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Sanidad

Carmen Montón, la consellera que revertió Alzira: "Es un modelo fracasado, lleno de vergüenzas y falacias"

La responsable de la primera reversión en la sanidad valenciana recuerda que el "modelo Alzira solo es viable si parasito lo público" y señala al PP por amparar un sistema basado en "los intereses del capitalismo de amiguetes" tras el escándalo por los audios del CEO de Ribera Salud en Torrejón

La consellera Montón y la gerente del hospital de Alzira en el primer día tras la reversión.

La consellera Montón y la gerente del hospital de Alzira en el primer día tras la reversión. / Kai Försterling/Efe

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

El 'modelo Alzira' floreció en 1999 como la gran apuesta de privatización sanitaria de la Generalitat de Eduardo Zaplana: ceder la gestión de los hospitales públicos al sector privado a cambio del pago de una cuota, llamada cápita, con el objetivo, según el argumentario liberal del PP, ahorrar costes y conseguir una sanidad más eficiente. Las victorias electorales de los populares en la Comunitat Valenciana permitieron que la fórmula de la Ribera, el primer ejemplo de toda España, se exportara a más departamentos de salud -Manises, Dénia, Torrevieja y el Vinalopó; en este último aún persiste- hasta "llegar a privatizar el 20 % de la asistencia sanitaria, ningún gobierno en España había llegado tan lejos en la privatización de la sanidad". Quien habla es Carmen Montón, la primera consellera de Sanidad del Botànic y la responsable de acabar con el 'modelo Alzira' e impulsar la primera reversión de toda España, un proceso no exento de dificultades que culminó con "éxito" pese a las "trabas y la resistencia" de Ribera Salud.

Una década después de su llegada a la Conselleria, y tras su breve paso como ministra de Sanidad, Montón reflexiona sobre el 'modelo Alzira' desde Estados Unidos, donde ocupa el cargo de embajadora observadora permanente de España ante la Organización de los Estados Americanos. Tras la publicación de los audios del CEO de Ribera Salud en el hospital de Torrejón, que han supuesto una constatación de prácticas perversas en favor de los beneficios económicos, Montón es tajante: "Es un modelo fracasado, tanto en el ámbito de la gestión sanitaria como en el social, que actualmente está en descomposición porque han ido aflorando sus vergüenzas y falacias". Casi tres décadas después de la apertura del hospital de la Ribera, "se ha demostrado que ni aporta mayor eficiencia, ni mejora la calidad, ni mejores condiciones para los trabajadores, ni, por supuesto, un ahorro a las arcas públicas".

POLITICA/// Carmen Montón.. Carmen Montón. PSPV-PSOE. exMSA

Carmen Montón en una imagen de archivo. / FERNANDO BUSTAMANTE

Un modelo dañino para la sanidad pública

Los audios de Torrejón evidencian una realidad sospechada: "Este modelo que nació de los intereses del capitalismo de 'amiguetes', amparado por el Gobierno del PP en la Comunitat Valenciana, no es viable sin parasitar lo público". Entre sus perjuicios, "muy graves" según la socialista y que han "dañado mucho la sanidad valenciana", señala varios. El primero de ellos, el económico: "El perjuicio económico es brutal -, esgrime -. Ha sido un pozo sin fondo de sobrecostes". La Generalitat tuvo que rescatar a Ribera Salud a los tres años de abrir el hospital y amplió la concesión a la gestión de todo el departamento de salud, modificando la cápita y "elevando un 68 % sus ganancias"; pero, también, incumpliendo y demorando las "liquidaciones, incluso judicializando esos cierres de ejercicios anuales para evitar pagar a la Generalitat".

El segundo perjuicio ha sido el de coartar la "planificación asistencial por parte de la Conselleria" durante 20 años, en el caso del departamento de Alzira, que se ha traducido, en palabras de Montón, en un "perjuicio de la calidad asistencial". Como ejemplo, cita la "falta de inversiones en infraestructuras o tecnologías". El tercer menoscabo es el de la "merma de los derechos laborales" con unas plantillas con déficit de personal -Sanidad contrató a 452 profesionales en los primeros nueve meses tras la reversión- con ratios mucho menores a las del resto de departamentos. Y, para la exconsellera, el último daño es el "perjuicio reputacional para la sanidad pública", no solo por las deficiencias del modelo Alzira, sino también por todos los intentos de Ribera Salud de "desprestigiar" la gestión pública "a través de marketing y campañas de desinformación".

Hostilidad y opacidad

Si el PP apostó por llevar la privatización al 20 % de la sanidad pública, el Botànic afrontó el reto de "fortalecerla" y realizar una reversión "con rigor y seguridad jurídica". La reversión no fue un camino fácil, estuvo plagada de trabas y recursos judiciales -alrededor de medio centenar- por parte de Ribera Salud y con "demandas y querellas contra responsables del proceso". Pero, finalmente, la justicia falló a favor de la Generalitat dando validez a una "fórmula óptima para eliminar las privatizaciones, que no ha podido ser cuestionada en los tribunales". "Todo el equipo de la Conselleria se volcó al 100 %", recuerda Montón.

Hasta llegar a ese punto -la reversión se produjo el 1 de abril de 2018-, Sanidad tuvo que lidiar con una "gestión hostil, opaca y con sobrecostes". La socialista recuerda la falta de transparencia, la desconexión informática de Conselleria -se mantiene en el Vinalopó-, la selección de pacientes en función de la rentabilidad, la doble facturación, la distribución de medicamentos sin autorización o la "presunta trama de las mordidas en farmacia de B2B"; cuestiones publicadas en este periódico con el paso de los años.

Como reflexión final, Montón cree, tras "toda la experiencia acumulada", que es el momento de "blindar la sanidad pública". La ministra Mónica García anunció una ley en esta línea hace un año, de la que aún no hay un anteproyecto. "Lo público es el único garante del derecho a la salud con equidad y transparencia", concluye la consellera que puso freno al 'modelo Alzira'.

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