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Medio ambiente

“Es como darnos una puñalada”: la proyección de macroplantas de biogás incendia el interior de la Comunitat Valenciana

Asociaciones de las comarcas de Utiel-Requena, la Hoya de Buñol y el Camp de Túria recogen varios miles de alegaciones y se movilizan en manifestaciones contra tres plantas de producción de biometano

Terreno en el que se instalará la macroplanta de biometano de San Antonio de Requena

Plataforma Medio Ambiente y Rural San Antonio y Comarca

Marta Rojo

Marta Rojo

València

Desde el punto de vista de la ciencia, el biogás tiene capacidad incendiaria porque contiene metano, un gas altamente inflamable. Pero desde el punto de vista social, es capaz de producir otro tipo de incendios, como los que recorren a algunas localidades de las comarcas de Utiel-Requena, La Hoya de Buñol y el Camp de Túria desde que se enteraron de que se proyecta levantar en ellas grandes plantas de biogás que permitan producir biometano. Las tres más grandes de las proyectadas, “en fase avanzada de tramitación”, como indican desde la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, son las de Utiel, Llíria y Buñol. Y el temor al impacto ambiental y paisajístico ha activado a ayuntamientos, organizaciones ecologistas y tejido social, que han hecho gala en tiempo récord de una importante capacidad de movilización ante lo que consideran “una nueva burbuja” y "una puñalada".

El biogás es una fuente de energía renovable que se obtiene a partir de la descomposición de materia orgánica, sobre todo residuos. Desde el Consell destacan que “puede ser clave en la reducción de la dependencia energética exterior de la Comunitat Valenciana”. En territorio valenciano no existen yacimientos de gas, y todo lo que se consume es, por tanto, importado. A pequeña escala, sí hay instalaciones que generan biogás, pero casi ninguna está dedicada exclusivamente a este fin. En concreto, según los datos de la Vicepresidencia Tercera, hay funcionando 21 digestores anaerobios de estaciones depuradoras de aguas residuales, dos en plantas de valorización de residuos sólidos urbanos, cuatro en instalaciones ganaderas y restos herbáceos de iniciativa privada y otros cinco digestores anaerobios en depuradoras industriales.

Buñol: de la batalla por las macroplantas solares al biogás

“Podríamos entender que se hicieran más plantas pequeñas como esas, asociadas a la industria que hay en la zona, como las cárnicas, que era para lo que en principio estaban previstas estas cosas, ¿no?”, se pregunta Toni Mas, secretario de la asociación Salvemos Farrajón. Este es el nombre del entorno natural del paraje cercano a Buñol y Chiva en el que ya se pretendía instalar una macroplanta solar -de momento, paralizada- y, ahora, una de las tres grandes plantas de biogás en tramitación. 

Mas alerta de que, por lo que saben, la planta recibiría “entre 20 y 30 bañeras diarias de desperdicios y animales muertos”. Cuando sople el viento de Poniente, añade, los gases y olores llegarían hasta el pueblo de Chiva, limítrofe con el terreno donde se instalaría la planta. Pero el Farrajón sufriría aún más los efectos, indica. “Es un paraje de huertas, de casas de campo, de descanso, y de viviendas colindantes con lo que será la planta”, resume. Los impactos, dice, los pagarán los agricultores, pero también “los ciclistas, paseantes o vecinos”.

Por la experiencia contra la macroplanta solar, la movilización fue rápida. Salvemos Farrajón y otras entidades del territorio como Nadibu conocieron el proyecto cuando el plazo para la presentación de alegaciones estaba abierto. En solo veinte días, desplegaron toda la artillería: mensajes en redes sociales, cartelería, cuñas en la radio, y hasta tocar a las puertas “casa por casa”. El resultado: más de 1.500 alegaciones presentadas por particulares, asociaciones y grupos políticos en los servicios de varios consistorios de la comarca y el apoyo del ayuntamiento liderado por Virginia Sanz.

Camp de Túria organiza marchas y concienciación: “Pone en riesgo la salud”

La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía fue la encargada de convocar la manifestación.

La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía fue la encargada de convocar una manifestación en noviembre contra la planta de biogás / L-EMV

Un post en redes sociales deja claros sus motivos. ¿Por qué no queremos una planta de biometano en Llíria?, se preguntan. Entre las razones, indican que no trae beneficios al tejido local, porque el gas se venderá fuera, que destruye la naturaleza en una zona con animales protegidos y restos arqueológicos, que pone en riesgo el agua y el suelo por posibles filtraciones, que podrían contaminar pozos y acuíferos, e incluso la salud humana, ya que las emisiones, los ruidos o los olores pueden generar problemas respiratorios, oculares, vómitos, cefaleas o insomnio.

Por todo eso, el pasado noviembre, la Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía ya convocó una marcha en Llíria para pedir la paralización de la macroplanta, otra de las tres proyectadas. Su ubicación estaría dentro del término municipal de Llíria, pero a escasos kilómetros de los municipios de Casinos (del propio Camp de Túria) y Domeño (Los Serranos).

No es la única acción reivindicativa que se contempla. El próximo 17 de enero, a mediodía, otra manifestación recorrerá la capital edetana para decir “no” a la instalación de esta planta. Este fin de semana, por su parte, el sábado a mediodía en el edificio multiusos de la localidad, tendrá lugar la conferencia del biólogo y profesor titular de Tecnologías de Medio Ambiente de la Universidad de Castilla-La Mancha Máximo Florín, que tiene como elocuente título ‘Impactos económicos, socioambientales y en la salud pública de las macroplantas de biometano’.

También en este caso la reivindicación ha contado con el apoyo de alcaldes de la zona, como el de Casinos, Miguel Navarré, que considera esta iniciativa una "amenaza directa a nuestro territorio y a nuestra salud". “No ha contado en ningún momento con la participación de los municipios limítrofes ni con los vecinos afectados. Ni Casinos ni Domeño hemos sido considerados como poblaciones afectadas, tampoco las urbanizaciones de Llíria cercanas a la planta", denunció el alcalde. Por su parte, el Ayuntamiento de Llíria ya defendió "el potencial" de este proyecto, que ven como un "proyecto seguro, autorizado por Conselleria y alineado con los objetivos de energía sostenible y con garantías medioambientales". 

Utiel-Requena sale a la calle el domingo: “Es una puñalada”

También la Plataforma Medio Ambiente y Rural San Antonio y Comarca reaccionó deprisa cuando se enteró “de casualidad”, el último fin de semana de noviembre, del proyecto de instalación de otra macroplanta, esta vez en San Antonio de Requena, que estaba en plazo de alegaciones. “Repartimos formularios de alegaciones por todos los comercios, por los barrios, por Requena y por Utiel”, asegura Diego Badi, de la plataforma, que este domingo ha convocado una manifestación en esta aldea requenense, a la que acudirán, en solidaridad, las organizaciones de las otras localidades afectadas por otros proyectos.

“La van a poner en el corazón de la comarca”, lamenta Badi, que indica que la macroplanta está diseñada para situarse a 100 metros de la planta de reciclaje que ardió hace dos años y de la que “todavía sale humo”. También está a menos de 2 km de San Antonio, de San Juan, de Sierra Norte, de Vera de Estenas, de Sierra Norte, de Carrascal y de Dominio de la Vega. “Además, estará encima del acuífero con el que regamos la Comunidad de Regantes de San Antonio, y del que bebe San Antonio, Requena y las aldeas, y eso es pegar una puñalada a la comarca”, denuncia.

Cartel que anuncia la manifestación de este domingo en Requena

Cartel que anuncia la manifestación de este domingo en Requena / Redacción Levante-EMV

Para evitar esa puñalada, han recogido un total de 2.000 alegaciones, y esperan el apoyo explícito o reuniones con el Ayuntamiento de la localidad. “Han dicho que están en contra que iban a presentar alegaciones, pero no lo sabemos, nadie se ha puesto en contacto con nosotros”, critica. Y, mientras tanto, el peligro sigue ahí, añade: “si se nos contamina el agua tendríamos que dejar de regar, las carreteras no están preparadas para ese trasiego de camiones, y la planta tratará 700.000 toneladas de residuos, una cantidad que no generamos en la comarca ni en 20 años”, denuncia.

La Generalitat: “Deben cumplir unos parámetros estrictos”

Desde la Generalitat defienden la seguridad en términos generales de estas instalaciones que, dicen, “deben cumplir unos parámetros muy estrictos para poder operar en el futuro, así como toda la reglamentación con el objetivo de evitar un impacto en el entorno”. Pero también destacan la oportunidad que supone para el autoabastecimiento energético en una comunidad autónoma en la que la producción de biogás es de 0,25 TWh/año. “Un dato que es cinco veces menor que el de la media europea”, recalcan.

Sobre los tres proyectos en fase avanzada de tramitación (Utiel, Lliria y Buñol), insisten en que se trata de instalaciones de última generación y que la autorización de estas plantas no solo depende de la Generalitat. Aquellas instalaciones consideradas pequeñas o medianas deben contar con una licencia municipal y las que tienen un tamaño mayor a esta cifra una Autorización Ambiental Integrada (AAI) por parte de la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Recuperación, Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, detallan. En cualquier caso, desde la Generalitat se valora positivamente esta tecnología “debido a que fomenta, entre otros, la reutilización de desechos agrícolas y ganaderos o lodos de las 500 depuradoras y permite reducir la dependencia gasista”.

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