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Entrevista | Fernando Villalonga Diplomático. Exconseller de Educación y Cultura

Fernando Villalonga: «Si Madrid impone un candidato al PPCV puede nacer un partido escindido de obediencia valenciana»

Fernando Villalonga, descendiente de la dinastía financiera Villalonga, ahora vinculado al proyecto de Camps, advierte de una posible escisión en el PP si no hay congreso. Sobre Mazón: «Estamos peor que en los años de la corrupción, no se perdió la dignidad como ahora»

Entrevista a Fernando Villalonga, exconseller de Educación, Cultura y diplomático de carrera

Daniel Tortajada

Alfons Garcia

Alfons Garcia

València

En su apellido está su historia y parte de las ideas que lo definen: es descendiente de Ignasi Villalonga, presidente del Banco de Valencia, firmante de las Normes del valenciano de 1932 y uno de esos patricios comprometidos de referencia. La relación de cargos que Fernando Villalonga ha ocupado es larga. Destaca uno: el de conseller de Educación y Cultura en el primer gobierno de Zaplana. En su primer encuentro advirtió al president que él tenía clara la unidad de la lengua. Duró menos de un año. No era de los preferidos del círculo de confianza. Ha sido después secretario de Estado para Iberoamérica con Aznar, director de la oficina de Santiago Calatrava en València, cónsul general en Nueva York, cargo del gobierno de Madrid con Ana Botella y embajador de España en Brasil. Sus días se mueven ahora entre Madrid, Castellón y Valencia. Se ha implicado activamente por Camps en la disputa en el PPCV.

Le pido una radiografía exprés de la Comunitat Valenciana en2025, después de una riada mortal y un año político muy convulso. ¿En qué situación está?

Catastrófica y muy cancerígena. Hemos perdido poder y peso territorial. No contamos. Tenemos un gobierno débil. No se ha reconstruido. Estamos en los peores momentos que ha tenido la Comunitat Valenciana desde la autonomía: falta de liderazgo, falta de categoría política... Hemos tenido un presidente absolutamente nefasto, que ha mentido a todos los valencianos. No ha sido el único responsable de la situación, pero desde luego es un responsable muy claro. Y ha tenido una actuación muy poco ética, muy poco seria. Entonces nos ha llevado a la vergüenza y la marginación.

Lo ha dicho casi todo en esta respuesta.

Nunca habíamos estado así. Nunca.

Mazón nos ha llevado a la vergüenza y la marginación con una actuación muy poco ética y seria

¿Incluso es peor el momento actual que en todos los años de corrupción, hace más de una década?

Infinitamente peor. Porque en aquellos años, a pesar de la corrupción, se hicieron muchísimas cosas. Es decir, obra pública: Ciudad de las Artes y las Ciencias, autovías, se vertebró todo el territorio... No se perdió la dignidad como ahora. Ahora hemos perdido la dignidad de un president de la Generalitat impuesto desde Murcia por Eduardo Zaplana, Martínez Pujalte y Teodoro García Egea, que no habla valenciano y lo primero que hace es decir cómo tiene que hablar la Acadèmia de la Llengua.

¿Es de los que piensa que Mazón falló aquel 29 de octubre?

Absolutamente. Se estaban muriendo 230 valencianos y él continuaba en El Ventorro o donde fuese. Y encima después mintió con 14 versiones. Y continúa mintiendo.

Mazón tendría que dejar el acta de diputado. Le sirve para blindarse judicialmente, no para contribuir al bienestar de los valencianos

¿Tendría que haber abandonado antes la presidencia?

Absolutamente.

¿Y tendría que dejar ahora el acta de diputado de las Corts?

Absolutamente. Le sirve para blindarse judicialmente. Nada más. No es porque tenga intención de contribuir al bienestar de los valencianos desde su puesto parlamentario.

¿Da por buenas sus explicaciones sobre el 29 de octubre o no deben quedar lagunas ?

Ya me da igual. Mazón ya está muerto, pasé página y la indignidad le acompañará toda su vida.

¿El relevo por Juan Francisco Pérez Llorca era la mejor salida a la situación?

Era una salida. No sé si la mejor. Lo concebimos como un president de la Generalitat provisional y todavía no es el presidente ni siquiera del PPCV. Exigimos un congreso con un militante, un voto, en el que se elijan los cargos. Ese será el presidente legítimo que será candidato a la Generalitat.

¿Génova ha impuesto su criterio en lo que ha pasado?

Sí, pero es que tenemos un partido después de Mazón todavía más sometido al poder de Génova. Esto no ocurre ni en Galicia ni en Andalucía, ni siquiera en Aragón. Mazón nos ha dejado absolutamente debilitados a los valencianos y al PPCV.

Génova dijo que quería a María José Catalá de presidenta y no ha sido.

Sí, pero otra vez nos imponen una solución a los valencianos. ¿Esto qué es?

Me quedaría por dignidad y honestidad con Camps. Por eficiencia y poder político, con Zaplana. Me gusta la dignidad de Puig

¿Al final es un PP y un territorio siempre esperando la aprobación de Madrid o bajo su dictamen?

Pero no siempre ha sido así. El peso político de los presidentes de la Generalitat ha sido muy importante. Eduardo Zaplana imponía su criterio con toda claridad. Ximo Puig imponía criterio y exigía cosas contra Madrid. Lo que hemos tenido es peor que Olivas y peor que los peores momentos del PPCV.

¿Con qué presidente de la Generalitat de los que ha conocido se queda?

Me quedaría por dignidad y honestidad con Paco Camps. Por eficiencia y poder político, con Zaplana. Me gusta también la dignidad de Puig, un presidente muy digno y muy valenciano, y ahí me quedo.

¿Por qué apoya a Camps en este momento?

Porque creo que es el único que puede garantizar una mayoría absoluta para el PP en la C. Valenciana y porque es un tipo que ha sorteado 15 años de juicios, ha salido absuelto y tiene auctoritas, gravitas y dignitas.

Y tiene el lastre de Gürtel. No pesa ninguna causa sobre él, pero un buen número de cargos de su gobierno han sido condenados por corrupción.

Y de Felipe González y de José María Aznar y de todos los políticos que en el mundo han sido, que han tenido corrupción en sus entornos. Camps me consta que sigue viviendo con lo que entró.

Pérez Llorca dice que el congreso no es una prioridad ahora en el PP. ¿Hasta dónde van a llegar si no hay congreso y no impera el criterio de un militante, un voto?

Lo que tiene Llorca es muy poca memoria histórica. Hace tan solo tres meses estaba pidiendo un congreso, cuando se estaba barajando quién iba a ser el designado. Ahora dice que no hace falta. Y sí. Los militantes no están solo para pagar las cuotas. Están para elegir a sus líderes. Sin congreso no hay legitimidad en la dirección del PP ni en la presidencia de la Generalitat. Si llegamos hasta el punto de que Madrid nos impone un candidato, quiero recordar lo que pasó con Mariano Rajoy cuando dijo que si los liberales y los conservadores no estaban de acuerdo, que se marcharan. Y ahí nació Vox. Aquí puede ocurrir lo mismo. Puede nacer un partido escindido de obediencia valenciana.

¿Eso no es una rareza que nunca ha funcionado?

También era una rareza Vox al principio. Es una astilla del Partido Popular. No concibo que no haya congreso.

Llorca no tiene la legitimidad de haber sido elegido. Lo consideramos un interino, nada más

Pero los estatutos actuales que emanan de Génova lo permiten.

No. Ya estamos fuera de plazo, ya se tenía que haber celebrado el congreso regional.

¿Con la reforma última de estatutos no se puede imponer a un candidato sin congreso?

No podrían. Y desde luego quedarían sin ninguna legitimidad y provocando una escisión interna. Que nadie se crea que nos vamos a quedar quietos. Habrá ruido.

¿Los que están al lado de Camps son más duros con Pérez Llorca que lo fueron con Mazón?

Es que el proceso ha evolucionado con la salida de Mazón y el cambio de opinión de Pérez Llorca cuando pedía un congreso y ahora dice que no para perpetuarse él. Mazón tenía la legitimidad de haber sido elegido, aunque fue impuesto contra Isabel Bonig, pero Llorca no tiene eso. Lo consideramos un interino, nada más.

¿Qué le parece Vicent Mompó?

Le tengo simpatía. Puede ser un gran político valenciano, pero le falta todavía un hervor y se mete en algún jardín, como el de la lengua, que no hacía falta.

¿Cómo vive la presión de la extrema derecha?

Me horroriza.

No es algo específico de aquí.

Sí, pero en la Comunitat Valenciana lo veo un poco más, porque conozco a los personajes y las políticas son absolutamente antivalencianas, atacan directamente a nuestra identidad. Podría compartir un 70 % de su ideología, pero ni comparto su posición ante derechos civiles, ni su posición en la lengua, ni con respecto a la UE.

Rovira es Vox directamente. No le hizo falta comprar sus ideas, las tenía ya en el alma

¿Y sobre la autonomía, que no reconocen?

Tampoco. El ejemplo lo tenemos en el conseller que todavía está.

¿A quién se refiere?

Al señor Rovira, que es Vox directamente. Ni siquiera le hizo falta comprar las ideas de Vox. Las tenía ya en el alma. Entonces montó un referéndum absolutamente divisorio que perdió. Odia la lengua, nuestra máxima seña de identidad. Y sigue todavía en el Consell.

Le han quitado las competencias de Educación.

Tiene los dineros, que es peor.

¿La gestión de la riada nos deja una lacra reputacional como sociedad?

No como sociedad, que estuvo muy a la altura y fue muy solidaria. Hubo un gran nivel ético y moral de nuestra gente. Pero nos deja una crisis reputacional de gobernabilidad, de ser una autonomía de chiquilicuatres, de segundo nivel. Por la mala gestión, por no pedir el estado de alarma, por mentir, por no ir, por no actuar y por creerse a Sánchez en un primer momento. Se hizo todo mal y todavía no sabemos por dónde tirar. A ver qué hace Pérez Llorca en Madrid con Sánchez.

Habría que ver también el daño que producen la crispación y la mentira.

La sociedad española está muy crispada. Se ha cuestionado el sistema del 78. Se han roto todos los consensos de la Transición. Y se han utilizado y se han degradado mucho las instituciones. Es decir, tenemos una democracia de low cost.

Fernando Villalonga, en València, el pasado jueves.

Fernando Villalonga, en València, el pasado jueves. / Daniel Tortajada

También la relación de la Unión Europea y Estados Unidos no se sabe hacia dónde va.

Estamos en otro mundo, multipolar. Nos hemos encontrado que el oso ruso vuelve a sacar las zarpas y los americanos no están dispuestos a continuar pagando la seguridad. La vía es rearme. Más política exterior y más unión, pero no menos.

La burguesía valenciana se ha implicado bastante poco en la política y lo está pagando

¿Qué opina de la burguesía valenciana de hoy?

La burguesía se ha implicado bastante poco en la política y lo está pagando. Eso no ha ocurrido ni en Cataluña ni en el País Vasco, ni siquiera en Andalucía. Si vas comprobando gobierno a gobierno, ¿quiénes son los consellers? Hoy da igual que seas presidente sin tener un título universitario. También es verdad que la política no paga y quema mucho: pierdes tu intimidad, te conviertes en foco de atracción...

Y sospechoso de delincuente.

Sí. Entonces entiendo que la burguesía no se implique. Los primeros gobiernos de UCD sí que tuvieron algún elemento importante de la burguesía valenciana, pero después ya menos. Hasta hoy, que no reconozco a nadie.

¿Se siente próximo a esa burguesía valenciana?

Sí. Me siento próximo a una derecha liberal y valencianista. Es una tradición familiar.

¿Qué diría Ignasi Villalonga de esta realidad de hoy?

Que José Luis Olivas reventase el Banco de Valencia y la Caja de Ahorros y la comprase La Caixa por un euro es que no se lo podría ni imaginar. Hemos perdido el poder financiero y la economía valenciana ha perdido también autonomía.

¿La lengua está hoy mejor que cuando usted pasó por la Conselleria de Cultura?

Está mejor, hay más uso social. Gracias a Dios tenemos una Escola Valenciana que ha hecho que nuestros jóvenes se eduquen en valenciano. A pesar de todas las amenazas, ha durado 400 años, por muchos ‘roviras’ que hayan pasado por los gobiernos. Habría que darle un impulso mayor y superar la ley de enseñanza del valenciano.

¿Una nueva ley?

Nueva completamente, que no distinga entre territorios castellanoparlantes y valencianoparlantes y que garantice una enseñanza de valenciano y castellano vehicular en los dos sistemas. Y se terminó con la división territorial porque estamos haciendo guetos.

¿El trato a la lengua en esta legislatura, cómo lo define?

Creían que convocando ese referéndum en los colegios iba a ganar el castellano por goleada y no. Aparte de que creó división, es una posición ridícula que se acompañó con la petición de que Alicante saliese de la zona valencianoparlante. Es decir, todo barbaridades. Pérez Llorca tiene una cosa mejor que Mazón, que es valenciano.

Nunca he tenido ninguna duda sobre la unidad de la lengua. Ni la ha tenido mi familia, ni mi abuelo

Le han afeado sus vínculos con Eliseu Climent y ese mundo etiquetado de catalanista.

Catalanista es un nacionalista catalán y yo no soy un nacionalista catalán. Yo soy valenciano. Entonces no puedo ser catalanista.

Pero nunca ha tenido dudas sobre la unidad de la lengua.

Ninguna. Ni la ha tenido mi familia, ni mi abuelo, que firmó las Normes del 32.

Pero seguimos en ese debate.

Un debate que es absurdo, que utilizan los que quieren hacerle daño a la lengua. He sido secretario de Estado para Iberoamérica y he defendido la unidad del castellano. Que estemos todavía hablando de esto es ridículo. No lo cuestiona ninguna universidad.

Será por los réditos políticos, que sirven.

No, no sirven. Al final estamos con el mismo cuento y la gente no hace ni caso.

Fuster tuvo más aciertos que errores, es nuestro gran autor del siglo XX

¿Y tiene solución? ¿Habría que cambiar el nombre de la lengua en los ámbitos institucionales?

Habría que desdramatizar, no ponernos a reformar un Estatuto de Autonomía. ¿Qué vamos a hacer del valenciano: un dialecto cerrado mirándose a sí mismo? Yo no soy catalán, ni partidario de los países catalanes...

¿Ese fue el error de Joan Fuster, mezclar realidad cultural y política?

Sí. Fue un error. Pero tuvo más aciertos que errores. Como ensayista es imbatible, uno de los grandes de las letras catalanas y nuestro gran autor del último siglo.

No sé si va a contar algún día qué faltó para que el retablo del Centenar de la Ploma regresara del Museo Victoria & Albert de Londres a València.

Faltó primero el apoyo de la Administración del Estado. De hecho, mi misión allá fue muy cuestionada por el embajador español en Londres, Carlos Miranda. Hubiese sido una cosa muy bonita. El intercambio que hacíamos, impulsado por el presidente Camps, que fue el que me comisionó, era entregar el breviario de Tomás Moro que está en el Colegio del Patriarca de València, en el que dice por qué no quiere dejar de ser católico y eso es importantísimo para la religiosidad británica.

Pero todo quedó abortado.

Quedó pendiente. Pero yo creo que está todavía por negociar. Necesitamos al Gobierno central.

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