducirían las toneladas de prendas que se descartan sin necesidad.

Sin embargo, mientras algunas compañías globales exploran modelos de calzado desensamblable (que puede ser separado por partes), los investigadores de la UA subrayan que la industria tradicional no puede transformar de golpe sus procesos. Por eso este proyecto propone un camino intermedio, ofrecer servicios de reparación dentro de las propias marcas, sin cambiar la manera en que fabrican sus productos. "La idea es añadir un servicio adicional que permita al propio fabricante reparar ese zapato", señalan los catedráticos.

El horizonte de esta investigación es clara: que comprar un zapato incluya la posibilidad de devolverlo y recibirlo reparado, igual que hoy existen líneas de producto fabricadas con materiales reciclados.

La idea es añadir un servicio adicional que permita al propio fabricante reparar ese zapato

Fernando Torres

— Investigador

Los investigadores del proyecto Remain, con el robot capaz de detectar daños en el zapato

Los investigadores del proyecto Remain, con el robot capaz de detectar daños en el zapato / Pilar Cortés

Amplia implicación

En estos momentos, el proyecto, financiado con 1,9 millones de euros, ha superado el ecuador y está cercano al final de su segundo año de desarrollo. La fase actual consiste en terminar los algoritmos de laboratorio y, en el último año, integrar todas las tecnologías en las instalaciones de Inescop para probar operaciones reales de reparación. La fecha de finalización prevista es diciembre de 2026.

Además de la Universidad de Alicante, que participa a través el Grupo Aurova del Instituto Universitario de Investigación Informática y del centro tecnológico Inescop, están implicados la patronal del calzado español (FICE), la Universidad de Zaragoza, la Universidad de Coimbra (Portugal), la universidad Clermont Auvergne INP (Francia), las empresas Sma-RTy SAS y Automática y Control Numérico, SL y la Cámara de Comercio e Industria del Distrito de Aveiro (Portugal).

Al grupo Aurova, que participa en el proyecto, también pertenecen los investigadores Edison Velasco y Julio Castaño, así como Paula Arredondo, estudiante de último curso del Grado de Ingeniería Robótica.

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