Una hermandad en Torrent, un bar en Pedralba o un robo en Novelda: cuando la lotería acaba en los tribunales
Los “Villamanines” valencianos incluyen estafas, olvidos y hasta la compra de un piso con un décimo premiado y hurtado

Lotería de Navidad / Redacción Levante

La alegría convertida en drama y conflicto social. El pasado 22 de diciembre, el sorteo de Navidad regó con una lluvia de millones a Villamanín de la Tercia (León) gracias al primer premio, vendido en papeletas de la Comisión de Fiestas. Pero pronto se supo que se habían vendido más papeletas de las que tenían respaldo por los décimos, en concreto, todo un talonario de más que ha provocado un desfase de cuatro millones de euros que ahora la Comisión de Festejos trata de cubrir con una quita de los premiados y de ellos mismos, que aportarían unos dos millones. Una historia que ha ido evolucionando en capítulos de una intensidad altísima, con la negativa de algunos de los premiados a ceder parte del premio e incluso con la intervención del Ayuntamiento de la localidad. Un episodio que trae recuerdos de algunos similares vividos en la última década en la Comunitat Valenciana.
El “caso Villamanín” recuerda, sobre todo, al drama social y hasta judicial vivido en la Hermandad del Santo Sepulcro de Torrent en 2017. Fue probablemente el caso más sonado en relación a un premio de la lotería en la Comunitat Valenciana, y llegó hasta a la Audiencia Provincial de Valencia. En concreto, se juzgó a cinco integrantes de la Hermandad por supuestamente no entregar las papeletas premiadas con el primer premio del sorteo del Niño de ese año a más de una decena de personas, que se quedaron sin los boletos del 08354. En concreto, se presentaron tres querellas que agrupaban a trece personas y que reclamaban 31 papeletas que no les entregaron por valor de 744.000 euros. En cada boleto se jugaban 2,40 euros con un premio de 24.000 euros.
Papeletas en los tribunales: de Torrent a Alicante
Pero finalmente, en enero del año pasado y tras un largo periplo judicial, la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Valencia absolvió al integrante de la hermandad del Santo Sepulcro de Torrent acusado de haberse apropiado de un total de trece papeletas premiadas. Con el fallo, la cofradía también queda exculpada como responsable civil subsidiaria. Aun así, con toda probabilidad, el caso habrá dejado tras de sí un reguero de relaciones rotas, amistades desvanecidas y familias enfrentadas.

La Hermandad del Santo Sepulcro de Torrent cuando ganaron el premio en 2017. / Germán Caballero
No es la única ocasión en la que un premio no cobrado o no compartido de la lotería ha llegado a los tribunales. En 2019, el Tribunal Supremo absolvió también, como en el caso torrentino, de un delito de apropiación indebida a una mujer que había sido condenada a un año y medio de prisión por la Audiencia Provincial de Alicante por no repartir con su grupo de lotería un premio especial a la fracción de 1,17 millones de euros. Consideró el alto tribunal que en ese grupo solo habían pactado el premio al número y que no se había acordado nada sobre el premio a la fracción. La mujer se encargaba desde hacía quince años de comprar varios décimos de Lotería Nacional que compartía con otras cinco personas y se los repartía con un recargo del 10 %. En octubre de 2014 adquirió diez décimos y sobre uno de ellos recayó además el premio especial a la fracción: 1.170.000 euros. Repartió los décimos premiados pero no las ganancias de este último.
Algo similar ocurrió en el caso de los propietarios de un bar en Pedralba, un matrimonio condenado a tres años de cárcel y a indemnizar a una compradora de lotería con más de once millones de euros. Ocurrió en el sorteo del Día del Padre de 2017, para el que una clienta habitual compró un décimo que fue agraciado con 15 millones de euros a la fracción y a la serie. Los dueños del bar la llamaron para decirle que no había manera de saber cuál era su décimo de los tres que guardaban en el local y le propusieron repartir la suma de todos ellos en partes iguales. Nerviosa, la premiada aceptó, y acabó recibiendo solo una cuarta parte de lo que debería haber cobrado.
Son cantidades tentadoras. Los 40.000 euros de un premio tentaron, por su parte, a una empleada de lotería de Alicante y su pareja, que engañaron a la dueña de un boleto premiado en un sorteo con esa cifra para hacerle creer que había ganado solo seis euros. Después, intentaron cobrarlo ellos mismos, aunque no pudieron hacerlo. La víctima denunció cuando se enteró de que le había tocado mucho más dinero del que cobró, y ambos estafadores fueron detenidos.
Loteros envueltos en polémica
Y es que la figura de la persona que vende lotería se ha vuelto, en ocasiones similares a las de Villamanín, envuelta en polémica. No solo los que, como los dueños del bar de Pedralba, tienen en la venta de lotería un complemento, sino también los que hacen de ello su actividad principal. Es el caso de José María, el extitular de la Administración Número 2 de Paiporta, condenado a tres años de prisión por quedarse 76.000 euros de Loterías y Apuestas del Estado. Según la sentencia, entre los meses de enero y de febrero de 2008 se apropió de la LAE de esa cantidad que debería haber ingresado en la cuenta corriente de esta administración pública. Él afirmó que lo llevó al banco, pero dijo no recordar cuándo, a pesar de que aseguró que había denunciado a la entidad.

Archivo - Dos personas compran lotería en una Administración / María José López - Europa Press - Archivo
El mismo modus operandi utilizó Genaro, exlotero de la administración de la calle Barraca. Los hechos se remontan a febrero de 2010, cuando el organismo de loterías dependiente del Ministerio de Hacienda detectó un descuadre de cerca de 84.000 euros entre los décimos que el acusado aseguraba que había vendido y los que entregaba para su devolución. Fue condenado a dos años de prisión, a la pena de inhabilitación absoluta por cuatro años y al pago de las cantidades descuadradas.
Un piso comprado con un décimo robado
Pero hay más posibilidades de defraudar con la lotería. Por ejemplo, la que protagonizó una mujer de Manises, que un día descubrió en su cuenta bancaria un ingreso de 30.000 euros por un premio de un sorteo de lotería de 2012 al que no había jugado. Los empleados de la entidad se lo habían ingresado por error y, en lugar de comunicarlo, se abrió otra cuenta, desplazó a ella 26.000 euros y esperó que nadie se diera cuenta. Pero el banco sí se dio cuenta, y la mujer fue condenada a pagar una multa.
Una cosa es robar un bolso y otra bien distinta, que en ese bolso haya un décimo premiado del sorteo de la lotería de Navidad de 2020. Es lo que le ocurrió a un ladrón de 52 años, que sustrajo al descuido un bolso en un restaurante de Novelda y se encontró, además de con casi 1.000 euros en efectivo, con el boleto, agraciado con 125.000 euros. Con esa cantidad, se compró una casa en Alzira. La Guardia Civil consiguió detenerlo en 2021.
La Unión de Consumidores pide precaución
Desde la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana (UCE) advierten de los peligros de compartir lotería. “Las entidades, clubs y asociaciones que hacen este tipo de cosas tienen que tener muy claros los requisitos, para evitar que ocurra lo de Villamanín”, explica su secretario general, Francisco Rodríguez. Está claro, dice, que las participaciones deben tener el respaldo de los décimos, pero más allá de eso llama a certificar que la asociación o entidad que vende la lotería existe. “A veces tenemos sorpresas, no solo en el Gordo o el Niño, con asociaciones que dicen destinar dinero a fines sociales y se lo quedan, o directamente no existen”, advierte.
Asimismo, ve más seguro comprar décimos que participaciones, hacerlo presencial que online y en lugares de confianza. Pero los peligros no los percibe solo en la compra; también en el reparto en los casos de personas que juegan en común el mismo número y reparten las participaciones. Deben, alerta, dejar constancia del número jugado y la cantidad que juega cada uno. “Ahora, con las nuevas tecnologías, es tan fácil como hacerle una foto al boleto y enviarla a las personas con las que lo compartimos, además de que quede reflejado el pago, por ejemplo, como queda cuando intercambiamos dinero por Bizum”, indica.
Y, si se gana, Rodríguez recuerda que hay un plazo de tres meses para cobrar el premio. “Que no se nos olvide en un cajón”, recalca. Además, la papeleta tiene que estar en buen estado. A los ganadores, les llama a invertir ese dinero “con cabeza” o a ahorrar, sobre todo en la era de los “chiringuitos financieros” y “las estafas por redes sociales”.
Suscríbete para seguir leyendo
- La Aemet empieza a activar los avisos meteorológicos en Valencia por la inminente llegada de la borrasca Harry
- La Aemet emite una nota especial por el temporal de lluvia y viento que llega a Valencia: podrían caer entre 100 y 200 litros por metro cuadrado
- Los meteorólogos avisan y la Aemet confirma lo que llega a la C. Valenciana: temporal de nieve, lluvia y mala mar durante varios días
- Los meteorólogos anuncian 'llevantà' en Valencia y la Aemet, crecidas de ríos e inundaciones: 'Puede haber daños en los paseos marítimos
- Alfonso Novo (gerente de FGV): 'Hay pueblos donde el metro pasa cada 40 minutos y el máximo deben ser 20
- La burbuja del alquiler ya expulsa a los universitarios de València: “Me planteo dejar la carrera”
- El jefe de gabinete de Mazón contactó con la exconsellera Pradas trece días antes de que el expresidente dimitiera
- El Pla de Quart, más de mil campos de fútbol y punto de partida de los parques inundables