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Clima y economía

Sorprende la decisión de Europa de retrasar la prohibición de fabricar coches de combustión más allá de 2035. Pero la industria alemana es demasiado poderosa como para permitir que se pongan en juego miles de puestos de trabajo y millones de euros.

Sorprende la decisión de Europa de retrasar la prohibición de fabricar coches de combustión más allá de 2035. Pero la industria alemana es demasiado poderosa como para permitir que se pongan en juego miles de puestos de trabajo y millones de euros. / BYD

Jorge Olcina

No hay discusión, la batalla entre la economía y las acciones ambientales o climáticas la va a ganar siempre la primera. Al menos de momento, dado el contexto político y económico mundial.

Sorprende la decisión de Europa de retrasar la prohibición de fabricación de coches de combustión más allá de 2035. Pero la industria alemana es demasiado poderosa como para permitir que se pongan en juego miles de puestos de trabajo y millones de euros en pérdidas por la venta de otras marcas no europeas más competitivas actualmente. Batalla perdida. La economía por encima de las acciones lógicas que pueden contribuir a un mundo mejor. Pero esto último ahora no importa. Y, lamentablemente, lo va a hacer menos en el futuro inmediato.

No solo es el clima el objeto de ataque de una parte de la sociedad y de la política. Afecta a todos los elementos del medio ambiente que se han intentado proteger y conservar en los últimos años (agua, suelo, costas, biodiversidad, espacios naturales). Ni es solo un problema europeo. La ola de retrogresión frente a las acciones de defensa ambiental va ganando posiciones en todo el mundo. Porque la gente quiere vivir lo mejor posible y esto es incompatible con el respeto al medio ambiente.

Con resignación debemos entonar un cántico de desesperanza y reconocer que seguramente ni el mensaje ni los medios de aplicación de las acciones ambientales han sido las adecuadas.

En sociedades cada vez más informadas (redes sociales) pero menos instruidas, lo que no se consiga con la educación, con el diálogo y con el acuerdo, no se va a alcanzar. Transitaremos entre acciones contrapuestas impuestas por las ideologías que gobiernen en cada momento. Y bajo la mirada atenta de una economía que no tiene al medio ambiente como prioridad.

Estoy triste. No por lo que ha pasado ahora con la decisión europea respecto a los vehículos de combustión. Sino porque lo que viene en los próximos años va a ser peor. Cambio climático acelerado y medio ambiente cada vez más degradado. No lo digo yo, lo dicen los datos, la ciencia, aunque hay quien no quiere leerlos.

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