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La comida y ‘tardevieja’ desafían a la cena y el cotillón

Grupos de amigos y familias optan cada vez más por despedir el año con una comida en un restaurante en vez de la tradicional cena de Nochevieja, costumbre al alza desde la pandemia

Tardeo en la Plaça del Mercat de Xàtiva.

Tardeo en la Plaça del Mercat de Xàtiva. / Agustín Perales Iborra

Francesc Arabí

València

Si usted se pone de mala uva cuando llega el momento de tragarse las doce ídems, si le agobia solamente pensar en aquel barril de güisqui con patas que se ha puesto la corbata por montera pasadas las dos de la madrugada… Si le supera el imbécil que lleva una hora deseando “feliz año nuevo” hasta a las cortinas de la ventana, relájese porque está de enhorabuena. Hacer el ganso en el cotillón con gorrito y matasuegras es un hábito todavía muy mayoritario, pero en declive. Lo que ahora se lleva, se diría que es tendencia, es celebrar el Fin de Año con una comida a mediodía. Y luego practicar el tardeo de forma ordenada, para dar la bienvenida al Año Nuevo con tranquilidad y sin excesos. En casa o en la plaza del pueblo.

Cada día son más los valencianos que se manejan ese día con el huso horario de Camberra. Hay diez horas de diferencia. Y mientras la capital de Australia llena su cielo de pirotecnia para saludar el año entrante, algunos eligen aquí si quieren el entrecot al punto, hecho o muy hecho o si comen la paella de forma mancomunada o emplatada. Porque en la Comunitat Valenciana son las dos de la tarde. Los datos y las impresiones de los hosteleros valencianos avalan este incipiente fenómeno.

Motivos que explican el éxito

Hay coincidencia general en los motivos que impulsan estos cambios de hábito. Permite compartir toda la tarde con amigos o familiares, son menús menos gravosos para el bolsillo, es mejor plan para los niños, es la mejor manera de arrancar el tardeo (una práctica de ocio muy consolidada), tienes mejor atención en el local y en la ciudad (menos problemas de taxis que por la noche, por ejemplo) y encima no excluye la opción de celebrar las campanadas.

La comida y la ‘tardevieja’ han ido asentándose como alternativa a la cena de fiesta y cotillón desde las restricciones de la pandemia por el Covid-19. Comer en terraza y la aversión hacia sitios cerrados empezó a ser una costumbre casi somatizada. Lo explica Tico Corrons, presidente de la asociación dehosteleríaa y ocio Valencia Nightlife y propietario del Café Alameda, donde se ofrecen menús especiales en las fiestas navideñas. “La gente de mediana edad o más mayor prefiere cada día más comida y tardeo antes que macrofiestas y cotillones”, explica. El año pasado llenó la terraza (unas 60 personas) con grupos de amigos.

Doce campanadas a las seis

A las seis de la tarde, Tico salió con una paella, que hizo de gong oriental, y ejecutó una performance de percusión con doce golpes que simularon las doce campanadas. El nuevo hábito de celebración de Fin de Año es “una costumbre más de amigos que de familia”, explica Corrons. Es exactamente el caso de Amparo, vecina de València. Desde hace un par de años ella y sus amigas, una veintena, despiden el año con una paella en l'Alqueria de Boro, un restaurante en la Carrera de la Font d’En Corts, camino de Castellar. “Comemos, estamos allí hasta las siete y luego todavía nos da tiempo a tomarnos las últimas por ahí”, explica Amparo.

Laura, de Castelló, y sus amigas tiene un plan distinto. Porque se reúnen acompañadas de sus respectivos hijos. Su tardeo incluye hasta visitar un parque de bolas. “Con niños es mucho mejor opción. Se lo pasan muy bien y participan mucho más que en la cena. O no puedes ir o has de volver pronto y con el niño dormido”, comenta.

Un 27% más de clientes, hasta el lleno total

Gastroadictos es un grupo empresarial que cuenta con cinco bares, un restaurante y una cafetería en la capital valenciana. Sirven comidas, cenas y ‘esmorzars’, que viene a ser como un 'brunch' con ‘cacaus’ y ‘tramussos’. Un portavoz indica que efectivamente han notado un claro crecimiento de la clientela para la comida del día de Nochevieja, en la que se sirven menús de comida valenciana, especialidad de la casa, pero con un toque más exquisito. El 31 de diciembre cayó domingo en 2023 y martes, el año pasado. Pese a ello, los locales e Gastroadictos experimentaron un crecimiento de comensales de un 27%. No pueden coger más reservas porque no tienen más espacio. En total, son 500 los clientes que pueden atender en todos los establecimientos. Este año la tendencia es similar. Desde esta empresa de restauración subrayan que también han experimentado un crecimiento del tradicional ‘esmorzar’ en la fecha señalada del 31 de diciembre, en locales como el Bar Mistela, Bar Cremaet o el Bajoqueta. “Si es un día laborable, como el año pasado o este, gente que trabaja en oficinas y no puede quedar a comer viene a almorzar”, explican.

Casa Eladio es un clásico de la hostelería valenciana. Su cocinero, Manolo Calo, es testigo de la eclosión de las comidas del día de Nochevieja, que tienen el tardeo como postre. “Ofrecemos comidas y cenas”, explica. Las cenas tiene un público muy consolidado, pero, cada vez hay más reservas para comer.Antes abríamos a mediodía simplemente porque ya trabajábamos para la hora de la cena, pero ya el año pasado se vio que la gente quiere comer y tardeo”, comenta.

Despedir el año con un "sí quiero"

El restaurante Carrasco, de Xàbia, es un clásico de bodas, bautizos, comuniones y eventos en la Marina Alta. Su gerente, Rosana Devesa, cuenta su experiencia en esto de la comida y ‘tardevieja’. En 2024 ofreció un programa similar al de un banquete de boda de mediodía. Copa de recepción, comida, y tardeo con música en vivo. A eso de las nueve, resopón, luego las uvas, ya con música de DJ y para casa.

La Huerta by Bonho está en València. Junto con La Torre (Bétera) y El Pueblo (Olocau) forman un grupo hostelero especializado en bodas y eventos. Desde su departamento comercial, Laura Gomis, subraya, por su experiencia, que la moda de las comidas de amigos y familias el 31 de diciembre es extensible a las bodas. Banquetes que arrancan a mediodía y la fiesta se corona con las campanadas que dan la bienvenida al Año Nuevo. Luego llega la luna de miel. Y después, como es sabido, todo empieza a torcerse.

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