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Educación

La 'generación pantalla' suspende en lectura: La comprensión cae en picado en 6º de Primaria por la invasión digital

Un estudio de la UV revela que casi la mitad de los alumnos de 6º de Primaria no alcanza los niveles de comprensión esperados, mientras que el hábito de leer en dispositivos digitales está directamente relacionado con la pérdida de motivación y competencia

Un joven usa su teléfono móvil mientras estudia.

Un joven usa su teléfono móvil mientras estudia. / Germán Caballero

Gonzalo Sánchez

Gonzalo Sánchez

València

Los temores de la comunidad educativa tienen cada vez más respaldo estadístico. La competencia lectora en España sufre un deterioro severo, impulsado por el auge del ocio digital y la digitalización acelerada de las aulas. Un informe de la Estructura de Investigación Interdisciplinar de Lectura (ERI-Lectura) de la Universitat de València revela una realidad muy preocupante: los déficits de comprensión lectora se han duplicado en apenas dos años, situando a la mitad del alumnado en una posición de “vulnerabilidad académica” antes de iniciar la Secundaria.

El estudio ha seguido de cerca a 900 estudiantes desde 4º hasta 6º de Primaria de la provincia de Valencia y se ha observado una trayectoria descendente preocupante. Mientras que a los 9 años la mayoría de los niños cumple con los estándares de comprensión esperables para su edad, al alcanzar los 11 años solo el 50% logra mantener ese nivel.

El nivel de comprensión lectora se desploma en sexto de Primaria por las pantallas

El alumnado con nivel bajo o muy bajo se sitúa a la izquierda de la línea roja y el nivel alto a la derecha de la verde.

Esta brecha indica que, en el tránsito final de la Primaria, una gran parte de los alumnos pierde la capacidad de entender profundamente lo que lee, algo fundamental para adquirir conocimientos en todas las asignaturas.

Alicante - prohibicion telefonos moviles en aula - IES Doctor Balmis - educacion

Dos jóvenes con el teléfono en un IES, antes de la prohibición / Jose Navarro

El desplome de la motivación

El problema no es solo técnico, sino también emocional. El informe confirma que el placer por la lectura se evapora a medida que los niños crecen. En 6º de Primaria, solo uno de cada tres estudiantes afirma disfrutar con un libro.

Esta desconexión coincide con la tendencia global de informes como PISA, que describen a una generación que percibe la lectura como una actividad tediosa frente al estímulo constante e inmediato de las pantallas. La inmediatez digital ha desplazado al esfuerzo intelectual que requiere el texto escrito.

La investigación de la ERI-Lectura establece una relación de causa y efecto directa según el soporte utilizado. El libro impreso se confirma como el único predictor positivo de éxito; el hábito de leer ficción o cómics en papel por puro placer es lo que blinda la comprensión y la motivación. Sin embargo, este es precisamente el hábito que está en regresión.

Una persona consulta la pantalla de su teléfono móvil.

Una persona consulta la pantalla de su teléfono móvil. / David Zorrakino - Europa Press

El porcentaje de niños que nunca abre un libro en papel por ocio aumenta de forma significativa, dejando paso a un consumo digital que, aunque masivo (el 32% lee en pantallas a diario), se asocia con niveles bajos de competencia.

La paradoja de las aulas digitales

Uno de los hallazgos más inquietantes del informe apunta directamente a la gestión educativa actual. El incremento del uso de dispositivos digitales en el aula para tareas académicas, como el uso de tabletas para leer textos escolares en 5º de Primaria, conlleva una disminución de la motivación lectora al año siguiente.

Las pantallas, incluso cuando se emplean con fines de estudio, parecen tener un efecto desalentador a largo plazo, fomentando una lectura superficial -conocida como skimming- que impide la asimilación profunda de los contenidos.

Para frenar este declive, los investigadores proponen una intervención urgente basada en la recuperación del prestigio del formato impreso. Recomiendan a las familias priorizar el papel en el tiempo libre y limitar la lectura digital de ocio.

En el ámbito escolar, el consejo es minimizar el uso de dispositivos para textos informativos o de estudio extensos, reservando el papel para la lectura profunda. Asimismo, el informe subraya la necesidad de reforzar el diagnóstico en 4º de Primaria, curso clave donde el niño debe dejar de "aprender a leer" para empezar a "leer para aprender". Sin un cambio de estrategia, esta generación corre el riesgo de ser la primera en décadas con peores facultades intelectuales que sus predecesoras.

Biblioteca pública de València, situada en la calle Hospital

Biblioteca pública de València, situada en la calle Hospital / Miguel Angel Montesinos

Recuperar el espacio analógico

El entorno doméstico es, según el estudio, el primer cortafuegos contra el deterioro cognitivo. Los investigadores de la UV no abogan por una prohibición total, sino por la restauración de espacios analógicos. Urge que las familias limiten la lectura digital de ocio y promuevan el libro impreso como un objeto de disfrute. La presencia de bibliotecas domésticas y el ejemplo de los padres leyendo en papel son factores determinantes para devolver el prestigio social a la lectura pausada.

En el ámbito escolar, el informe es tajante: en Primaria debe minimizarse el uso de dispositivos para textos extensos. Los expertos sugieren reservar el papel para las tareas que requieren concentración y asimilación de conceptos complejos. El objetivo es frenar el skimming, un vicio digital que impide al alumno conectar ideas y extraer conclusiones críticas. La tableta no puede ser la única herramienta de aprendizaje si se busca una comprensión real.

La ventana crítica de los nueve años

El diagnóstico temprano es la medida más eficaz para evitar el colapso en Secundaria. El informe señala 4º de Primaria como el curso clave. Es aquí donde las administraciones deben reforzar recursos, detectando fallos antes de que el déficit sea irreversible. Una intervención a tiempo en esta etapa puede rescatar a ese 50% de alumnos que hoy llega a los 12 años sin las herramientas intelectuales mínimas.

Finalmente, el reto para el profesorado es enseñar a navegar en el entorno digital sin perder la capacidad de análisis. El informe aconseja formación específica para instruir en estrategias de "lectura profunda" adaptadas a nuevos soportes. No se trata de rechazar la tecnología, sino de gestionarla con cautela, asegurando que el soporte no comprometa la calidad del pensamiento y devolviendo al libro su papel como eje del desarrollo académico.

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