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Todos los hombres (y las pocas mujeres) del 'president'

Pérez Llorca ha mantenido en su aterrizaje la línea marcada con Mazón y ha situado a hombres en casi todos los puestos clave: desde la portavocía del Consell y las Corts a la sala de máquinas del Palau y la cúpula del PPCV

Foto de grupo del nuevo Consell de Pérez Llorca tras la toma de posesión de sus nuevos miembros, el pasado 4 de diciembre en el Palau.

Foto de grupo del nuevo Consell de Pérez Llorca tras la toma de posesión de sus nuevos miembros, el pasado 4 de diciembre en el Palau. / Rober Solsona / Europa Press

València

Al contrario que las estadísticas, que según el dicho están para romperse, las cuotas de género suelen cumplirse en política de un tiempo a esta parte. Sin embargo, una cosa es armar un proyecto paritario y otra muy diferente mantener esa representatividad a la hora de escoger al círculo más cercano, ese grupo de personas de la máxima confianza y con hilo directo con el líder. Estar en él, además de influencia, suele implicar mayor rango y también mayor salario. Y ahí ellos todavía acostumbran a ser mayoría frente a ellas, especialmente cuando es un hombre quien manda, como sucede en la Generalitat.

Ocurrió con Carlos Mazón y su sucesor en el Palau, Juanfran Pérez Llorca, parece haber emprendido una línea similar, situando en los puestos clave del organigrama del gobierno autonómico y del PPCV a todo un compendio de hombres, con contadísimas excepciones femeninas. La tendencia es generalizada en toda la administración valenciana, donde se observa un evidente techo de cristal que hace que la presencia femenina se reduzca a medida que se sube en el escalafón.

Los datos oficiales de la propia Generalitat, actualizados en julio de 2025 y por tanto todavía referentes al anterior gobierno de Mazón, son contundentes. Muestran que los 268 altos cargos de la administración autonómica se repartían de forma desigual: 170 hombres frente a apenas 98 mujeres. Dos de cada tres. La paridad apenas sobrevive más allá de los puestos más visibles, como las conselleries, y va a menos cuanto más poder se maneja, como se observa en la mayor desigualdad en las secretaríass autonómicas y que en direcciones generales.

Distribución de los altos cargos de la Generalitat por género, a fecha de julio de 2025.

Distribución de los altos cargos de la Generalitat por género, a fecha de julio de 2025. / Levante-EMV

En el caso de Llorca el contexto actúa como condicionante en cierta medida. Con menos de media legislatura por delante, el nuevo president ha evitado acometer cambios profundos y ha asumido buena parte de la herencia política de Mazón, también desde el punto de vista de los recursos humanos. Así, ha dado continuidad a muchos de los que ya eran altos cargos en el anterior gobierno para, explica su entorno, mantener la dinámica y el ritmo de trabajo.

Pero como es habitual, el de Finestrat ha blindado de esas cuotas de género los nombramientos más críticos, aquellos puestos decisivos sobre los que descansará en buena parte el peso político de esta nueva etapa. Y en esas designaciones los hombres vuelven a ganar por goleada. Pérez Llorca ha optado por perfiles masculinos para las portavocías del Consell y de las Corts, se ha rodeado de un equipo en Presidencia donde también ellos son mayoría y ha mantenido a tres hombres, él incluido, en la cúpula de la dirección autonómica, ahora bajo tutela de una gestora.

Voz y cerebro masculinos

El Consell de Llorca, incluyendo al president, está compuesto por siete hombres y cinco mujeres. La remodelación no fue demasiado profunda en cuanto a nombres y sólo hubo un cese y tres incorporaciones. La única sacrificada fue una mujer, Ruth Merino (respescada ahora para el segundo escalón), mientras fichó a dos conselleras también mujeres (Mari Carmen Ortí y Elena Albalat) y a un vicepresidente hombre (Pepe Díez).

El nuevo president concentró los movimientos de mayor calado en su entorno más próximo, en Presidencia. Y ahí se desvanecen de nuevo las cuotas paritarias, como ocurrió con Mazón. Con la excepción de Henar Molinero, secretaria autonómica de Presidencia, el núcleo duro de Llorca está eminentemente masculinizado: Jacobo Navarro (estrategia y análisis) y Vicente Ordaz (comunicación) ocupan las otras dos secretarías autonómicas de mayor peso y ascendencia sobre el jefe del Consell. Su jefe de prensa es también un hombre, Ramón Navarro.

VALENCIA.VLC. Nombramiento del nuevo Consell de Perez Llorca

Nombramiento del nuevo Consell de Perez Llorca / Fernando Bustamante / LEV

La presencia mayoritaria del ‘cromosoma Y’ en el círculo de Pérez Llorca no se queda en la sala de máquinas del Palau. El president ha optado por otros dos hombres para dar voz a los discursos del Consell y del PPCV en las Corts, donde ha situado a Miguel Barrachina (Mazón optó por dos mujeres para este cargo, Susana Camarero y Merino) y Fernando Pastor, respectivamente.

Llorca eligió a Barrachina para sustituir en ese cargo a la vicepresidenta Camarero, la mujer con más poder en el Consell pero que ha visto como su peso queda en cierto modo diluido con la entrada de Díez, con la que se amplían a tres las vicepresidencias. Aquí ahora también hay mayoría masculina, con Vicente Martínez Mus como tercer elemento.

En el puesto de síndic del PP en las Corts que antes ocupaba precisamente el ahora jefe del Consell, Llorca se inclinó por Pastor, pese a que sonó entre los aspirantes Laura Chulià, portavoz adjunta y alcaldesa de Benetússer. Es el tercer síndic del PP en esta legislatura y recae también por tercera vez en un hombre. Las adjuntas al portavoz, eso sí, son dos mujeres, la propia Chulià y Nieves Martínez.

El partido también es cosa de hombres

La sobrerepresentación masculina en los puestos de mando también se da en el PPCV, donde Llorca ha situado igualmente a tres hombres en los tres puestos clave del partido, como ya sucedía en tiempos de Mazón. Hasta ahora Mazón era presidente, Llorca secretario general y Juan Carlos Caballero, coordinador. Esta semana, aprovechando las elecciones extremeñas y ya con Mazón dimitido, Génova aprobó la remodelación de la cúpula, vía gestora.

Una oportunidad que Llorca, muy pendiente de los equilibrios entre familias del PP, no ha aprovechado para dar espacio a ninguna mujer en la parte más alta de la dirección. Como sucede con las carteras de la Generalitat, vuelve a haber paridad en términos generales (las cuotas se cumplen con la elección de vocales), pero se repite la mayoría (o unanimidad en este caso) masculina en lo alto de la pirámide.

En este caso la vacante clave era la secretaría general, el ‘número dos’ del partido, que finalmente Llorca, con la supervisión de Feijóo, otorgó a otro hombre, Carlos Gil, alcalde de Benavites. Al ascender Llorca a la presidencia y mantenerse Caballero, ese triunvirato sigue siendo netamente masculino. También las direcciones del Comité Electoral y del Comité de Derechos y Garantías han recaído en otros dos hombres: Esteban González Pons y Eduardo Dolón.

Se da la circunstancia de que Gil, muy cercano al líder del PP de Valencia, Vicent Mompó, ya estuvo en las quinielas para ser conseller por recomendación del presidente provincial. Sin embargo, su candidatura no cuajó precisamente porque Llorca iba en busca de una mujer para cumplir con las cuotas de género, una condición que imposibilitó incorporar a nadie de la cuota de Mompó al Consell y que ahora Llorca ha compensado por la vía interna.

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