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Infraestructuras

Una avería paralizó la noche del lunes casi todas las líneas de Cercanías y AVE en València

Durante una hora una "incidencia en los sistema de gestión de tráfico" dejó parados 12 trenes en las líneas C1, C2, C3 y C6 de Valencia, afectando también a larga distancia

Tráfico denso en la principal estación de cercanías de València, la Estación del Norte, en una imagen de archivo.

Tráfico denso en la principal estación de cercanías de València, la Estación del Norte, en una imagen de archivo. / Miguel Ángel Montesinos

Gonzalo Sánchez

Gonzalo Sánchez

València

Casi todas las líneas de Cercanías de Valencia se paralizaron súbitamente la noche del lunes, igual que varias de larga y media distancia. A las 21:45, alrededor de 12 trenes se quedaron parados en el andén dejando esperas de entre 20 minutos y una hora para los usuarios, algo ya tristemente habitual en Renfe.

Así lo anunció ayer la cuenta de X de Cercanías y, aunque la avería se resolvió en una hora, el Partido Popular ha cargado duramente contra el Ministerio de Transportes por la "falta de inversión" del Gobierno en esta materia.

La avería, según explican fuentes de Adif, tiene que ver con "una incidencia en los sistemas de gestión de tráfico y las comunicaciones que afectó a todas las líneas" y se baraja que fuera por causas meteorológicas. Cuatro de las cinco líneas de Cercanías de Valencia sufrieron este problema, pero las que más retrasos causaron fueron la C1 -que conecta Valencia y Gandía- y la C2 - que conecta Valencia con Xàtiva-.

AVE y Media distancia

Pero las incidencias no quedaron ahí. Según explican fuentes de Renfe también se vieron afectadas líneas de Alta Velocidad y Media Distancia. En concreto, un tren entre Barcelona y Alicante se retrasó una hora, otro entre Madrid y Castellón 40 minutos, un Intercity entre Barcelona y València 20 minutos y un Media Distancia entre Castellón y València también otros 40 minutos.

Desde el Ministerio de Transportes restan importancia a la avería y resaltan que se solucionó en cuestión de una hora. El portavoz de Infraestructuras del PPCV, Joserra González de Zárate pide la dimisión del ministro por dejar "a cientos de usuarios retenidos en los trenes y a mucha gente abandonada en los andenes, atrapada sin tren y sin ninguna información", explica.

Como remarcó el diputado popular "Lo peor es que no estamos ante un caso excepcional. Las averías y retrasos son habituales en las vías de la Comunitat por la dejación y el abandono del Gobierno de España, con un ministro de Transportes Oscar Puente que ha demostrado su incapacidad para el cargo, solo dedicado a tuitear y no a trabajar. Los valencianos sufrimos una gestión deficiente y continuada en Cercanías, con continuos retrasos, cancelaciones y con falta de inversión en el mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias en la Comunitat".

El "caos ferroviario" y la salud mental

Más allá de la pérdida de horas de trabajo o de estudio, la crisis de Cercanías y Regionales está pasando una factura directa sobre el bienestar emocional de los pasajeros. Según el primer estudio del Departamento de Psicología de la Universitat Rovira i Virgili (URV) sobre esta materia, el 88% de los usuarios asegura que las deficiencias del servicio afectan negativamente a su calidad de vida.

Los datos de la investigación revelan que quienes utilizan el tren con frecuencia presentan niveles de ansiedad, depresión y somatización (dolores físicos derivados del estrés) significativamente más altos que la media de la población. La incertidumbre constante —preguntas como “¿llegaré a tiempo al examen?” o “¿perderé mi trabajo?”— genera un estado de alerta permanente que la plataforma Indignats amb Renfe califica como una situación "indignante" y propia de un sistema que no invierte lo necesario para garantizar un servicio básico.

Un estresor social de primer orden

Aunque los expertos en salud mental, como el profesor Roger Muñoz (UV), advierten que la salud emocional es multifactorial y que "correlación no implica causalidad", es innegable que el transporte público se ha convertido en un estresor social añadido. Los usuarios no solo lidian con los problemas de vivienda o empleo, sino con la indefensión de una red que no cumple horarios. Para los especialistas, mejorar la eficiencia ferroviaria no es solo una cuestión de movilidad, sino una medida de salud pública que aliviaría la carga de estrés de miles de ciudadanos que, a día de hoy, se sienten desprotegidos por el sistema.

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