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La mano inocente de Juan Antonio vale 20.000 euros

La administración La Font de València se estrena en el sorteo de Navidad repartiendo 200.000 euros

La mano inocente de Juan Antonio vale 20.000 euros

Miguel Angel Montesinos

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La suerte viene de cualquier forma y una de ellas, por ejemplo, es que Juan Antonio, con sus cuatro añitos, se acerque a la ventanilla y diga "este". La consecuencia, que el matrimonio formado por Javier e Inma acabaran la jornada con veinte mil euros más. Una felicidad absoluta, como los diez vecinos de la zona del camino de la Fonteta a los que, por ventanilla, recibieron el 78477. Una historia de las que se repiten en hogares de todas partes. "Yo, a las nueve de la mañana, ya estoy pegada a la televisión. Lo he escuchado, en seguida me he dado cuenta que las decenas eran las mismas, pero cuando he visto que era el mismo... casi me desmayo". Y además, su historia es la de la confianza: "no tenían cambio en ese momento y me lo fiaron". De hecho, el décimo, que exhibía feliz, aún tenía la marca en lápiz de su nombre.

Doscientos mil euros para la administración número 92 de València, La Fonteta de la Sort (está en el camino de la Font de Sant Lluis) que, con veinte años de existencia, se estrenaba en el Sorteo de Navidad. "Tenemos premios de todo tipo de juegos y también en el Sorteo del Niño y de alguno ordinario, pero nunca lo habíamos entregado en Navidad" decía feliz el gerente, Emilio Cuevas. Tanto es así, que aún tenían en el despacho la hoja-balance del año pasado, con 820.338 euros repartidos en premios. La historia es la de la suerte aleatoria: "como hay mucha demanda en este sorteo pedimos muchos números variados. En este caso es, por eso, una serie. No es uno al que estuviéramos abonados de continuo" pero es el que les da, a partir de ahora, nombre y fama. El "Vendido Aquí". Tenía, en ese sentido, una ventaja: «empezaba en siete. Eso es garantía de que, casi seguro, lo vas a vender todo. Ese y el ocho. Esos vuelan».

Fue ésta la única alegría que, pedreas aparte, llegó este año a la ciudad de València, donde la suerte pasó apenas rozando. No es el caso de diez hogares de la Fonteta. «¿Qué haremos? Tapar agujeros y cambiarle el cuarto al chiquillo. Y algo para la hermana, que ya nos ha pedido un buen regalo».

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