Paisajes del Agua en la Comunitat Valenciana | Número 51
Maderadas y caminos del agua: La conducción de maderas por los ríos Turia y Cabriel-Júcar
Desde el siglo XII, la conducción de madera por los ríos Turia y Cabriel-Júcar, protagonizada por los gancheros valencianos, fue fundamental para la construcción y el transporte

Maderada. / Fuente Juan Piqueras.
Juan Piqueras Haba | Jorge Hermosilla Pla
La conducción de madera por los ríos Turia y Cabriel-Júcar fue uno de los principales medios de transporte de madera desde las zonas boscosas de las sierras ibéricas, béticas y pirenaicas hasta los centros de consumo para la construcción de edificios, muebles y barcos, y ya en el siglo XIX y XX para el ferrocarril, postes de telégrafo, etc. Una actividad tradicional vinculada a determinados ejes fluviales, que ha adquiere relevancia patrimonial y paisajística.Zonificación y contexto histórico
En esta tarea los gancheros valencianos de Chelva, Calles, Titaguas, Ademuz, Cofrentes, Jalance, Cortes de Pallás o Tous, fueron los principales protagonistas tanto por los ríos valencianos (Turia, Cabriel y Júcar) como por el Tajo, el Guadalquivir, el Segura y, ya en los últimos tiempos (años cincuenta), por el río Irati en Navarra.

Desmontando una tablada en el Júcar. / Levante-EMV
En tierras valencianas este modo de transporte está documentado desde el siglo XII, cuando el geógrafo andalusí al-Idrisi describió le bajaba de madera desde las montañas de Quelsa (posiblemente Cañete) hasta Alzira y Cullera con destino a la construcción en la ciudad de Valencia y a las atarazanas de Dénia.
Este tipo de transporte pudieron hacerlo también los musulmanes por el Guadalaviar o Turia hasta la ciudad de Valencia, como se deduce de los privilegios que, tras la conquista cristiana, otorgó Jaime I para poder transportar libremente maderas por todos los ríos de su reino.

Cuadrilla de Gancheros en 1910. / Levante-EMV
Durante la Edad Media y hasta la expulsión de los moriscos en 1609, los gancheros e incluso algunos empresarios siguieron siendo musulmanes, sobre todo en Cofrentes.
En siglo XVIII, con motivo del rearme naval de los Borbones (Fernando VI y Carlos III), la demanda de madera especial para la construcción de buques de guerra en Cartagena aumentó el tráfico por los ríos Turia y Cabriel-Júcar, ahora con troncos de mayor envergadura que los habituales y en temporadas del año que habían estado prohibidas anteriormente, en que sólo se podía bajar madera entre enero y abril.

Madereros al pie del castillo de Cofrentes. / Foto Estepa
Durante el siglo XIX, a medida que crecían las exportaciones de pasas, naranjas, vino y cebollas, aumentó la demanda de maderas baratas para la construcción de envases. La construcción de ferrocarriles a partir de 1850, con traviesas de madera, vagones y poco después postes de telégrafo que acompañaban a las vías, aceleró la demanda hasta cifras inusitadas. Ello atrajo a grandes inversores y el negocio acabó concentrado en unas pocas compañías, hasta acabar a finales del XIX en un oligopolio protagonizado por dos empresarios valencianos: el chelvano Gil Roger Duval y el cofrentino Juan Correcher Pardo. Ya bien entrado el siglo XX ambas compañías acabarían fusionándose.
El transporte en camión, el propio ferrocarril y los embalses que interrumpían las maderadas, acabó con la conducción por los ríos, aunque algunas duraron en determinados tramos hasta los años cincuenta.
Las maderadas y su dimensión social
La organización de maderadas en las que podían llegar a participar hasta medio millar de gancheros a lo largo de varios kilómetros de río, se regía por una estructura piramidal a modo de un ejército, con un mando superior, el maestro de río o sobrestante, que dirigía la conducción ayudado de subalternos: mayorales, cuadrilleros y gancheros, a los que habría que añadir los rancheros, sus ayudantes, los rancherillos (niños de corta edad) y lostenderos que se iban trasladando río abajo a medida que avanzaba la maderada.El reclutamiento de los gancheros era dirigido por los maestros de río y comprendía sobre todo a personas de sus pueblos de origen (Chelva y Cofrentes, sobre todo).

Recreación de Maderada de Cofrentes. / Foto Estepa.
La edad para incorporarse a la maderada empezaba a los cuatro o cinco años, en que los gancheros padres de estos niños se los llevaban para iniciarlos en el trabajo, al paso que obtenían un módico salario y el derecho a la ración alimenticia diaria (pan, vino, aceite y sal), y al mismo tiempo ahorraban un comensal en la familia que quedaba en el pueblo. Su carrera empezaba como simple ayudante del ranchero y en la recogida de leña, vigilancia del ato y poco más. Luego pasaban a ser vigías que avisaban a la maderada de la llegada de los roperos y otros sucesos.
A los nueve o diez años ascendían a gancherillos y aprendían el oficio vigilados e instruidos por sus mayores. A los catorce o quince podía adquirir ya la categoría de gancheros y a los veinte, si habían demostrado dotes de mando, ascendían a cuadrilleros (jefes de una unidad de ocho o diez gancheros). Años más tarde algunos más expertos llegaban a mayorales y mandaban a varias cuadrillas. En casos excepcionales algunos acababan como maestros de río e incluso empresarios madereros.
Algunas referencias geográficas y patrimoniales
En el río Júcar se localizaban cuatro aguaderos, como los de Puente de los Chorros, Valdepino, o la Fuensanta, además del Salto del Sombrero. En su afluente, el río Cabriel, los aguaderos eran dos, Ayuntaderos y Cristinas; y el Salto de Villora.
En el eje fluvial del río Turia se emplazaban otros seis aguaderos, como fueron Mas de Jacinto, Ademuz, Torrebaja, la Olmeda o Santa Cruz de Moya. Había un salto del río, en término de Chulilla. Además de los aguaderos, o de los municipios relacionados con las maderadas (Chelva, Titaguas, Cofrentes, Antella), destacan los caminos que permitieron durante décadas el transporte desde las masas forestales a los ríos.

Mapa de las maderadas de los ríos Júcar y Turia. / Estepa
Tanto la fiesta de “la Maderada” de Cofrentes como “la Maerà” de Antella forman parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, concretamente de una candidatura internacional en la que están presentes las que se realizan en el resto de España, Alemania, Austria, Chequia, Letonia y Polonia. Fueron inscritas en la lista de Patrimonio Inmaterial en 2022.
Fuentes documentales:
-Piqueras, Juan y Sanchis, Carmen (2023): Maderadas y gancheros por los ríos de España. Con especial referencia a los ríos Cabriel-Júcar y Túria. Arcís Ediciones.
-Piqueras, Juan y Sanchis, Carmen: Exposición Maderadas y Gancheros. Los caminos del agua, Facultat de Geografia i Historia, desde el 9 de diciembre de 2025 al 14 de enero de 2026.
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