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Sobre las borrascas que vienen metiendo el miedo en el cuerpo

La playa de la Malvarrosa de Corinto, tras el temporal Francis

La playa de la Malvarrosa de Corinto, tras el temporal Francis / Julio Leal

Juanjo Villena

La borrasca Francis, que afectó a España en los días previos a Reyes, evidenció otra vez las muchas disfunciones que hay actualmente en la información meteorológica y la falta de protocolos eficaces en las administraciones.

Por un lado, algunos medios de comunicación llevan un tiempo dando pábulo a lo que ven en las redes sociales, que muchas veces son mapas deterministas de los modelos con una visión muy reduccionista de los episodios. Y además sesgada. Suelen ser compartidos por usuarios que desean los efectos más adversos y que, a la vez, buscan obtener notoriedad acumulando ‘me gustas’. Como quienes comparten sus vacaciones en la playa o ritmos de carrera. Las imágenes con colores llamativos, que representan temperaturas anómalas o nevadas descomunales, se extienden como la pólvora y se convierten en pasto del clickbait. Los periodistas deberían contrastar esa información con fuentes especializadas y moderar el mensaje, aunque eso acabe descafeinado muchas veces la noticia, porque además de obtener audiencia y generar beneficios su trabajo debe pasar por construir un relato veraz.

Esta desproporción entre el potencial del fenómeno meteorológico y las acciones que suscita, también se viene observando en las medidas que toman las autoridades. Quienes llevan el timón de los organismos oficiales para velar por la seguridad de la población tienen que validar, igualmente, la información que reciben recurriendo a los expertos en la materia. En la Comunidad Valenciana, varios ayuntamientos anularon actividades hasta cuatro días antes del día de impacto de la borrasca, fuera del horizonte fiable del pronóstico, que en estos casos apenas es de dos o tres jornadas.

Aunque cuentan con razones más que suficientes para ser cautos, las autoridades tienen que diseñar una guía de buenas prácticas frente a los fenómenos naturales para no sobreactuar constantemente. Y no valen esos planes municipales hechos por becarios con Google y Wikipedia. Al final, ese desenfreno puede llevar a perder la credibilidad, algo que será fundamental cuando llegue una situación de verdadero riesgo.

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