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Una pasarela de esperanza para encontrarles un hogar a los héroes caninos de la dana

Cientos de personas han acudido a Bioparc esta mañana para ser testigos de la 27ª edición del desfile canino más emotivo de Valencia, en una jornada en la que el recuerdo de la riada del 29 de octubre ha estado muy presente

Desfile canino organizado por Bioparc para adoptar a perros rescatados de la dana

Francisco Calabuig

Stella López

Stella López

València

Una mañana memorable y emotiva. Así ha sido este domingo en Bioparc, donde cientos de personas se han acercado para presenciar en primera persona la magia que esconde el desfile canino más especial de toda la ciudad. De hecho, aunque el día se presentaba gris y con probabilidad de lluvia, nada más empezar la ceremonia las pequeñas gotas dieron paso a un cielo despejado que trajo consigo a un inesperado aliado: el sol, una señal que muchos interpretaron como un buen presagio. Y el vaticinio se cumplió; la asistencia fue masiva, el ambiente cálido y la jornada, a través de todas y cada una de las historias compartidas, profundamente conmovedora.

Uno de los momentos más especiales lo protagonizó la protectora Modepran, que acudió con alrededor de 15 perros marcados por la dana. Algunos procedían del refugio de Carlet -destruido por las lluvias- como Conde, Kairo Pimienta, Pitón, Moroto o Lua, y otros habían sido salvados en condiciones extremas. Conocer su pasado no solo removió al público, sino que puso rostro a una tragedia que todavía deja secuelas. Asimismo, estos relatos sirvieron para acercar al público la realidad de las protectoras y generar conciencia colectiva a través de voluntarios, familias y defensores de los derechos de los animales.

Con mucha ilusión lo vivieron canes como Luz, que fue encontrada tras un doloroso impacto, posiblemente por un atropello; Leo, salvado de ahogarse en una acequia; Caín, que vivía atado en un campo hasta que fue rescatado por la policía; y también Grey, Dior, Diana, Baltasar o Café. Todos ellos han lanzado sus flechas de amor para llegar al corazón de algunas personas que ya han mostrado su interés en ir a verlos hasta la plaza de Bioparc.

Igualmente ha llamado la atención Bella, que iba parándose a medida que recorría la pasarela, buscando ese cariño que tanto echa en falta. Un «llanto» colectivo ha despertado la primera en salir, Lila, que lleva 12 de sus 13 años bajo los cuidados del personal de Aupa y que, pese a su timidez, avanzaba acompañada de una voluntaria que la animaba con premios. Pese a que algunos canes evidenciaban al principio su extrañeza, el afecto y la cercanía del público hicieron el resto. Caricias, abrazos y lametones daban cuenta del impresionante ambiente de compromiso con el bienestar de los animales.

El camino hacia la adopción

La jornada arrancó, además, con gran optimismo gracias a la alta movilización previa, pues muchos perros ya habían sido adoptados antes del encuentro. Este gran detalle facilitó un clima de esperanza tanto por parte de Bioparc como de Adopta Un Perro Abandonado (Aupa), las dos fundaciones encargadas de esta 27ª edición que ha estado marcada por la urgencia de encontrarles un hogar a los perros rescatados tras la dana a tan solo tres días para Navidad.

Aunque durante el evento no se formalizan adopciones directas, sí se conciertan citas. Para priorizar el bienestar de los animales, como el desfile supone un fuerte estímulo los perros regresan al refugio, donde durante los próximos días podrán recibir la visita de su nueva familia.

El camino hacia la adopción continúa, además de con las visitas, con entrevistas e incluso un periodo de preadopción que resulta clave para garantizar que la integración sea adecuada tanto para el animal como para la familia. Solo cuando todo funciona se procede a formalizar la acogida definitiva. Porque para ellos lo más importante es que sea para toda la vida. Por eso, es importante tener en cuenta la responsabilidad económica, emocional y de tiempo que implica convivir con una mascota.

Estos desfiles también cumplen con una función esencial: romper prejuicios. Para muchas personas es el primer contacto con el mundo de las protectoras y la mejor forma para tomar verdaderamente conciencia de las consecuencias del abandono animal, un grave problema que sigue situando a España a la cabeza de Europa. El mensaje final fue claro: los animales no son juguetes y adoptar es un acto de responsabilidad, un compromiso para toda la vida. Nunca un regalo impulsivo.

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