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Sanidad

Las 'rara avis' en la sanidad pública: "El 25 % de los ingresados sufre desnutrición y en muchos hospitales no hay un dietista-nutricionista"

Los hospitales y centros sociosanitarios solo disponen de una veintena de plazas para estos profesionales, ninguna de ella en Atención Primaria donde podrían contribuir a mejorar la educación nutricional de la ciudadanía

Silvia Martín, Andrea Micó y Eva Gascó, tres de las pocas dietistas-nutricionistas de la sanidad pública valenciana.

Silvia Martín, Andrea Micó y Eva Gascó, tres de las pocas dietistas-nutricionistas de la sanidad pública valenciana. / Fernando Bustamante

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Silvia Martín, Andrea Micó y Eva Gascó son una 'rara avis' en la sanidad pública valenciana; son dietistas-nutricionistas con plaza consolidada en el hospital La Fe de València. En todos los hospitales de la Comunitat Valenciana, su número no supera la veintena de profesionales -solo ocho de ellos tiene plaza fija- y ninguno de ellos ejerce en Atención Primaria. Su trabajo puede contribuir a mejorar la alimentación de la ciudadanía valenciana porque "se ha demostrado que el 25 % de los pacientes ingresados en los hospitales están desnutridos", relatan. Y aún más, las cifras del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (Codinucova) estima que una correcta alimentación reduce en un 3 % de media la estancia hospitalaria y que la sanidad pública podría ahorrarse hasta 99 euros por euro invertido en el tratamiento dietético.

Su trabajo en el hospital se divide en dos funciones, básicamente. En primer lugar, se encargan de dar asistencia nutricional a los pacientes del centro, cuando el especialista considera que el paciente tiene problemas de alimentación y, por tanto, recurre a ellas como especialistas. A veces, incluso, "son los propios pacientes los que preguntan por nosotras -, explica Micó- porque cada vez la gente nos conoce más". "Nuestra atención ayuda a nivel quirúrgico a que el paciente llegue en condiciones óptimas a una cirugía -, relata Gascó- y, en el terreno oncológico, a mejorar la efectividad del tratamiento". En segundo lugar, ofrecen consultas externas de lunes a viernes -son dos profesionales cada día-, en las que se entrevistan con un mínimo de 15 pacientes diarios, a razón de 10 o 15 minutos por persona. Un tiempo que ya es insuficiente en las citas de Atención Primaria, pero que, en su caso, es aún más escaso, porque "necesitamos tener un conocimiento mayor, que se consigue con más conversación y, por tanto, más tiempo", defiende Martín porque "son consultas complejas".

Si fueran más -creen que deberían ser mínimo 10 para hospitalización en un centro como La Fe, ahora son cuatro para este cometido- podrían dedicarle el tiempo requerido en las consultas y, también, especializarse en ciertas patologías, lo que "redundaría en una mejor asistencia y realizar mejores cribados entre los pacientes que ingresan", defiende Micó. Ahora, es el médico especialista -bien sea el oncólogo, el cardiólogo o el pediatra- el encargado de detectar si un paciente necesita ser visto por el dietista-nutricionista o no; y, a pesar de la mejoría en los últimos años, no todos los facultativos recuerdan la posibilidad de acudir a ellas. "Muchos aún no asocian la labor que hacemos con el paciente que tienen delante -, explica Gascó-. Habría que hacer un ejercicio de conciencia porque cambiarlo es fundamental".

La sangría en Atención Primaria

En el hospital La Fe, los especialistas pueden llamarlas, pero no todos los departamentos cuentan con este perfil. Si la cifra de plazas creadas no supera la veintena y la sanidad valenciana se divide en 24 departamentos de salud -en ocho macroáreas-, el cociente no ofrece ni un profesional por hospital. La sangría es aún más acusada en Atención Primaria, donde no trabaja ningún dietista-nutricionista y la tarea nutricional recae, en muchos casos, en el personal de Enfermería. Y ahí es donde aparece la "dieta cajón", la dieta almacenada en el ordenador o sistema que se receta a todos los pacientes, sin tener en cuenta sus necesidades nutricionales. La razón, según Micó, es "la sobre carga asistencial en los hospitales y centros de salud".

¿Qué podrían aportar en Atención Primaria? "En los centros de salud, un nutricionista podría hacer sesiones grupales y contribuir a mejorar la educación nutricional -, explican entre las tres-. Y, en las sesiones individuales, poder adaptar la dieta a los requerimientos de cada paciente y poder hacer el seguimiento adecuado". Entre las demandas del colegio, está la de transformar plazas de Enfermería a nutrición en los ambulatorios; Sanidad se comprometió a crear un centenar de plazas, algo que no se ha cumplido, pese a las reiteradas peticiones de la entidad. "Se aprobaron y no se ejecutaron -, relata Tania Zazo, vocal de Salud Pública de Codinucova-. Sin estas plazas, se fomenta la desnutrición hospitalaria".

Tres deseos

A las puertas de la Navidad y, tras casi una hora de conversación, Levante-EMV les ofrece la posibilidad de pedir tres deseos, uno por persona, para su profesión. Martín lo tiene claro y se adelanta a sus compañeras para reclamar "más personal". "He ido a lo fácil", confiesa entre risas. Los estudios recomiendan disponer de un profesional por cada 100 camas, en La Fe harían falta 10 en el área de hospitalización -son cuatro- y, a parte, los dedicados a consultas externas. Micó pide mayor visualización y reconocimiento: "Que nos valoren la función del trabajo que hacemos porque hay especialidades que no nos tienen en cuenta". Y Gascó cierra el turno de deseos navideños solicitando más tiempo, lo que les permitiría "abordar todo mejor, sin prisas y con la posibilidad de ofrecer asistencia individualizada".

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